La ciudadanía romana era una posición social privilegiada en relación con las leyes, estatus social, propiedad y acceso a posiciones de gobierno, que se otorgaba a ciertos individuos a lo largo de la historia de la Antigua Roma. La ciudadanía se obtenía por nacimiento. Eran ciudadanos todos los romanos cuyos padres eran a su vez ciudadanos.
Ciudadanos: Podían casarse, heredar, participar en la política, participar en las formas de recreación, comprar y vender bienes.
No ciudadanos: Realizaban trabajos forzados, agricultura, actividades domesticas y recreación media.