Diseño de país 🇻🇪
M A N I F I E S T O
M A N I F I E S T O
Este manifiesto fue creado desde y para Venezuela. En él se presentan argumentos filosóficos y herramientas creativas para les ciudadanes que desean contribuir en el diseño de sistemas e instituciones que aporten fundamento y dinamismo a un país más justo, que aporte respeto y cuidado a los seres que habitan en él, a sus ciudadanes y a la tierra misma.
1. Les venezolanes podemos ser felices y es nuestra responsabilidad construir las condiciones adecuadas que nos permitan buscar nuestras propias formas de felicidad. El momento coyuntural que vivimos nos ofrece la oportunidad perfecta para diseñar, probar y ajustar estructuras, diferentes a las que hemos heredado de tiempos pasados, que nos permitan estar tranquilos, desarrollarnos y encontrar la paz.
2. Nuestra co-responsabilidad prioritaria debe ser sanar como país. Crear desde las heridas nos ha traído como consecuencia sufrimientos e injusticias cada vez más graves. En lugar de seguir sangrando soluciones que llevan más peso a les demás y nos reafirman como víctimas, es momento de que miremos hacia adentro para encontrar el origen más profundo de nuestras heridas, el sentimiento real que ellas nos producen, hacernos responsables por nuestra sanación, además de comprendernos y acompañarnos entre todes en este proceso de sanación que es personal y, a la vez, es compartido.
3. Necesitamos que nuestros sistemas e instituciones se centren en el cuidado de la vida como un todo. En lugar de seguir ajustando argumentos para que la vida entre dentro de los lineamientos de lo tradicional, nuestra labor es crear sistemas dinámicos que se adapten a esa vida y que le aporten las condiciones necesarias para su sano desarrollo. Las instituciones deben ser rediseñadas con la vida y con les ciudadanes como prioridad. El diseño de servicios, el diseño sistémico y las metodologías ágiles aportan herramientas invaluables de co-creación para la transformación y los ajustes continuos que requerirán estos sistemas e instituciones.
4. Les venezolanes somos muches, muy variades. Esa abundancia y diversidad debe verse representada en nuestras instituciones. Parte del proceso de sanación pasa por sentirnos identificades, representades e inspirades. Para ello, los sistemas democráticos parlamentarios pueden servirnos como referencia en cuanto a nuevas formas de relacionarnos con el poder. Aplicar un sistema de este estilo es una buena forma de demandar creatividad y negociación a nuestres polítiques para poder llegar a soluciones y acuerdos más justos y equilibrados. Garantizar una representatividad que le haga justicia a nuestra diversidad pasa también por reconocer las necesidades y aportes específicos de cada estado y municipio, descentralizar las instituciones y hacer valer el sistema federal. Además, la aplicación temporal de cuotas de género en los sistemas antes mencionados, nos permitirá alcanzar niveles paritarios de participación y por ende, mayor justicia y representatividad. La abundancia y diversidad venezolana debe ser también celebrada a través de las leyes: reconocer y garantizar todos los derechos de las personas que, por su género, tendencia sexual, o cualquier otra razón, han sido injustamente invisibilizades y/o vulnerades.
5. Los seres humanos no somos máquinas y les venezolanes no somos la excepción a esta regla. Nuestro enfoque laboral y educativo (tanto en el sector público como en el privado) debe centrarse en las personas y contar con lineamientos dinámicos que nos ayuden a que cada une de nosotres descubra, potencie y aporte lo mejor de sí misme, sin comprometer su identidad, su felicidad, su tranquilidad, ni su dignidad. Tanto nuestro país, como el resto del mundo, demandan con urgencia talentos creativos, con autoconocimiento, capacidad para desarrollar relaciones (personales y laborales) sanas. Tenemos una oportunidad invaluable para diseñar y aplicar un sistema educativo comprensivo y dinámico. Las reflexiones de Sir Ken Robinson y el sistema educativo finlandés nos pueden acompañar en este proceso de descubrimiento y desarrollo. Además de repensar la educación, tenemos la responsabilidad de co-crear unas condiciones que permitan a todes les trabajadores tener una vida balanceada, disponer de horas para su desarrollo personal. Finalmente, tenemos el deber de garantizar los derechos reproductivos de los hombres y así también fomentar la igualdad de acceso a las satisfacciones y responsabilidades que provienen del hogar.
6. Un país centrado en el cuidado de la vida se alimenta de una economía con el mismo centro. Debemos incentivar a las empresas que se centren en los objetivos de desarrollo sostenible de la ONU, a las empresas B y a todas aquellas empresas que sean responsables con el medioambiente y con los seres con los que interactúan. Además, incentivar la investigación y la innovación desde esas empresas y desde las universidades, nos permitirá darle forma a nuestras propias propuestas en pro de los retos que se nos presenta a la humanidad entera en este siglo. Dado que el desarrollo económico también requiere de alianzas y relaciones internacionales, porque como sociedad formamos parte de contextos aún más amplios, requerimos que nuestros acuerdos y relaciones internacionales también estén fundamentados en la paz, el cuidado y la vida.
7. Los límites de nuestro lenguaje son los límites de nuestro mundo y, en Venezuela, necesitamos expandir nuestras fronteras. Necesitamos darle vida a nuestras leyes y aspiraciones desde las instituciones, hacerlas accesibles para la ciudadanía: implementar sistemas de gestión info-ciudadana y de gobierno electrónico que faciliten a las personas participar en las discusiones políticas, ejercer sus derechos y cumplir con sus obligaciones, además de ofrecerles transparencia. El periodismo noticioso y de investigación ha sido fundamental durante los últimos años para ayudarnos a comprender nuestro contexto, sus orígenes y complejidades, dada la ausencia de transparencia. Además de seguir rastrillando injusticias, es momento de que desde el periodismo comiencen a rastrillarse caminos hacia un mejor futuro. El periodismo constructivo o de soluciones puede ayudarnos a sentar bases metodológicas para una nueva forma de informarnos desde los aprendizajes que provienen de los constantes intentos por mejorar.
El reto de liberarnos pasa por comprendernos y superarnos a nosotres mismes. Miremos nuestras heridas con la comprensión y la valentía profunda de quien está construyendo, desde adentro, un futuro mejor.