1. Monasterio de San Prudencio en el Monte Laturce. Historia de San Prudencio y su maestro San Saturio. El Monasterio del Monte Laturce a lo largo de la historia.


La vida de San Prudencio y la situación de un monasterio cargado de historia. Sus posesiones.  El Trienio Liberal, su ruina y abandono: Ver barra lateral izquierda (si estás en el móvil ponlo en horizontal para visualizar todos los capítulos de la izquierda)


Introducción a San Prudencio de Armentia

Para situarnos en la época visigoda, y no quedarnos en la simple anécdota, vamos a ir relatando algunas consideraciones que nos ayudarán a acercarnos un poco y poder comprender mejor el momento histórico en el que vivió nuestro “protagonista”, San Prudencio, a quien se dedicó este enorme y ruinoso Monasterio de Monte Laturce, hace tantos siglos.

Se ha investigado bastante sobre los posibles fechas de su existencia, al haber además varios Prudencio: Se han examinado Escrituras, Códices, Actas y Breviarios (Martínez de Marigorta, J. en San Prudencio de Armentia y su maestro San Saturio. Vitoria, 1939, 35) éste llegó a la conclusión que tuvo que ser antes del año 713, que fue cuando tanto Tarazona como Soria y Osma estaban en poder de los musulmanes que destruyeron todas las sedes episcopales. Eulogio Serdán en su libro Rincones de la Hª de Álava (Vitoria, 1926, p. 242), data su nacimiento en el año 648 y su muerte en el 713.


"La casa del Santa" San Prudencio, en Armentia, con su efigie arriba en el centro.
La reformó el Obispo alavés de La Habana, Juan José Díaz de Espada entre 1806-08 (Fot. Martínez de Marigorta)



Inscripción en la lápida de la fachada de la casa.



Casa de San Prudencio en la actualidad (Fot. Zarateman)

Solo se conoce sobre Prudencio, que era hijo de padres nobles y ricos, y que nació en Armentia (Álava) a mediados del siglo VI. Sí que se conoce que su maestro Saturio nació el año 493, (pero hay que tener en cuenta que no todos los investigadores están de acuerdo con estas fechas, algunos lo consideran unas decenas de años posteriores). También aludiendo a estas discrepancias sobre los años en que vivió San Prudencio, una fecha que podría ser, según Fray Matheo de Anguiano, en Compendio historial de la provincia de la Rioja, de sus Santos y milagrosos santuarios.. (1701) IER, c. digital, fue el 28 de abril del año 586, que murió también el rey godo Leovigildo, padre de San Hermenegildo.

Procedencia de San Prudencio. (Fray Matheo de A, 1701, p. 286)


Basílica de San Prudencio de Armentia. Vitoria. (Fot. Luis Javier del Valle)

Con relación al día de su muerte hay que señalar que a partir del siglo VI los calendarios mozarábigos empezaron mencionar las efemérides religiosas según se iban conociendo los martirologios de los santos. Por ello los primeros calendarios tenían muchos días en blanco. En 1904 el monje benedictino Ferotin, M. (Martínez de Marigorta, J. 1939, 20) publicó 7 calendarios después de estudiar diferentes manuscritos antiguos  y 6 de ellos llevaban el día 28 de abril como el día de la muerte de San Prudencio. En este sentido “El Códice Emilianense” (escrito por los monjes de San Millán  del 976 al 992) solo trae en el mes de Abril cubiertos con efemérides de santos los días 3, 4, 22, 24, 25, 26 y 28. En este último pone STI PRUDENTII (imagen de Liber Ordinum, siglo XI, calendario mozarábigo, Martínez de Marigorta, J. 1939).



Calendario del Códice Emilianense de Abril



Calendario mozarábigo. Día 28 de Abril STI PRUDENTII.

A la edad de 14 años, aproximadamente dejo “la casa opulenta” de sus padres y se fue a vivir como anacoreta, después de pasar por Varea, recorrer el Valle del Leza, a lo mejor parte del Iregua, y por tierras sorianas llegar al margen derecho del río Duero, en las proximidades de Soria.

Hay que tener en cuenta que en esta época tardoromana o visigoda, además del culto en iglesias o incipientes monasterios hubo otro tipo de resurgir “eclesial” o eremítico en las oquedades de las ciertas montañas (Peña Salagona en Albelda de Iregua, en Nido Cuervo en Hornillos…), por poner dos ejemplos cercanos. Lo que en algunas religiones precristianas había existido resurgió en los primeros años de cristianismo. Los cristianos más exigentes consigo mismos quisieron cumplir con sus ideales ascéticos por medio del retiro y aislamiento. Elegían una forma de religiosidad más pura y comprometida dirigida hacia la perfección espiritual. Para ello escogían lugares retirados y alejados de poblaciones, vías de comunicación y no de fácil acceso. Aunque también lugares adecuados para una subsistencia mínimamente aceptable. En este contexto pudo estar inmerso el joven Prudencio.

Los documentos antiguos que relatan el viaje hasta Soria hablan de sus frecuentes encuentros con pastores y ganaderos  de ambos Cameros: Viejo y Nuevo (Martínez de Marigorta, J. 1939, 79). Esto nos hace reflexionar en la posibilidad de que en otros lugares cameranos hubiera también ermitaños o anacoretas por aquellos siglos.


San Saturio de Soria, su maestro

Las Actas hagiográficas (actas de los santos mártires surgidas en el siglo II) decían que para vivir no bastaban las rocas escarpadas, sino que los ermitaños por aquellas épocas buscaban valles cultivables, ríos en pesca, con molinos, montes con vegetación…. Y por ello San Saturio se aposenta al lado de un río, el Duero, un monte la Sierra de Santa Ana o Peñalba, y no lejos de un molino. Hierbas silvestres, agua, pan, alguna fruta para alimento y una túnica de piel para vestimenta.



Vista actual de la Ermita de San Saturio en las inmediaciones de Soria, en la margen izquierda de Duero.

Ermita de San Saturio y sala capitular en 1939 (Fot. Martínez de Marigorta)

Entró en esta cueva abierta en la roca donde improvisó un pequeño oratorio. Por otra parte, como en ocasiones el ermitaño, era un intermediario entre el rico y el pobre: le daban riquezas y las repartía a los que acudían a su cueva. La fama del anacoreta Saturio llegó a los oídos de Prudencio, llegando a aquí desde su tierra de Álava.


Entrada a la cueva con las imágenes de San Saturio y San Prudencio en la vidriera

Saturio (473-568) sería su maestro, quien también hijo de nobles y ricos visigodos y tras la muerte de sus padres, repartió sus bienes entre los pobres y se retiró de ermitaño, con una vida de oración y contemplación, a esta cueva.

Cuenta la tradición que colocando su capa sobre el río Duero el joven Prudencio cruzó el río sin mojarse. Este milagro impresionó tanto a Saturio que decidió convertirlo en su discípulo, como le había pedido.


Vista del Duero desde la Ermita de San Saturio

Siete años estuvo con su maestro Saturio donde recibió todo tipo de enseñanzas evangélicas, hasta que éste murió y lo enterró en dicha cueva  el año 568, (Martirologio Hispánico de Tamayo Salazar, Juan). 

A la derecha del altar dedicado al arcángel San Gabriel (que según Yelo, tuvo mucha fama para su culto en la época visigoda) hay una oquedad donde San Prudencio dio sepultura a su maestro San Saturio. Según recoge Martínez de Marigorta, J., 1939, Apéndice X, pág 129). En 1580 aparecieron restos humanos al lado del altar de San Miguel, que se atribuyeron a su devoto ermitaño San Saturio.

Relato de San Prudencio con su maestro San Saturio.
(González Texada, Joseph, Historia de Santo Domingo de la Calzada, Abraham de la Rioja, Pleito Osma, Madrid, 1702, pág 301)


Dos imágenes de la capilla de San Miguel donde oraba y fue enterrado San Saturio

La documentación más antigua de esta Ermita data del año 1148. Y la Ermita actual se construyó en el lugar que ocupaba un pequeño templo dedicado a San Miguel que era su santo predilecto: la Ermita era San Miguel de la Peña. Fue demolida en el año 1694, ya que amenazaba ruina. La de San Saturio de hoy en día, según el proyecto de Pedro de Aguirre y Loreaga fue construida entre 1699 y 1703 por Julián y Domingo Izaguirre. Al principio se accedía a la Ermita solo por el exterior, en 1748 se hace una escalera interior por la Sala de Juntas del Tribunal de Aguas (Sala de los Heros) que se reunía allí y también se hizo la espadaña.

Escalera de acceso exterior y espadaña del XVIII


Debajo de la roca está la entrada a la cueva y en la actualidad, encima un gran edificio que es la Ermita octogonal, coronada por un cimborrio. Al fondo de la entrada actual se ha colocado una vidriera que representa al joven San Prudencio y a San Saturio. Y a lo largo de los años se habilitó la vivienda del Santero, que como mínimo existe desde el XVI, que hasta no hace muchas décadas llevaba una vida austera, en un lugar frío y solitario. Ahora ya no es religioso, sino empleado del Ayuntamiento. También existen otras dependencias como la Sala de los Canónigos y la del Ayuntamiento.

Recreación del "antiguo santero" en su habitáculo

Toda la capilla cubierta de frescos (de Antonio Zapata 1700-1703) representando las principales escenas de la vida de los santos Saturio y Prudencio, además de otros santos. Se narra la vida de San Saturio y otros eremitas. El altar mayor de estilo barroco (XVII) y un busto del Santo. Desde el 2 de Octubre de 1628 se le considera patrón de Soria aunque sería en 1743, en el siglo XVIII, cuando se declararía oficialmente. La canonización del S. Saturio podría haberla realizado San Prudencio siendo obispo de Tarazona, circunscripción a la que pertenecía entonces Soria.


Escenas de la vida de los santos, en paredes y techo

Para comprender la vida de San Prudencio es indispensable recordar su estancia en esta cueva a las afueras de Soria. Al parecer a San Prudencio realizaba conversiones en algunos pueblos de la serranía de Cameros y también lo visitaron pastores cameranos.

La cueva de San Prudencio

Inscripción conmemorativa de la canonización de San Saturio


Tanta era la devoción a San Prudencio en Soria que le dedicaron en el siglo XII un templo parroquial, que hoy no existe y que parece que ocupa su lugar el Palacio de Alcántara, o estuvo en las proximidades de la Colegiata de San Pedro. En el claustro de la Colegiata de San Pedro de Soria se conserva la pila bautismal que perteneció a San Prudencio.


Pila bautismal románica que estaba en la iglesia de San Prudencio de Soria (Fot Sanz, César)