Desarrollado por: Amalia Moreno - Juan Andrés Piña - Fernando Lazcano - Fernanda Urbina
Partamos aclarando que se llamaban ramadas o "enramadas" a los pequeños establecimientos de música, comida y licor que aparecían levantados en los sectores rurales, generalmente temporales por el tránsito de las fiestas. Crecían como cobertizos de matorrales y material ligero al lado del camino o en los pueblos campesinos, por ejemplo. En estos casos, sus comensales eran fundamentalmente huasos, peones, inquilinos, arrieros y viajeros.
El nombre proviene de que estos locales no eran más que un toldo de cuatro palos cubierto de ramas frescas de árboles o palmas. Estas ramadas rodeaban los alrededores de Santiago y ya existían en el siglo XVI, según varios autores, aunque había muchas de ellas en las aldeas y parajes del entorno del valle capitalino.
Cuando la ciudad recién estaba creciendo, varias se habían establecido de manera más permanente que otros casos en un callejón polvoriento, cercano al borde Sur del río Mapocho, por lo que se le llamó Calle de las Ramadas. Es la actual calle Esmeralda, del Barrio Mapocho, misma donde el entretenimiento levantaría después casas de remolienda, cantinas y la famosa Posada del Corregidor Zañartu, para continuar la festiva tradición iniciada siglos antes por esas ramadas.
Con el tiempo, el crecimiento de la ciudad fue absorbiendo aquellos terrenos y les hizo perder el carácter semi-rural, por lo que muchas ramadas terminaron convertidas en centros de celebración sólo para las clases bajas de la ciudad y otras emigraron hacia el lado Norte del río, en el barrio popular de La Chimba. Pero, todavía a principios del siglo XVIII se encontraba activa la Calle de las Ramadas en el sector más bien de los basurales riberanos, según concluye Luis Thayer Ojeda al advertir que ésta no aparece mencionada en el plano de Santiago realizado por Amadée Frezier en 1712.
Dichas ramadas han dejado una herencia cultural que sobrevive muy fuerte hasta nuestros días: el aspecto y estilo que conservan los locales de venta de productos artesanales o agrícolas establecidos por algunos comerciantes pueblerinos junto a las grandes carreteras o en grandes mercados populares. Su presentación es, en lo fundamental, la de una ramada típica, no muy diferente a las de los tiempos coloniales.
Las ramadas surgen, quizás, de un problema social temprano en la sociedad chilena, proveniente de la necesidad de vivienda de campesinos que improvisaban ranchos, junto a los caminos, al no poseer tierras propias.
Hombre
Camisas no muy limpias ya que eran las que utilizaban para trabajar y estaban bastante cochinas por la tierra y el sudor que el trabajo implicaba.
Ponchos para abrigarse durante la mañana y la noche (algunos ocupaban los ponchos durante todo el día).
Chupallas, sombreros hechos de paja para protegerse del sol.
Pantalones de tela no muy fina.
Botas o sandalias (chalas), las primeras la usaban para trabajar en el barro y en la época de invierno y las ultimas las hacían las mujeres con pedazos de tela y algo para poner abajo en el pie.
Mujer
Blusas no muy finas y hasta un poco cochinas.
Faldas largas un poco maltrechas y cochinas por estar siempre en la cocina.
Empanada
Es la típica comida chilena, una masa ligera que se rellena con el “pino”, que es una mezcla de carne picada o molida, huevo, aceituna, pasas, cebolla, y variados condimentos. Existen otras variedades donde lo que varía es el relleno, pero para el dieciocho se acostumbra comer la empanada de pino.
Chicha con naranja
Chicha rosada y efervescente que puede venir de Curtiduría o bien de Villa Alegre o Curacaví o Quilicura. No importa de donde venga la chicha, lo importante es que en un vaso grande se ponen un par de torrejas de naranja jugosa y se le agrega la chicha. Especial como aperitivo, sin embargo, poco recomendado para cualquier extranjero poco habituado a la rusticidad del preparado.
Emplazamiento
Las ramadas se desarrollaban en las afueras de Santiago, en pequeños pueblos campesinos pero a medida que la ciudad se agrandaba, estos lugares eran cada vez menos rurales. La estructura donde se llevaban a cabo estas fiestas eran simplemente cuatro palos de madera firmes y por encima de estos se ponían ramas de palmas y otros árboles.
La Cueca es el baile folclórico principal de Chile y se baila desde hace mucho tiempo, originalmente en las ramadas. Los pasos iniciales son muy medidos, tranquilos, vacilantes. Los pañuelos se mueven suavemente y surgiendo el giro insinuante de la Cueca, el huaso persigue a la china que le huye, y empleando el pañuelo como si fuera un suave lazo, la rodea sin tocarla y la trae porfiadamente a su lado. Ella se le acerca con elegancia y coquetería levantando ligeramente la falda con la mano izquierda, mientras que con la derecha mueve con gracia el pañuelo y huye nuevamente.
El huaso comienza el zapateo y suele parecer una competencia de habilidades consigo mismo hasta que llega la última vuelta y el abrazo y rodilla en tierra. La dama utiliza una falda larga negra, blusa blanca, chaquetón, sombrero, botas y una cinta en la cintura con las tres líneas de los colores característicos de nuestro país (blanco, azul y rojo); el hombre por su parte también utiliza pantalones negros, espuelas, empeineras, sombrero, camisa, chaqueta, sombrero y botas.
Ramadas - Fondas - Chinganas