Al finalizar el curso, se fortalecieron las competencias para integrar las tecnologías digitales de manera ética, segura, inclusiva y pertinente en la Educación Inicial, comprendiendo el papel del docente como mediador en el uso responsable de estos recursos. A lo largo de las tres unidades se reconoció la importancia de la ciudadanía digital, el potencial de la inteligencia artificial como apoyo a la práctica pedagógica, la aplicación y adecuación de recursos tecnológicos según la edad, las necesidades y el contexto de los niños del I Ciclo de EBR, así como el respeto por la propiedad intelectual y los derechos de autor como parte del ejercicio profesional. Asimismo, el diseño y la sustentación de propuestas innovadoras permitieron demostrar que la tecnología, cuando se utiliza con un propósito pedagógico claro y fundamentado, enriquece las experiencias de aprendizaje, favorece el desarrollo integral de los niños y contribuye a una educación de mayor calidad e innovación desde la primera infancia.