Falta de comunicación entre profesionales de salud Puede generar errores en diagnósticos, tratamientos o administración de medicamentos.
Identificación incorrecta del paciente Lleva a procedimientos realizados en personas equivocadas o entrega de medicamentos no indicados.
Desconocimiento o incumplimiento de protocolos clínicos Aumenta el riesgo de prácticas inseguras.
Sobrecarga laboral del personal de salud Reduce la capacidad de atención y aumenta la probabilidad de errores.
Infraestructura inadecuada o falta de insumos médicos Limita la calidad y seguridad de la atención.
EVENTOS ADVERSOS
Errores en la medicación Administración de dosis incorrectas, medicamentos equivocados o en horarios no indicados.
Infecciones asociadas a la atención en salud (IAAS) Como infecciones intrahospitalarias por mala higiene o procedimientos invasivos.
Caídas dentro de establecimientos de salud Especialmente en pacientes vulnerables como adultos mayores.
Reacciones adversas a medicamentos o tratamientos Que no fueron previstas o no se comunicaron adecuadamente.
Intervenciones quirúrgicas en el sitio equivocado o al paciente incorrecto Por fallas en la verificación previa
BUENAS PRACTICAS CLINICAS
son un conjunto de normas éticas, científicas y técnicas que garantizan que la atención médica y los estudios clínicos se realicen de manera segura, responsable y centrada en el bienestar del paciente. En el contexto del sistema de salud ecuatoriano, estas prácticas buscan asegurar que cada procedimiento clínico se lleve a cabo con calidad, calidez y respeto por los derechos humanos.
Aplicación de protocolos estandarizados
para diagnósticos, tratamientos y procedimientos quirúrgicos.
Consentimiento informado
como requisito ético fundamental antes de cualquier intervención.
Registro y análisis de eventos adversos
para prevenir su repetición y mejorar la atención.
Capacitación continua del personal de salud
para mantener altos estándares de seguridad.
Supervisión institucional
que garantice el cumplimiento de normativas y la mejora continua.
Participación activa del paciente
fomentando su rol como sujeto de derechos y no solo como receptor pasivo.