BIOGRAFÍA DE EDGAR MORIN
Edgar Morin estudió en la Sorbona y en la Universidad de Toulouse. Licenciado en geografía e historia y en derecho en 1942, cursó posteriormente estudios universitarios de sociología, economía y filosofía, que se vio obligado a interrumpir por el estallido de la Segunda Guerra Mundial. Fue militante de la resistencia francesa contra la ocupación nazi y, más tarde, miembro del Partido Comunista Francés hasta 1951, año en que fue expulsado por su antiestalinismo. Pese a que desde su abandono del PCF no militó en ningún partido, nunca dejó de interesarse y participar en la política.
Durante 1945 y 1946 fue jefe de propaganda del gobierno militar francés en Alemania. Entre 1947 y 1950 fue redactor jefe de un periódico en París. Dirigió además la revista Arguments (1957-62) y Communications (1972). Investigador y miembro del Centro Nacional de Investigaciones Científicas (CNRS) desde 1950, en 1970 pasó a ser director de investigación de dicho centro. Desde 1977 dirigió el centro de estudios interdisciplinares de la Escuela Superior de Ciencias Sociales, dependiente del CNRS.
En 1970, antes de trasladarse a California, formó parte del llamado grupo de los diez, dirigido por el doctor Jacques Robin y que reunía a biólogos, cibernéticos, físicos y renombrados expertos en diversas áreas. En 1987 presentó en Estrasburgo Pensar Europa, un estudio sobre la pluralidad cultural y social del viejo continente. En dicho acto hizo un llamamiento a los intelectuales para que desempeñen "una misión catalizadora en una Europa cuyo nuevo enemigo es su desunión". Edgar Morin defendió "la Europa de los pequeños espacios culturales", afirmando que "la internacionalización y la particularización en la cultura son procesos antagónicos y complementarios".
Como ensayista, Edgar Morin está considerado como uno de los grandes pensadores franceses actuales. Colaborador de numerosas publicaciones científicas y autor de más de treinta libros, reflexionó sobre el marxismo en Autocrítica (1959). En Mayo 68: la brecha (1968) glosó los acontecimientos de mayo del 68, y en Veinte años después (1988) respondió a las críticas recibidas por el primero.
Sobre el estudio de los fenómenos de comunicación de masas, especialmente el cine, publicó El cine o el hombre imaginario (1956) y Las stars (1957). Entre sus ensayos antropológicos figuran El paradigma perdido: la naturaleza humana (1973), La naturaleza de la Naturaleza (1977) y La vida de la vida (1980). Sus obras El paradigma perdido y El método son utilizadas como textos de consulta por los estudiantes de filosofía.
Otras obras del autor son El espíritu de la época (1962), Introducción a una política del hombre (1965), La Comuna en Francia: la metamorfosis de Plodémet (1967), El rumor de Orleans (1970), Diario de California (1971), Qué es el totalitarismo. De la naturaleza de la URSS (1983), Tierra-patria (1993), Para salir del siglo XX (1996) y Amor, poesía, sabiduría (1998). Edgar Morin fue galardonado en 1992 con el premio Médicis de comunicación; en 1994 recibió la Legión de Honor y el premio Internacional de Cataluña.
El pensamiento complejo, propuesto por el filósofo Edgar Morin, es una forma de pensar que busca comprender la realidad en toda su riqueza, diversidad e interconexión. En lugar de reducir los fenómenos a explicaciones simples, este enfoque propone considerar múltiples dimensiones de los hechos, aceptando la incertidumbre y la contradicción.
Morin compara la realidad con un tejido formado por muchos hilos (hechos, ideas, culturas, ciencias), que están entrelazados entre sí. Por eso, el pensamiento complejo rechaza la simplificación del conocimiento y promueve una comprensión más profunda, crítica y global de los problemas humanos y sociales.
Esta forma de pensar no es innata, sino que debe enseñarse desde edades tempranas, ya que permite a las personas reflexionar críticamente, cuestionar lo establecido y buscar nuevas soluciones. Es clave para enfrentar los desafíos del mundo actual y construir una educación que forme ciudadanos conscientes, responsables y solidarios.
Se debe fomentar la comprensión tanto dentro del propio grupo (endogrupo) como en relación a las personas de grupos diferentes, ya sea en términos culturales, lingüísticos, religiosos o de cualquier índole.
Es muy importante entender que comprensión y comunicación no son sinónimos. Pese haber nuevas tecnologías que facilitan el contacto entre personas muy diferentes, esto no significa que se hayan superado los códigos éticos presentes en cada cultura, o que se comprendan los del otro grupo étnico.
Los valores morales de uno pueden ser un obstáculo a la hora de ponerse en la piel de otra persona. Los grandes enemigos de la comprensión, de acuerdo con Edgar Morin, son el egoísmo, el etnocentrismo y el sociocentrismo.
Enseñar la comprensión significa enseñar a no reducir el ser humano a una o varias de sus cualidades, dado que, realmente, éstas son múltiples y complejas.
La incertidumbre, en sí, no tiene por qué ser algo bueno ni tampoco malo. Se debe enseñar a los estudiantes que la historia siempre se enfrentará a una situación de incertidumbre, en la que la siguiente fase puede implicar un gran avance o, por el contrario, una auténtica catástrofe.
La historia, al igual que le ha sucedido a la evolución biológica, no es algo linea. Avanza mediante desviaciones y atajos, que pueden hacer que un momento haya un gran progreso y, en otro, parezca que se vuelve al punto de partida.
El azar y la falta de control de todo el sistema es algo indudablemente propio de la condición humana.
Esto, a su vez, es aplicable al conocimiento, que también puede ser incierto. Puede ser que lo descubierto realmente no sea tan verdadero como se creía cuando aparezca un dato que lo refute.
Se debe fomentar una ética no únicamente en términos individuales, es decir, que cada persona tenga una moral respetuosa para con los demás, sino que también se fomente la idea de que el propio grupo al que se pertenece se comporte de forma moral al establecer contacto con otros.
Además, se debe fomentar la creación y enseñanza de una ética válida para todo el género humano, algo así como la equivalencia de los derechos humanos pero en términos de obligaciones morales.
Se entiende, en base a la visión de Morin, que el máximo exponente de este principio es el de hacer de la democracia algo común en todos los países del mundo.
Esta democracia no debe ser sinónimo de dictadura de la mayoría, sino que debe constituir como una forma de gobierno en la que, si bien unos tendrán mayor voz, se respete y escuche las múltiples opiniones de su ciudadanía.
BIBLIOGRAFIAS
Nahum Montagud Rubio. (2019, noviembre 2). La teoría del pensamiento complejo de Edgar Morin. Portal Psicología y Mente. https://psicologiaymente.com/inteligencia/teoria-pensamiento-complejo-edgar-morin