El Surf Conservation Index (SCI) es una herramienta desarrollada globalmente por Save The Waves Coalition y Conservation International.
Nosotros, desde Argentina y con el apoyo técnico del programa Surf Conservation (de CI) y Save The Waves, adaptamos y desarrollamos el SCI específicamente para nuestro país.
Esta herramienta nos permite identificar, priorizar y proteger rompientes con alto valor ecológico, social y cultural.
El análisis se basa en tres ejes principales:
Las presiones ambientales sobre el sitio
El estado actual del entorno
Las respuestas necesarias para su conservación
El SCI ya ha sido aplicado en países como México, Costa Rica, Brasil, Indonesia y Portugal.
En Argentina, este trabajo identificó cinco sitios prioritarios para conservar:
Cabo Raso (Chubut)
Chapadmalal (Buenos Aires)
Cueva del Tigre (Buenos Aires)
Miramar (Buenos Aires)
Playa La Unión (Chubut)
Además, varias de estas rompientes están próximas a áreas naturales protegidas, lo que facilita su integración en planes de conservación costera ya existentes y refuerza la urgencia de protegerlas.
Surfonomics es una herramienta que mide el valor económico del surf en una localidad.
Nos ayuda a mostrar con datos concretos cómo el surf impulsa la economía local a través del turismo, los servicios, la gastronomía, el hospedaje, el empleo y otros factores.
Estamos comenzando a implementar el primer estudio de Surfonomics en Chapadmalal como parte de nuestro proyecto piloto.
Este estudio será clave para:
Argumentar la importancia de proteger las olas desde lo económico y social
Incluir al surf en políticas de desarrollo sostenible
Replicar el modelo en otras zonas prioritarias
💥 ¿Querés ayudarnos a financiar el estudio de Surfonomics en Argentina?
Tu apoyo permite que este estudio se realice con solidez y transparencia, y nos acerca a un futuro donde las olas se protegen también con evidencia.
Las olas se forman en bordes costeros que suelen coincidir con zonas de alta biodiversidad marina: arrecifes, estuarios, praderas marinas, bosques de algas y otras áreas clave. Estudios globales muestran que más del 75 % de los principales puntos de surf están próximos a ecosistemas altamente productivos y sensibles, esenciales para la vida marina y la captura de carbono.
Estos entornos costeros son también donde más interactuamos con el mar: proteger las olas es proteger los espacios que habitamos, que nos alimentan y nos sostienen.
Además de su valor ecológico, las rompientes son lugares donde muchas personas desarrollan su primer vínculo emocional y físico con el océano. Cuidarlas no es solo una estrategia ambiental: es también una forma de preservar espacios de conexión y sensibilidad con la naturaleza.