La vacunación oportuna durante la infancia es fundamental porque ayuda a brindar inmunidad antes de que los niños estén expuestos a enfermedades que podrían ser mortales. Las vacunas se evalúan a fin de garantizar que sean seguras y eficaces para su administración a los niños en las edades recomendadas.
Los beneficios son exponenciales. En la niñez, la vacunación previene discapacidades y reduce el número de muertes por enfermedades infecciosas, entre ellas polio, difteria, sarampión, meningitis, paperas, tosferina, neumonías, infecciones por rotavirus y tifoidea. En las siguientes etapas de la vida, permite prevenir cánceres relacionados con infecciones, como el VPH, y favorece a que las personas adultas mayores tengan vidas más sanas y largas.
La inmunización, además, representa un ahorro para los Estados. Se estima que en países de ingreso bajo y medio la vacunación tienen un retorno de 16 veces lo invertido, ya que evita incurrir en los costos del tratamiento de la enfermedad y se previene la pérdida de productividad a lo largo de la vida laboral1.