El rectificado es un proceso de mecanizado, con remoción de virutas que utiliza un grano abrasivo individual como herramienta de corte, donde la remoción ocurre por medio de un “corte” muy ligero que realiza el medio abrasivo.
El proceso de rectificado se lleva a cabo en una máquina denominada rectificadora. El rectificado, el esmerilado, el pulido son procesos importantes en la manufactura ya que permiten la fabricación de piezas con tolerancias y acabados superficiales muy finos. El rectificado es habitualmente un proceso de acabado de piezas, utilizándose en la etapa final de fabricación, después del torneado o fresado. Algunas partes que conforman una rectificadora, se observan en la figura siguiente:
En el proceso, el disco de rectificado con un diámetro (D), retira una capa de metal con una profundidad de corte (d) del disco. Un grano individual en la periferia del disco se mueve a una velocidad tangencial (V), en tanto que la pieza se mueve a una velocidad (v). Cada grano abrasivo remueve una pequeña viruta, que tiene un espesor sin deformación con profundidad de corte del grano (t), y una longitud sin deformación (l).
A partir de relaciones geométricas, se puede demostrar que la longitud de la viruta sin deformación (l) en el rectificado de superficies planas se obtiene mediante la expresión:
Y el espesor de la viruta sin deformación (t) mediante la expresión:
Donde:
l = Longitud de la viruta
D = Diametro de la rueda abrasiva
d= Profundidad de corte
t = Espesor de la viruta
v = Velocidad de avance de la pieza
V = Velocidad tangencial de la rueda abrasiva
r = Relación de ancho de la viruta
C = Cantidad de puntos de corte por unidad de area de la