El Museo de la Industria Azucarera Obispo Colombres se alza como uno de los edificios más antiguos y significativos de la provincia, un verdadero compendio de nuestra historia. La casa, construida en 1790 por el visionario Obispo José Colombres (1778-1859) dentro de su finca "El Bajo", es un invaluable testimonio de la arquitectura de fines del siglo XVIII. Su sencillo pero auténtico estilo colonial se manifiesta en su estructura de dos plantas, las escaleras de vigas de quebracho, las amplias galerías con arcos de medio punto y sus muros lisos y encalados, reflejando la austeridad y solidez de la época.
La casa fue restaurada en 1913, un hito que permitió conservar elementos originales como el aljibe y una pileta revestida con mayólicas en el patio. En su interior, la vivienda aún alberga mobiliario y pertenencias del Obispo, así como documentación valiosa que ilustra la época. Contiguo a la vivienda, se resguarda el primer trapiche de madera de quebracho, junto a una colección de artefactos que ilustran el proceso de elaboración azucarera: un mortero, una olla de cobre, una abonadora de tracción animal, una transportadora de caña y una bomba de vacío de origen británico. Cerca de la casa, se exhibe el trapiche a vapor que, a fines del siglo XIX, reemplazó al anterior, marcando la evolución tecnológica de la industria que el Obispo Colombres impulsó decididamente desde 1821. Esta edificación es, por tanto, un valioso compendio de la historia industrial, social y la arquitectura colonial tucumana.