1. Medir y hervir
Añade la cantidad de agua que vas a utilizar para elaborar el café y un poco más para aclarar el filtro y llévala a ebullición.
2. Humedece previamente el filtro
Aclara ligeramente el filtro de papel con agua caliente y desecha el agua utilizada para aclarar. Esto hará que tu café tenga el sabor más puro posible.
3. Medir y moler
A continuación, añade el café. Para el vertido, utiliza café molido para conos de papel. Es una molienda relativamente fina que parece azúcar granulada. Añade 2 cucharadas de café por cada 170 ml de agua.
4. Verter y hacer una pausa
Usa agua caliente recién hervida y llena el cono hasta la mitad para impregnar los posos. Haz una pausa de 10 segundos y deja que el café libere los gases. Esto permite que el café se hidrate uniformemente y empiece a desarrollar su sabor.
4. Termina de verter y disfruta
Añade lentamente el resto del agua, vertiéndola en pequeños círculos continuos para cubrir todos los posos. Disfruta inmediatamente. SUGERENCIA: Para lograr un vertido más consistente, utiliza un temporizador. Se tardan aproximadamente 3 minutos en preparar una taza.
También puedes añadir hielo fresco para enfriarlo.