A nivel familiar conviene insistir en que las familias sigan una dieta equilibrada, como la mediterránea, y que se evite la obsesión por la dieta, el peso o la imagen corporal.
Por otro lado, es recomendable que no haya una protección excesiva de los padres sobre los hijos. Esto facilitará la autonomía del adolescente y que éste sea capaz de resolver problemas y tomar sus propias decisiones.
Por último, desde la escuela se puede educar a los niños sobre alimentación y nutrición, así como fomentar la autoestima, las habilidades sociales y comunicativas.
En el tratamiento de la bulimia el primer paso es la evaluación de la paciente por parte del psiquiatra. Tras ella hay dos abordajes: farmacológico y psicoterapia, aunque lo ideal es que el tratamiento combine ambos.