Leslie Araceli Gutierrez Hermosillo
Publicado: 06 febrero 2026
Entre la velocidad del cambio y la responsabilidad de formar personas.
Durante tres días, el campus Monterrey del Tecnológico de Monterrey dejó de ser únicamente un espacio académico, para convertirse en un territorio de conversación global. El IFE Conference 2026 reunió a líderes universitarios, investigadores, docentes y tomadores de decisiones con una pregunta de fondo que atravesó todas las ponencias: ¿qué significa educar bien en un mundo donde la tecnología avanza más rápido que nuestra capacidad de comprenderla?
La respuesta no fue simple, ni unívoca. Y quizá ahí radicó la potencia del encuentro. Lejos de promesas tecnosolucionistas o discursos apocalípticos, el IFE 2026 propuso algo más exigente: pensar la educación desde la complejidad, reconocer las tensiones actuales y asumir que el futuro de la universidad no se define por una herramienta, sino por las decisiones éticas, pedagógicas y humanas que tomamos hoy.
La inteligencia artificial estuvo presente de principio a fin. Pero no como moda ni como amenaza absoluta. Fue presentada, una y otra vez, como un amplificador de nuestras virtudes, pero también de nuestras carencias. Como señaló más de un ponente, la IA puede ayudar, y mucho, pero no puede sustituir aquello que da sentido a la educación: la argumentación situada, el juicio crítico, la deliberación ética, la defensa oral de ideas propias y la relación humana que sostiene el aprendizaje profundo.
En este contexto, una afirmación resonó con fuerza: el futuro de la educación no es más control, sino más criterio. Y ese criterio no se programa: se forma.
Uno de los momentos más significativos del congreso fue el panel “Las decisiones que definirán a la universidad en la próxima década”, en el que participó la Dra. Fernanda Llergo Bay, Rectora General de la Universidad Panamericana-IPADE y presidenta de FIMPES. Su intervención ofreció una brújula clara en medio del vértigo tecnológico.
Frente a la velocidad de la IA, la Dra. Llergo fue contundente: las universidades no deben competir en rapidez con la tecnología, porque esa carrera está perdida desde el inicio. El verdadero reto, señaló, es: detenernos a pensar, recuperar el tiempo para reflexionar y para poner el criterio antes que la herramienta.
Su postura se distanció deliberadamente de una lógica meramente instrumental. Educar no es reaccionar ante el mercado ni normar la inteligencia como si fuera un algoritmo. La inteligencia humana es libre, y por ello, el docente y el estudiante, deben seguir siendo protagonistas del proceso educativo. Preguntas como ¿qué es esto?, ¿para qué sirve?, ¿qué desarrolla en mí como persona? deben preceder cualquier adopción tecnológica.
Con una frase que sintetizó su visión, afirmó que “solo puede ser flexible quien tiene raíces firmes”. Innovar, desde esta perspectiva, no es perder la esencia de la universidad, sino reafirmarla: cuidar lo humano como ventaja educativa, fortalecer la relación docente–estudiante y formar personas capaces de pensar, discernir y actuar con responsabilidad.
El congreso también apeló a una dimensión menos técnica, pero profundamente formativa: el miedo al cambio. En una de las conferencias, a través de la metáfora del tiburón, se invitó a replantear nuestra relación con el miedo en la vida académica.
La idea fue clara: cuando el propósito es fuerte, el miedo no desaparece, pero pierde importancia. Huir del cambio nos convierte en presa, enfrentarlo con preparación y sentido, nos permite crecer.
En educación superior, esto se traduce en una invitación explícita a salir de la zona de confort pedagógica, a atrevernos a vivir experiencias nuevas, a renovar la pasión docente y a reconocer que muchas veces la innovación exige primero preparación, formación y comunidad.
Otra línea transversal del IFE 2026 fue el reconocimiento de que los estudiantes han cambiado, y no solo por la tecnología. Las nuevas generaciones llegan al aula con menor tolerancia a aprendizajes irrelevantes, con mayor conciencia del mundo que los rodea y con una expectativa clara: quieren ser vistos, escuchados y acompañados.
Esto implica un cambio profundo en el rol docente. Ya no basta con “enseñar bien” un contenido. Hoy educar es: diseñar experiencias significativas, construir confianza, fomentar la curiosidad y generar espacios donde el estudiante pueda verse reflejado en lo que aprende.
Como se dijo en una de las ponencias: “el profesor no está para enseñar X materia, sino para acompañar al estudiante a convertirse en una mejor persona, ciudadano y profesional”.
Gran parte de las conversaciones, experiencias y tensiones compartidas a lo largo del encuentro, convergen en una misma idea: la transformación de la universidad no ocurre en abstracto, sino en decisiones concretas que se toman, o se postergan, todos los días.
Cinco decisiones clave para el docente universitario
2. Diseñar aprendizajes relevantes y con sentido
- Rol del docente: arquitecto de experiencias de aprendizaje.
- Estrategias: retos reales, proyectos interdisciplinarios, evaluación auténtica centrada en procesos.
3. Formar para la incertidumbre
- Rol del docente: formador de criterio, pensamiento crítico y juicio ético.
- Estrategias: análisis de casos complejos, dilemas morales, preguntas abiertas y reflexión situada.
4. Integrar la tecnología con intención pedagógica
- Rol del docente: mediador crítico de la IA.
- Estrategias: rediseño de evaluaciones, énfasis en argumentación y toma de decisiones, uso ético de herramientas.
5. Construir comunidad académica
- Rol del docente: docente-aprendiz en red.
- Estrategias: comunidades de práctica, trabajo colegiado, co-creación e intercambio entre pares.
Tomadas en conjunto, estas decisiones delinean un cambio de enfoque más que una suma de acciones aisladas. Hablan de una universidad que pone el criterio antes que la velocidad, el sentido antes que la herramienta y la comunidad antes que el trabajo individual.
Además de lo hasta ahora mencionado, queremos destacar otras voces de líderes educativos que están influyendo en el rumbo de las universidades:
Voces que marcaron el IFE Conference 2026
“La universidad se reinventa con el humanismo y el pensamiento.”
Dra. Fernanda Llergo Bay, Rectora UP-IPADE y Presidenta FIMPES
“Innovation isn’t only about technology: cultivate curiosity.”
Pedro Noguera, Dean, USC Rossier School of Education
“Life is too short for boring learning.”
Richard Culatta, CEO de ISTE y ASCD
El IFE Conference 2026 dejó un mensaje inequívoco: el futuro de la universidad no se improvisa, y no depende de una sola decisión, ni de una sola voz. Se construye con reflexión, con evidencia, con valentía, y sobre todo, en comunidad.
Hoy más que nunca, necesitamos como docentes:
Formarnos continuamente
Dialogar con colegas
Compartir prácticas
Atrevernos a innovar sin perder el sentido profundo de nuestra vocación.
La invitación desde el Centro de Profesores Talent, es clara: seguir aprendiendo juntos, fortaleciendo redes y llevando al aula una innovación que no deshumaniza, sino que potencia lo mejor de nuestra tarea educativa.
Porque educar, incluso, y especialmente, en tiempos de vértigo, sigue siendo un acto de responsabilidad, esperanza y liderazgo.
Y para lograrlo, ¡queremos escucharte! No te pierdas el espacio que creamos para ti en nuestro boletín Cosmos de febrero. Revísalo y ayúdanos a conocer qué es lo que tú y tus estudiantes necesitan.
Durante la elaboración de esta nota, se utilizó ChatGPT (OpenAI) para generar texto original, identificar los puntos en común entre las más de 30 conferencias atendidas, mejorar la claridad del lenguaje y la estructura del texto. Tras utilizar esta herramienta, se realizó una revisión y edición del contenido según fuera necesario.
La autora asume toda la responsabilidad por el contenido de este documento.