El 40% de las tierras a nivel mundial tienen un clima entre árido y semi-árido, que hace de dichos territorios espacios propensos a ser afectados por procesos de desertificación. En Bolivia importantes porciones de su territorio tienen estas características climáticas que, en combinación con otros factores, inciden en las bajas productividades de los sistemas agrosilvopastoriles. Una característica de estos entornos climáticos es el alto déficit hídrico que presentan, repercutiendo muy específicamente sobre los sistemas agrícolas que en el caso de nuestro país la mayoría son sistemas a secano, es decir, totalmente dependientes de la lluvia. Asi, es preciso que las zonas con déficit hídrico sean claramente delimitadas en los diversos espacios geográficos (Municipios y sus cuencas) con fines de priorización en la implementación de medidas de manejo tanto paliativas o adaptativas a los efectos del cambio climático. Los factores climáticos y biofísicos que determinan este déficit claramente exponen un comportamiento espacial característico, el cual puede ser representado utilizando las herramientas geomáticas.
El curso establece las bases teóricas y conceptuales de las metodologías de regionalización del déficit hídrico y de forma subsecuente se realizan las prácticas, que comprenden los procesos para generar los mapas base requeridos y el análisis espacial correspondiente utilizando técnicas geomáticas (Sistemas de Información Geográfica SIG y teledetección).