LA CIUDAD MODERNA
CONDICIONES PREPARATORIAS
Arq. Miriam Salas. Mérida. Venezuela.
CONDICIONES PREPARATORIAS
Arq. Miriam Salas. Mérida. Venezuela.
MODERNIDAD
En el siglo XVI el historiador Giorgio Vasari lo utilizó para referirse al Renacimiento entendiéndolo como un proceso de reflexión y recuperación de los valores, principios, métodos y modelos de la Antigüedad clásica. Proceso que condujo a cambios en la vida y en el pensamiento, estimulados por la búsqueda de una nueva mentalidad y el nacimiento de una nueva época donde se fusionaron: el legado de la tradición medieval, los principios y actitudes de la cultura cristiana y las filosofías, métodos y modelos de la tradición clásica antigua.
El filósofo alemán Jurgen Habermas en su articulo "La modernidad un proyecto incompleto" dice:
“La palabra «moderno» en su forma latina «modernus» se utilizó por primera vez en el siglo V a fin de distinguir el presente, que se había vuelto oficialmente cristiano, del pasado romano y pagano. El término «moderno», con un contenido diverso, expresa una y otra vez la conciencia de una época que se relaciona con el pasado, la antigüedad, a fin de considerarse a si misma como el resultado de una transición de lo antiguo a lo nuevo. Algunos escritores limitan este concepto de «modernidad» al Renacimiento, pero esto, históricamente, es demasiado reducido... El término «moderno» apareció y reapareció en Europa exactamente en aquellos períodos en los que se formó la conciencia de una nueva época a través de una relación renovada con los antiguos y, además, siempre que la antigüedad se consideraba como un modelo a recuperar a través de alguna clase de imitación... La idea de ser «moderno» dirigiendo la mirada hacia los antiguos cambió con la creencia, inspirada por la ciencia moderna, en el progreso infinito del conocimiento y el avance infinito hacia la mejoría social y moral. Otra forma de conciencia modernista se formó a raíz de este cambio. En el curso del XIX emergió la conciencia radicalizada de modernidad que se liberó de todos los vínculos históricos específicos. Este modernismo más reciente establece una oposición abstracta entre la tradición y el presente. Desde entonces, la señal distintiva de las obras que cuentan como modernas es «lo nuevo», que será superado y quedará obsoleto cuando aparezca la novedad del estilo siguiente. Pero mientras que lo que está simplemente «de moda» quedará pronto rezagado, lo moderno conserva un vinculo secreto con lo clásico."
Octavio Paz describe la modernidad del siglo XX como una tradición que se inicia tras una ruptura con la visión cíclica e intemporal de las sociedades tradicionales y con la negación de la dimensión religiosa. Diferente a lo que en las antiguas tradiciones se llamó “moderno”, esta nueva tradición no se apoya sobre la continuidad y la uniformidad del pensamiento inspirado en un centro universal y eterno, sino que se perfila como la tradición de la ruptura, de la crítica, la inmanencia del cambio y la heterogeneidad: “Una tradición hecha de interrupciones y en el que cada ruptura es un comienzo”.
Esa ruptura constante y la búsqueda del cambio son posibles, porque la razón y la crítica han sido los principios esenciales en la formación del pensamiento moderno, acompañados de la novedad como “portadora de la negación del pasado y afirmación de algo distinto”, y de la aceleración del tiempo, con lo cual logra fundir momentos y espacios. Pero, es la exaltación del futuro y el contínuo ir linealmente hacia el progreso con la técnica como artífice, la condición esencial de la modernidad. Eso explica su aspiración, revolucionaria o evolucionista, de lograr la perfección en el futuro.
BIBLIOGRAFIA
Erwin Panofsky. Renacimiento y renacimientos en el arte occidental. 1960
Jurgen Habermas. La modernidad un proyecto incompleto. 1988
Miriam Salas. Arquitectura y contemporaneidad. 1991
ILUSTRACION
La modernidad de los siglos XIX y XX fue producto de los pensadores de la Ilustración. Se puede definir la Ilustración como "un periodo histórico circunscrito en general al siglo XVIII y extendido sobre todo en Alemania, Francia e Inglaterra. Se caracteriza por su optimismo en el poder de la inteligencia y en la posibilidad de reorganizar a fondo la sociedad a base de principios racionales. Se concibe la razón como una facultad que se desarrolla con la experiencia, como una fuerza para transformar lo real, un camino que podían recorrer en principio todos los hombres y que era deseable que todos recorriesen. Se ve la historia desde un punto de vista crítico y se estima que el pasado no es una forma necesaria en la evolución de la Humanidad. Hay un optimismo basado única y exclusivamente en el advenimiento de la conciencia que la humanidad puede tener de sí misma y de sus propios aciertos y torpezas. Fundamentados en ese optimismo los pensadores de la Ilustración consideraban que el mejoramiento de la condición humana se podría lograr en el desarrollo en tres esferas:
En la esfera social y política, mediante el despotismo ilustrado.
En la esfera científica y filosófica, por el conocimiento de la Naturaleza como medio para llegar a su dominio.
En la esfera moral y religiosa, por la “aclaración” o “ilustración” de los orígenes de los dogmas y de las leyes, único medio de llegar a un sentido religioso que no niega a Dios, pero que lo relega a la función de creador o primer motor de la existencia.
El pensamiento ilustrado se desarrolla mediante tres tendencias:
La tendencia utilitaria resalta la idea del pensamiento como medio para llegar al dominio efectivo de la Naturaleza y como punto de partida indispensable para la reorganización de la sociedad.
La tendencia naturalista se refleja en el predominio dado al método de conocimiento de las ciencias naturales.
La tendencia antropológica se deriva del interés despertado por el hombre y sus problemas.
En general, la Ilustración puede ser concebida como una constante histórica, como una forma espiritual que se manifiesta con más o menos diferencias, en otros periodos de la historia.
(Concepto tomado del Diccionario de Filosofía. Autor: J. Ferrater Mora)
NEOCLASICISMO
Durante el siglo XVIII, XIX y XX el intento de retornar a los principio del pensamiento clásico fue una constante en el arte, la arquitectura y el urbanismo, en una tendencia que los historiadores han llamado Neoclasicismo y Neoclásico. Para entenderlo hay que volver la mirada a esos principios. Una referencia imprescindible es la obra: Los diez libros de Arquitectura” de Vitruvio. Como un breve ejercicio podemos recurrir a la siguiente cita:
“La disposición de los templos depende de la simetría, cuyas normas deben observar escrupulosamente los arquitectos. La simetría tiene su origen en la proporción, que en griego se denomina analogía. La proporción se define como la conveniencia de medidas a partir de un modulo constante y calculado y la correspondencia de los miembros o partes de una obra y de toda la obra en su conjunto. Es imposible que un templo posea una correcta disposición si carece de simetría y de proporción, como sucede con los miembros o partes del cuerpo de un hombre bien formado. El cuerpo humano lo formó la naturaleza de tal manera que el rostro, desde la barbilla hasta la parte mas alta de la frente, donde están las raíces del pelo, mida una décima parte de su altura total. La palma de la mano, desde la muñeca hasta el extremo del dedo medio, mide exactamente lo mismo… Los restantes miembros guardan también una proporción de simetría, de la que se sirvieron los antiguos pintores y escultores famosos, alcanzando una extraordinaria consideración y fama. Exactamente las partes de los templos deben guardar una proporción de simetría perfectamente apropiada de cada una de ellas respecto al conjunto total en su completa dimensión. El ombligo es el punto central natural del cuerpo humano. En efecto, si se coloca un hombre boca arriba, con sus manos y sus pies estirados, situando el centro del compás en su ombligo y trazando una circunferencia, esta tocaría la punta de ambas manos y los dedos de los pies. La figura circular trazada sobre el cuerpo humano nos posibilita el lograr también un cuadrado: si se mide desde la planta de los pies hasta la coronilla, la medida resultante será la misma que se da entre las puntas de los dedos con los brazos extendidos; exactamente su anchura mide lo mismo que su altura, como los cuadrados que trazamos con la escuadra. Por tanto, si la naturaleza ha formado el cuerpo humano de modo que sus miembros guardan una exacta proporción respecto a todo el cuerpo, los antiguos fijaron también esta relación en la realización completa de sus obras, donde cada una de sus partes guarda una exacta y puntual proporción respecto a la forma total de su obra. Dejaron constancia de la proporción de las medidas en todas sus obras, pero sobre todo las tuvieron en cuenta en la construcción de los templos de los dioses, que son un claro reflejo para la posteridad de sus aciertos y logros, como también de sus descuidos y negligencias… En consecuencia, si es lógico y conveniente que se haya descubierto el número a partir de las articulaciones del cuerpo humano y a partir de cada uno de sus miembros, entonces se establece una proporción de cada una de las partes fijadas, respecto a la totalidad del cuerpo en su conjunto. Solo nos queda hacernos eco de quienes, al construir los templos de los dioses inmortales, ordenaron las partes en sus obras con el fin de que, por separado y en su conjunto, resultaran armónicas, en base a su proporción y simetría."Tomado de : http://www.anarkasis.net/Vitruvio/index.htm#2398 ))
En este texto se encuentran los principios esenciales de toda obra clásica: disposición, simetría, normas, proporción, conveniencia de medidas, modulo, correspondencia, naturaleza, orden y armonía. El Renacimiento creo un ideal de belleza imaginando al hombre como la medida de todas las cosas, regido por la divinidad y la razón. Dedujeron los principios de la representación del ideal de belleza:
Claridad.
Simplicidad.
Armonía.
Moderación.
Universalidad.
Podemos definir como Neoclásico, la imitación de cualquier principio, idea, obra, objeto o conjunto de objetos en el sentido en que se ha definido la palabra clásico de ascendencia greco latina. Una visión estricta y universal de neoclasicismo rechaza obras que no se ajustan a las interpretaciones de los principios y las normas clásicas de la Antigüedad greco latina. Sin embargo, históricamente se ha tratado de dar cierta flexibilidad al término con la finalidad de incorporar principios y modelos de las tradiciones locales.
NEOGOTICO
Otra tendencia de los siglos XVIII, XIX y XX, fue un deseo de retornar a ciertos valores del Medioevo como el trabajo artesanal. Los historiadores lo han llamado Neogótico y tuvo mucha influencia en la arquitectura y el urbanismo. Kenneth Frampton en su libro ESTUDIOS SOBRE CULTURA TECTONICA plantea, entre otras, las siguientes ideas sobre el renacer del gótico durante el siglo XIX:
“Las raíces del ideal greco-gótico aparecen en el siglo XVII en la medida en que podamos considerar como tales la traducción de Vitruvio de Claude Perrault publicada en francés en 1673… La duda cartesiana de Perrault influirá durante largo tiempo en la arquitectura francesa ya que repudió las proporciones míticas del Renacimiento y el status semidivino que se confería a los cinco ordenes, proponiendo a cambio la teoría de una belleza arbitraria y positiva que iba a tener un impacto subversivo en la tradición clásica francesa. Las consecuencias tectónicas de la postura adoptada por Perrault son evidentes en su argumentación: si el estilo pertenece al ámbito de la belleza arbitraria, la simetría, la riqueza de materiales y la precisión de ejecución son los únicos constituyentes indiscutibles de una forma de belleza universal y positiva.”
Michel de Fremin: “Fue el primer autor que desafió el tópico del necesario conocimiento de los cinco ordenes como indicación de competencia arquitectónica. También fue uno de los primeros teóricos que reconoció la importancia del gótico en el desarrollo de una arquitectura estructural.”
Abate de Cordemoy en su obra “El arte de la edificación útil para contratistas y artesanos”, defendía una síntesis entre el clásico y el gótico. (Greco-Gótico). “Afirmaba que todas las estructuras utilitarias debían permanecer completamente desprovistas de ornamento para expresar mejor la diferencia de status cultural entre el edificio cotidiano y las obras de importancia simbólica e institucional.”
“Pugin publicó en 1836 un trabajo bajo el titulo de “Contrastes: o un paralelo entre los nobles edificios de los siglos XIV y XV y edificios similares de la actualidad, que muestran La decadencia actual del gusto”. Ahí ofrece indicaciones sobre la renovación de la arquitectura eclesiástica y, comparando el gótico y el románico, elogia el primero debido a su carácter ascensional. En 1841 Pugin publica “True Principles”. Estos principios verdaderos se basan en dos axiomas fundamentales:
“En un edificio no deben existir elementos que no sean necesarios por conveniencia, construcción o propiedad.”
“Todo ornamento consistirá en el enriquecimiento de la construcción esencial del edificio”.
Otros pensadores dentro de esta tendencia en el siglo XIX fueron:
John Ruskin (Londres 1819-1900) En su obra LAS SIETE LAMPARAS DE LA ARQUITECTURA, recordaremos algunas:
La lampara del sacrificio: "Definamos la Lámpara o Espíritu de Sacrificio, con claridad. He dicho que nos mueve el ofrecimiento de cosas preciosas, no porque sean útiles y necesarias… todo lo contrario del sentimiento dominante de los tiempos modernos, que busca producir los mayores resultados al mínimo costo… (Hay) dos grandes condiciones impuestas por el Espíritu de Sacrificio: primera, que hemos de hacer todo del mejor modo posible; y segunda, que hemos de considerar el aumento del trabajo visible como un incremento de la belleza del edificio.”
La lampara de la verdad: “En términos generales, las mentiras arquitectónicas se pueden distribuir en tres categorías:
1.La insinuación de un tipo de estructura o soporte que no es el verdadero… (engaños estructurales).
2.Pintar superficies para representar un material que no es el que en realidad hay (como la marmoración de la madera), o la representación engañosa de ornamentos esculpidos sobre ellas. (engaños de superficie)
3.El empleo de ornamentos de cualquier tipo, hecho a maquina o moldeados… Sustitución de la obra manual por la máquina o el molde, expresable como engaño de fabricación… Toda obra moldeada o hecha a máquina es mala… es deshonesto… La ornamentación proporciona dos fuentes claramente distintas de deleite; una, la de la belleza abstracta de sus formas… La otra, la sensación de esmero y trabajo humano invertidos en ella.
En consecuencia, se puede afirmar que la arquitectura será noble exactamente en la medida en que se eviten estos recursos falsos.
William Morris. Muy joven trabaja en la oficina del arquitecto neogótico G. E. Street. Luego se incorpora al grupo de los pintores prerrafaelistas. Posteriormente construye una casa “en la que se plasmen sus propios ideales artísticos. Así nació la Red House. El proyecto es de Philip Web, el diseño y la ejecución de la decoración es de Morris y algunos de sus amigos artistas. De esta experiencia surge la idea de fundar un taller de artes decorativas que dio lugar en 1862 a la empresa Morris, Marshall, Faulkner & Co., para producir tapices, tejidos, papel para paredes, muebles y vitrales. En los ideales de la empresa se mezclan las teorías de Ruskin y los ideales socialistas que estaban e auge en ese momento. El enfoque es hacia el buen diseño, el rescate del trabajo artesanal y la producción para los estratos sociales de bajos recursos. Los altos costos de producción y la poca posibilidad de competir en el mercado con los productos industrializados, hicieron poco rentable la empresa, razón por la cual el grupo se disolvió. En 1888 funda el Art Workers Guild e inicia las exposiciones del Arts and Crafts, que se consolida como un movimiento de difusión internacional. Entre las contribuciones teóricas de William Morris, se destaca su definición de arquitectura que vislumbra la idea de una arquitectura participativa:
“La arquitectura abarca la consideración de todo el ambiente típico que rodea la vida humana; no podemos sustraernos a ella, mientras formemos parte de la civilización, porque la arquitectura es el conjunto de las modificaciones y alteraciones introducidas en la superficie terrestre con el objeto de satisfacer las necesidades humanas, exceptuando solo al puro desierto. No podemos confiar nuestros intereses respecto a la arquitectura, a un numero reducido de hombres instruidos, encargarles que investiguen, descubran y conformen el ambiente donde después tendremos que estar nosotros, y maravillarnos del resultado, considerándolo como algo bien hecho; se trata, por el contrario, de una tarea propia: cada uno de nosotros debemos asumir la vigilancia y custodia de la ordenación justa del paisaje terrestre, con su propio espíritu y sus propias manos en la parte que le corresponde.”
Otra vertiente del Neogótico esta representada por lo que se ha llamado el racionalismo estructural de origen francés. Entre los representante mas importantes se citan:
Henri Labrouste (1801-1875)
Eugene Viollet-le-Duc (1814-1879) fue un arquitecto y arqueólogo que rechazó la enseñanza en la Academia de Bellas Artes y decidió formarse a través del conocimiento directo de las grandes obras de arquitectura. Concentró sus observaciones en los edificios de la Edad Media en sus viajes a Italia y Francia. Se reconoce históricamente por sus trabajos de restauración de importantes edificios medievales. Así favoreció el florecimiento del neogótico.
Augusto Choisy (Francia, 1841-1909) publicó Histoire de l’Architecture en 1899. El contenido se presenta en textos muy breves acompañados de dibujos en isometrías, planta y elevaciones. Tendrá gran influencia en arquitectos importantes del siglo XX. “Con la formación de ingeniero, Choisy adopto una visión realista, practica, de la arquitectura. Para el, como para Henry Labrouste, la arquitectura fue siempre el arte de construir. La esencia de la buena arquitectura es siempre la construcción, y la tarea del buen arquitecto consiste en llevar a cabo una correcta apreciación del problema planteado: la forma del edificio se deducirá lógicamente de los medios técnicos puestos a disposición del arquitecto." (Párrafo tomado de TEORÍA Y DISENO ARQUITECTÓNICO EN LA ERA DE LA MAQUINA. Autor: Reyner Banham)
REVOLUCION INDUSTRIAL
Mientras los intelectuales, artistas y arquitectos debatían en sus estudios entre Neoclasicismo y Neogótico, afuera sucedía la primera Revolución Industrial en Inglaterra entre los años 1750-1780, luego se fue extendiendo hacia los demás países hasta bien avanzado el siglo XX.
“El termino revolución industrial suele referirse al complejo de innovaciones tecnológicas que, al sustituir la habilidad humana por la maquinaria y la fuerza humana y animal por energía mecánica, provoca el paso desde la producción artesanal a la fabril, dando así lugar a la economía moderna.” (David S. Landes) Los rasgos mas resaltantes de la nueva situación son:
Desarrollo tecnológico. Aplicación de la ciencia moderna y del conocimiento empírico a los procesos de producción.
Desarrollo energético basado en el carbón, por esta razón la primeras áreas industriales se ubican cerca de las cuencas carboníferas.
Desarrollo de nuevas formas de organización empresarial y laboral. Especialización de las actividades económicas para abastecer los mercados nacionales e internacionales, más que para el consumo local y familiar.
Desarrollo de la economía capitalista.
Desarrollo de nuevas maquinarias, equipos y métodos. La utilización de la maquina de vapor se inició en la fabrica de tejidos y rápidamente, evolucionó hasta la producción del barco de vapor y el ferrocarril.
Sustitución de la unidad familiar de producción por la fábrica como empresa privada o pública. La mano de obra se desplaza desde la producción de bienes primarios a la producción de bienes manufacturados y servicios.
Los avances tecnológicos y empresariales se desarrollan en sentido ascendente y convergente. Es decir, un cambio genera otro cambio; un producto nuevo crea la demanda de otros; una invención da origen a la siguiente. La invención se convierte en un hábito. El proceso de cambio se prolonga indefinidamente.
Desarrollo del transporte. Mejoras en las carreteras. Crecimiento de la industria naval y del transporte marítimo y fluvial. Construcción de canales fluviales y fortalecimiento de la red portuaria.
Desarrollo del comercio y los mercados. Reemplazo de los monopolios comerciales por comerciantes privados. Ampliación del mercado exterior hacia el continente europeo y hacia América. Londres se convierte en el primer centro financiero del mundo.
Desarrollo agrícola. Extensión de las áreas de cultivo, intensificación de la ganadería, aumento del consumo interior y exterior, adopción de nuevas técnicas de producción agrícolas.
Cambios demográficos. Crecimiento de la población como resultado del descenso de la mortalidad, el aumento del nivel de vida y el incremento de la natalidad.
Transformaciones sociales. La nobleza se extingue o se reduce. La burguesía asume el rol dominante en la conducción de la sociedad. Surgen nuevas clases sociales y profesionales. Nace la clase obrera y se produce el éxodo de población rural hacia las ciudades, acompañado con el crecimiento de la pobreza en las ciudades industrializadas. Tensiones sociales.
La Revolución Industrial hay que entenderla no como un cambio súbito y radical sino como un proceso que se fue consolidando en el tiempo y se extendió hacia todos los continentes.
LAS EXPOSICIONES UNIVERSALES
Dentro de la euforia del desarrollo industrial, durante la primera mitad del siglo XIX se realizaron exposiciones industriales de carácter nacional que pueden verse como los antecedentes de las grandes exposiciones universales a partir de la segunda mitad del siglo. La primera exposición universal se realizo en Londres en 1851. Henry Cole y el Príncipe Alberto fueron los animadores de esta idea. Para su materialización se designó una comisión que desarrollaría las pautas del proyecto cuyo edificio principal estaría ubicado en Hyde Park. En 1850 se convocó un concurso internacional y el ganador fue Héctor Horeau. Debido a que el proyecto ganador no cumplía con algunas exigencias, la comisión desarrolló las bases de un proyecto e invitó a la licitación de empresas. Esta fue la oportunidad para que Joseph Paxton, constructor de invernaderos, presentara un proyecto que garantizaba ciertas condiciones fundamentales:
Prefabricación total.
Rapidez de montaje.
Posibilidad de recuperación total.
Según Leonardo Benevolo:
"La importancia del Palacio de Cristal no se debe a la solución de importantes problemas estáticos, ni tampoco a la novedad de los procesos de prefabricación, ni a los detalles técnicos; sino a la nueva relación que se establece entre los medios técnicos y las finalidades representativas y expresivas del edificio. La impresión de un espacio ilimitado e isotrópico con "una perspectiva sin fin que desaparece en el horizonte" no se debe exclusivamente al uso del vidrio, "sino probablemente, a las mínimas dimensiones de cada elemento arquitectónico, comparadas con las dimensiones generales, y a la imposibilidad de abarcar el conjunto edificado con una sola mirada… Una composición como ésta, fundada en la repetición de un motivo simple, se parece aparentemente a los modelos de la tradición neoclásica, pero las relaciones y las dimensiones adoptadas cambian enteramente el resultado, y dan la impresión, no de un objeto unitario y concluido, sino de una extensión indefinida, calificada de manera siempre mudable por los objetos expuestos y las personas que la visitan… El carácter genuino y valiente del Palacio de Cristal londinense depende de varias circunstancias: de la formación de su creador- que no es arquitecto, sino ingeniero experto en jardinería, y no tiene las preocupaciones monumentales que perturban a los proyectistas de edificios similares construidos mas adelante- y de la influencia de Sir Henry Cole, teórico del industrial design y uno de los animadores de la Exposición, que sugiere probablemente la actitud correcta en relación con la técnica industrial: ni exaltación retórica, que ostente estructuras sensacionales, ni desconfianza literaria que enmascare la estructura con decoraciones de estilo, sino abierta aceptación de los productos fabricados en serie y severas limitaciones económicas, que esta vez han favorecido notablemente la arquitectura.” (Historia de la Arquitectura Moderna. Leonardo Benevolo. 1987)
El Palacio de Cristal. Londres. 1851