El comportamiento define como una aplicación debe responder ante una serie de eventos, los producidos por la interacción del usuario (un clic de botón) y los externos (un SMS recibido en nuestro dispositivo). En este punto es donde reside la mayor complejidad en el desarrollo de aplicaciones. Afortunadamente, AppInventor proporciona un lenguaje visual de bloques que nos permite definir comportamientos de una forma muy precisa.
Normalmente, podemos identificar el desarrollo de aplicaciones con la elaboración de una “receta”, es decir, siguiendo una secuencia lineal de instrucciones.
Sin embargo, la mayoría de las aplicaciones actuales, no cumple estrictamente este tipo de paradigma. No se ejecutan una serie de instrucciones en un orden predeterminado, sino que, la aplicación reacciona a una serie de eventos, normalmente iniciados por el usuario final de la aplicación. Por ejemplo, si el usuario hace clic sobre un botón, la aplicación responde realizando alguna operación (enviar un mensaje de texto, confirmar una determinada operación, etc.).
Este tipo de aplicaciones se pueden interpretar como un conjunto de componentes que reaccionan ante unos determinados eventos. Las aplicaciones incluyen una serie de “recetas” (secuencias de instrucciones), las cuales se ejecutan cuando se producen los eventos asociados a las mismas.
La mayoría de los eventos son generados por el usuario final de la aplicación, salvo en algunos casos. Una aplicación puede reaccionar a eventos que suceden en el propio dispositivo, como por ejemplo: cambios en el sensor de orientación, eventos generados en otros dispositivos, datos que llegan desde la web, etc.
El motivo principal por el cual podemos afirmar que las aplicaciones desarrolladas mediante AppInventor son intuitivas, es porque están basadas en el paradigma evento-respuesta.