Establecer un énfasis está puesto en la dinámica de los procesos comunicacionales, en las interacciones entre los miembros del sistema y entre los subsistemas que lo componen.
Aliviar el sufrimiento psicológico lo más rápidamente posible conduciendo a los pacientes a experimentar nuevas maneras de ver y vivir las cosas, que les permitan enfrentar el presente y el porvenir de manera más saludable.
Interrumpir círculos viciosos de interacción (terapias enfocadas al problema y la solución), para después iniciar o alimentar círculos virtuosos de interacción inventiva (terapia enfocada en los recursos).
Propiciar un movimiento de la conversación terapéutica de hablar de los problemas a hablar de las soluciones, para después hablar de los recursos; este orden ayuda a interrumpir los círculos viciosos de comportamiento que son mantenidos por soluciones inapropiadas.
Proceso breve, que generalmente tiene una duración de 14 a 16 sesiones en promedio.
Sin embargo en ocasiones es posible extender el proceso a varios meses de tratamiento.
Las sesiones son abordadas de forma semanal, con una duración de 60 minutos.
Enfoque terapéutico que se aplica en el tratamiento de trastornos conceptualizados como la expresión de las alteraciones en las interacciones, estilos relacionales y patrones comunicacionales de un grupo social comprendido como un sistema humano.
Plantea el paso del individuo al sistema, de lo intrapsíquico a lo interpersonal, utilizando así la interacción como elemento de trabajo y comunicación. Por todo ello no se atiende al “¿por qué?” un individuo actúa de determinada manera sino al “¿cómo?” lo hace.
La terapia sistémica considera la estructura básica de una sesión como un movimiento en 3 etapas:
Quejas o dificultades iniciales
Transición a un énfasis en las soluciones
Recursos personales, y la asignación de tareas para afianzar los logros obtenidos.
Se realiza un cuestionamiento sistemático y una exploración cuidadosa para comprender, lo más completa y concretamente posible, aquello que genera problema al paciente , así como de qué manera ocurre, cómo es padecido, etc. La comprensión precisa de las dificultades del paciente es indispensable para poder después actuar en una dirección positiva para la vida de la persona.
Posteriormente, se proponen directivas al paciente para realizar acciones en su contexto de vida, ya que es en la vida concreta que los problemas o dificultades aparecen. Se trata de acciones modestas, limitadas, ni peligrosas ni costosas ni extraordinarias, pero que permiten al paciente y al terapeuta sopesar el trabajo terapéutico y saber si la terapia va en una buena dirección para el paciente.