La ciberseguridad es el conjunto de prácticas y medidas que nos permiten proteger nuestros dispositivos, datos y redes de accesos no autorizados o ataques digitales. Se sostiene en tres pilares clave: confidencialidad (solo accede quien debe), integridad (los datos no se alteran) y disponibilidad (la información está accesible cuando la necesitamos).
En un mundo donde riesgos como el phishing, donde un atacante se hace pasar por una entidad confiable para robar datos; las filtraciones de información, que pueden exponer millones de datos personales; o el impacto del malware en sus diferentes formas, como troyanos, spyware o ransomware; cuidar nuestra información ya no es opcional; es parte de nuestro día a día como estudiantes, futuros profesionales y ciudadanos digitales responsables.
La inteligencia artificial está transformando el panorama de la seguridad digital. Tecnologías como el reconocimiento facial, los algoritmos de IA en plataformas educativas o los peligros de los deepfakes abren nuevas oportunidades, pero también nuevos retos éticos y de privacidad. De igual manera, la IA está siendo usada para crear ataques más sofisticados, lo que exige desarrollar una ciudadanía digital crítica, informada y preparada.
En resumen, la ciberseguridad hoy no es solo un aspecto técnico: es una responsabilidad personal y colectiva. Proteger nuestros datos, adoptar buenas prácticas y comprender el papel de la IA en este ecosistema es clave para movernos con seguridad en el entorno digital actual.