El uso de combustibles sólidos tales como el carbón, la madera y los residuos agrícolas, siguen siendo las fuentes de energía dominantes para muchos hogares en los países de bajos ingresos. Esto presenta un importante desafío de equidad en la salud global porque expone a unos 3 000 millones de personas en todo el mundo a niveles significativamente elevados de contaminación del aire interior (OMS, 2013).