En el transcurso de la vida de nuestro planeta han ocurrido catástrofes difíciles de creer. Tragedias inesperadas que devastaron ciudades enteras. Algunas veces se manifestaron fenómenos insólitos que pese al no causar gran cantidad de muertes resultaron inquietantes. En otras ocasiones se produjeron eventos cataclísmicos provocados por gigantes que llegaron desde el espacio. En este documento mostraremos algunas de las catástrofes más devastadoras de la historia de la Tierra. Desde desastres naturales, hasta incidentes provocados por el hombre. El evento Tunguska el 30 de junio de 1908 en una región remota de Siberia algo completamente extraordinario estaba a punto de suceder era temprano en la mañana el silencio absoluto envolvía el entorno el aire era gélido y la quietud parecía casi sobrenatural un sol pálido comenzó a asomar por el horizonte sus rayos apenas atravesaban las copas de los pinos. De repente el cielo del norte se iluminó como si un segundo Sol hubiera nacido. Una bola de fuego atravesaba el firmamento dejando a su paso una estela ardiente que rasgaba la atmósfera el fenómeno era tan brillante que la luz era visible incluso en pleno día. La bola de fuego, un meteoroide se movía a una velocidad que desafía la comprensión humana en cuestión de segundos explotó a unos 5 kilómetros o 3 millas sobre la superficie terrestre. Al desintegrarse en el aire ,la energía se liberó de golpe causando una explosión en la atmósfera. Fue tan poderosa que arrasó con el bosque circundante, unos ochenta millones de árboles fueron derribados como si fueran cerillas. Pero lo más desconcertante de todo, fue el silencio que siguió a la explosión. Después de que la onda expansiva atraves ó la región, todo quedó en un silencio sepulcral. Interrumpido solo por el crujido de los árboles caídos. La región era tan remota que la mayoría de las personas estaban lejos del epicentro, sin embargo cientos de renos de los que dependían las tribus locales murieron en la explosión.
El apocalipsis del Monte Pelée. Los habitantes de Saint Pierre habían observado como el volcán comenzaba a lanzar columnas de humo y ceniza desde principios de abril. Pequeños terremotos sacudían la isla de Martinica y lluvias de ceniza cubrían las plantaciones de caña de azúcar pero la mayoría de las personas confiadas por la falta de grandes erupciones en el pasado decidieron quedarse. El 8 de mayo de 1902, la tranquila isla estaba a punto de ser testigo de un evento catastrófico. Al alba el aire saturado de humedad tropical y una calma inquietante envolvía el entorno. El volcán Pelée que había estado emitiendo señales de actividad durante semanas se alzaba imponente sobre la ciudad de Saint Pierre. Un rugido ensordecedor resonó desde las entrañas de la tierra. El cielo se tiñó de un gris oscuro mientras una nube de ceniza y gas volcánico se elevó rapidamente. Una avalancha incandescente de gas ceniza y roca descendió por las laderas del volcán. En segundos la nube piroclástica alcanzó Saint Pierre. La ciudad quedó envuelta en un infierno de fuego y destrucción el calor fue tan intenso que los edificios de madera se incendiaron instantáneamente. Los cuerpos de los habitantes se carbonizan al contacto con la avalancha ardiente. En pocos minutos Saint Pierre conocida como la ¨París del Caribe¨ fue aniquilada. Al menos treinta mil personas perdieron la vida. Convirtiendo la erupción en una de las peores tragedias volcánicas del siglo XX. Después del desastre la ciudad quedó en ruinas cubierta por una capa espesa de ceniza y roca volcánica el monte Pelée una vez símbolo de orgullo se transformó en una sombría evidencia del poder de la naturaleza.
El colapso de la civilización minoica hace unos tres mil seiscientos años en la isla de Thera conocida hoy como Santorini en el Mar Egeo, se gestaba una erupción apocalíptica. Akrotiri la principal población de Thera era una muestra de la ingeniería avanzada de los minoicos. Los minoicos cuyo epicentro estaba en la isla de Creta era una civilización con gran habilidad en la navegación y el comercio. Thera como parte de su red de asentamientos se convirtió en un punto estratégico para las rutas comerciales. Pero bajo la superficie de la isla el magma se acumulaba en silencio, preparando una catástrofe que cambiaría el curso de esta civilización. Un día, el suelo comenzó a temblar violentamente. El volcán, que había estado dormido durante siglos, despertó con una explosión que sacudió todo el Mediterráneo. Espantosos estallidos liberaron grandes cantidades de ceniza volcánica, gases tóxicos y fragmentos de roca. La erupción fue tan poderosa que la isla colapsó en su centro, formando una caldera gigante. Se cree que parte de los isleños tuvieron tiempo de huir en barcos hacia otras islas o la costa. Akrotiri quedó completamente sepultada bajo una espesa capa de ceniza volcánica. Aunque parezca sorprendente esto podría haber ocurrido en pocos minutos. En erupciones explosivas las columnas eruptivas ascienden velozmente debido a la intensa liberación de gases volcánicos y material piroclástico. Las grandes cantidades de piedras y cenizas arrojadas al mar provocaron un devastador tsunami que barrió las costas de Creta y otras islas cercanas. La civilización minoica que había dominado el mar Egeo durante siglos fue golpeada en su corazón y nunca se recuperó. Más de un milenio después el filósofo griego Platón escribió dos diálogos enigmáticos el ¨Timeo¨ y el ¨Critias". En ellos narró la historia de una próspera civilización llamada Atlántida la describió como una sociedad tecnológicamente avanzada con un ejército formidable y riquezas incalculables. Pero en un solo día y una noche fue destruida y sumergida bajo el mar por un cataclismo. Es Intrigante pensar que la historía de la erupción de Thera contada de generación en generación pudo haber llegado hasta Platón. Es posible de que durante siglos, el relato se transmitió mezclándose con inexactitudes o mitos para convertirse en la leyenda que el filósofo describió.
La furia volcánica del tambora. Se considera una de las erupciones más mortíferas de la historia de la humanidad. El 10 de abril de 1815, en la remota isla de Sumbawa, Indonesia. El día comenzó como cualquier otro. Sin embargo algo siniestro se gestaba en las profundidades del volcán. El suelo vibró con un estruendo ensordecedor, seguido por una explosión que estremeció la isla entera. Una columna de ceniza y gases ardientes oscureciendo el cielo durante el día. La erupción fue tan poderosa que se escuchó a 2000 kilómetros o 1200 millas de distancia en lugares tan lejanos como Sumatra o Java. El monte Tambora que había estado latente durante siglos se convirtió en una caldera de destrucción. La explosión liberó una energía inmensa comparable a la detonación simultánea de cientos de bombas nucleares. Los flujos piroclásticos descendieron con una rapidez asombrosa arrasando aldeas enteras en segundos. Las islas cercanas que alguna vez fueron verdes y fértiles quedaron sepultadas bajo ceniza volcánica. La erupción también provocó tsunamis que golpearon las costas aumentando la destrucción y la pérdida de vidas. Se estima que al menos 70.000 personas murieron directamente a causa de la erupción, tsunamis e inhalación de gases tóxicos. Pero el verdadero alcance de la catástrofe se sintió mucho más allá de la isla. La erupción lanzó enormes cantidades de material volcánico a la atmósfera. El año siguiente 1816, fue conocido como el año sin verano. Las partículas de azufre y ceniza se dispersaron por todo el mundo bloqueando la luz solar, causando una enfriamiento global. El cielo se mantuvo cubierto por una neblina extraña en gran parte del mundo. En Nueva Inglaterra, Estados Unidos se reportaron tormentas de nieve en pleno verano. En Europa las lluvias incesantes y las temperaturas inusualmente bajas arruinaron las cosechas de trigo y maíz. En Asia las lluvias monzónicas se intensificaron causando inundaciones catastróficas. El clima mundial inspiró a escritoras como Mary Shelley quien en medio de este entorno lúgubre escribió Frankenstein.
El tornado tri-estatal el 18 de marzo de 1925 el cielo sobre el Medio Oeste de los Estados Unidos se tiñó de sombras. El inicio de uno de los peores tornados de la historia. Una poderosa masa de aire cálido y húmedo ascendía desde el Golfo de México encontrándose con un frente de aire frío que se desplazaba desde las montañas rocosas. Este choque generó una supercelda masiva que rápidamente comenzó a rotar formando un supertornado. Lo que surgió de esa tormenta fue un coloso de la naturaleza. El tornado tri-estatal tocó tierra en el sureste de Missouri, cerca de la ciudad de Ellington. Desde ese momento se movió con una ferocidad y una consistencia sin precedentestes. Clasificado años después como un F-5, comenzó su proceso de destrucción. Su velocidad de desplazamiento y la larga duración de su trayectoria, causó que arrasara pueblos enteros. En su camino destruyó numerosas comunidades comenzando con la pequeña ciudad de Anápolis, casas, escuelas y negocios fueron arrancados de sus cimientos y lanzados por los aires. Continuó hacia el noreste cruzando el río Mississipí entrando en Illinois donde golpeó con toda su fuerza la ciudad de Murphysboro. Mantuvo su trayectoria destructiva hacia De Soto, una pequeña ciudad que quedó completamente arrasada. Siguió avanzando hacia Indiana, donde continuó su rastro de devastación. Causó cerca de 700 muertes convirtiéndose en el tornado con el mayor impacto mortal en la historia de loa Estados Unidos.
La tormenta geomagnética de Carrington. El primero de septiembre de 1859 la Tierra fue golpeada por uno de los eventos solares de mayor intensidad jamás registrados. Todo comenzó en la superficie del Sol donde enormes manchas solares indicaban una actividad inusual. Los astrónomos, incluyendo a Richard Carrington, observaban atentamente estos fenómenos, cuando una intensa llamarada estalló. Fue tan potente que lanzó, una gigantesca nube de plasma y campos magnéticos directamente hacia la Tierra. Lo que normalmente habría tardado varios días en llegar, lo hizo en apenas 17 horas. Cuando colisionó con el campo magnético de la Tierra se desencadenó una tormenta geomagnética sin precedentes. El cielo nocturno se iluminó con auroras boreales tan fuertes que fueron visibles en lugares como el Caribe. Tiñeron los cielos de rojo, verde y púrpura sorprendiendo y atemorizando a la gente. Pero las repercusiones de la tormenta geomagnética todavía no se habían hecho evidentes. En Europa y América del Norte, Las líneas de telégrafo se vieron sobrecargadas de energía. Los operadores informaron que chispas asaltaban de sus equipos causando incendios. Se desató un caos total en las comunicaciones. Afortunadamente no se reportaron muertes atribuidas a la tormenta. Si un evento de esta magnitud ocurriera hoy los efectos serían desastrosos para nuestra sociedad. satélites en órbita, redes eléctricas, sistemas de GPS y comunicaciones globales se verían gravemente afectados o quedarían inutilizados. El mercado financiero global, que depende de transacciones electrónicas, quedaría interrumpido, haciendo colapsar las bolsas de valores. La falta de energía, comunicaciones, y servicios básicos, llevaría al caos social con posibles disturbios en grandes ciudades.
El despertar del Monte Vesubio. El 24 de agosto del año 79, el monte Vesubio, un volcán en la bahía de Nápoles, Italia, desató un demoledor evento volcánico. La mañana de ese día comenzó como cualquier otra en la prospera ciudad romana de Pompeya. En los días anteriores se habían registrado pequeños temblores aunque no causaron mayor preocupación. Sin embargo poco antes del mediodía el Vesubio despertó de manera repentina y violenta. Una descomunal columna de ceniza y gases volcánicos ascendió. Se desplegó en el cielo bloqueando la luz del día y sumiendo a Pompeya en la penumbra. La primera fase de la erupción cubrió las ciudades cercanas con una lluvia de cenizas y roca volcánica. Las piedras se acumularon en los tejados provocando el colapso de los edificios. Las personas quedaron atrapadas en sus casas incapaces de escapar del peligro creciente pero lo peor estaba por llegar. Alrededor de la media noche el Vesubio entró en una fase de mayor destrucción. La liberación de flujos piroclásticos, nubes ardientes de gas, ceniza, y roca descendían a una velocidad de hasta 700 km por hora o 435 millas por hora. Arrasaron con todo, matando a cualquiera en su camino, debido al calor extremo que alcanzaba hasta 500 grados Celsius o 932° grados Fahrenheit . Las personas que no habían escapado, fueron sorprendidas en sus hogares, o en las calles, donde murieron de inmediato, sepultadas por las capas de ceniza caliente. En Pompeya y Herculano miles de personas perecieron de esta manera. El Imperio Romano y en particular el emperador Tito fueron conscientes del desastre. Tito, quien había tomado el mando apenas un año antes, ordenó iniciar las labores de rescate y de reconstrucción. Pero la magnitud de la tragedia fue tal, que Pompeya Herculano y otras ciudades cercanas quedaron sepultadas y no fueron reconstruidas. Siglos después, se descubrieron las ruinas revelando al mundo la catástrofe ocurrida.
El megatsunami de Lituya Bay. El 9 de Julio de 1958 la remota bahía Lituya en Alaska se convirtió en el escenario de un megatsunami. Comenzó con un terremoto de magnitud 7.8, cuyo epicentro se localizó cerca de la falla de Fairwater. El sismo estremeció la región causando el colapso de una ladera cercana a la bahía. Una gigantesca cantidad de roca y tierra se desprendió de la ladera de la montaña precipitandose en el fiordo de la bahía de Lituya. La tierra impactó en el agua con una fuerza inimaginable generando una ola monstruosa. La ola inicial alcanzó una altura de 524 M o 1.719 pies. La más alta registrada en la historia, barrió las laderas del fiordo, arrancando árboles, dejando una franja de destrucción, que aún hoy se aprecia. La fuerza del tsunami fue tal, que el agua arrastró árboles gigantes y toneladas de escombros al océano abierto. Tres barcos de pesca que se encontraban en la bahía, fueron sorprendidos por la ola. Dos se hundieron, pero el tercero milagrosamente sobrevivió elevando a la tripulación a una gran altura, antes de caer nuevamente en la bahía. A pesar de la magnitud de la ola sólo cinco personas murieron en el desastre debido a la escasa población del área.
Un gran diluvio universal. El Poema de Gilgamesh, el poema de mayor antigüedad, describe como los dioses decidieron inundar la tierra, para castigar a la humanidad. En esta historia el protagonista Gilgamesh busca la inmortalidad y viaja para encontrar a Utnapishtim, único hombre que ha logrado sobrevivir a un diluvio. Utnapishtim relata como los dioses molestos por el comportamiento de la humanidad, decidieron destruir a todos los seres vivos con una gran inundación. El dios EA que sentía compasión por los seres humanos advirtió a Utnapishtim y le recomendó hacer un gran barco. Utnapishtim lo construyó de acuerdo a las especificaciones divinas y embarcó a su familia junto con animales de cada especie y semillas de plantas. durante seis días y siete noches las lluvias cayeron sin cesar inundando la tierra, destruyendo toda vida. al séptimo día las aguas comenzaron a retirarse y el barco de Utnapishtim se posó en el monte Nisir. Para comprobar si la tierra se había secado Utnapishtim envió primero, una paloma, luego una golondrina y finalmente un cuervo. El cuervo no regresó indicando que había encontrado tierra firme siglos después se escribieron relatos similares según la Biblia Noé era un hombre justo y virtuoso en un tiempo en que la humanidad se había corrompido Dios al ver la maldad de la gente decidió enviar un diluvio para purificar la tierra destruyendo toda la vida excepto a Noé y su familia Dios ordenó a Noé construir un arca con instrucciones detalladas sobre su tamaño y forma durante cuarenta días y cuarenta noches las lluvias cayeron sumergiendo toda la tierra el arca flotó durante el diluvio y toda la vida fuera de ella pereció Noé después de enviar una paloma que regresó con una rama de olivo supo que la tierra se estaba secando la relación entre la historia del diluvio en el Poema de Gilgamesh y la Biblia es un tema de debate algunos proponen que ambos relatos derivan de una inundación histórica en el Antiguo Oriente Medio la civilización mesopotámica floreció entre los ríos Tigris y Éufrates una zona propensa a inundaciones estacionales a veces fueron inundaciones destructivas arrasando pueblos y aldeas hay otra posibilidad que habría ocurrido hace 12.000 años al final de la última edad de hielo los glaciares comenzaron a derretirse liberando cantidades colosales de agua provocando un aumento del nivel del mar a nivel mundial esto pudo haber afectado indirectamente a Mesopotamia especialmente en las áreas costeras cercanas al Golfo Pérsico.
el evento de Chicxulub. Hace unos sesenta y seis millones de años en el Espacio Profundo un gigantesco meteoritos de unos 15 km o 9 millas de diámetro se desplazaba a gran velocidad. Este cuerpo celeste posiblemente originado en el cinturón de asteroides, entre Marte y Júpiter se dirigía hacia nuestro planeta. Cuando el meteorito entró en la atmósfera terrestre, viajaba a una velocidad vertiginosa. La fricción con el aire no fue suficiente para frenarlo, en cambio lo calentó hasta convertirlo en una bola de fuego. El impacto ocurrió en lo que hoy es la Península de Yucatán, en México. Al chocar con la Tierra, liberó una energía equivalente a miles de millones de bombas atómicas. La explosión vaporizó todo en su epicentro, lanzando escombros y ceniza por todas partes. En el área cercana al impacto, la energía liberada fue tan grande, que causó la incineración de cualquier forma de vida. La colisión generó ondas de choque masivas que se extendieron rápidamente por el terreno provocando descomunales terremotos. El meteorito se estrelló cerca del océano, lo que provocó tsunamis gigantescos, que arrasaron las costas cercanas. Además el impacto lanzó una gran cantidad de rocas terrestres y del meteorito mismo a la atmósfera, volviendo a caer como una lluvia apocalíptica de escombros. Hubo incendios forestales que se extendieron a través de continentes enteros. El polvo y las partículas lanzadas a la atmósfera bloquearon la luz solar sumiendo al planeta en una oscuridad casi total. Este invierno de impacto, provocó un descenso drástico de las temperaturas globales. Las plantas privadas de luz ,comenzaron a morir y con ellas los herbívoros, que dependían de ellas para alimentarse. En cuestión de años, la mayoría de las especies de dinosaurios desaparecieron. Sin embargo en esta catástrofe, la vida encontróuna nueva oportunidad. La extinción de los dinosaurios permitió que los mamíferos que en ese entonces eran pequeños tuvieron la oportunidad de expandirse. Con el tiempo la evolución favoreció a los mamíferos con cerebros grandes y capacidades cognitivas avanzadas. Esto fue clave para el desarrollo de la inteligencia en los primates. El grupo de mamíferos del que los seres humanos descienden.
El evento del kiloaño 8.2. Hace aproximadamente 8,200 años la Tierra atravesó un cambio climático abrupto comenzó con la desintegración de la capa de hielo Laurentino que cubría lo que hoy es Canadá. A medida que el clima se calentaba tras el final de la última edad de hielo, extensos glaciares comenzaron a derretirse. Este deshielo masivo creó enormes lagos glaciares entre ellos el Agassíz. retenido por una barrera de hielo que funcionaba como represa. En el borde de este lago las presiones se acumularon. El hielo que lo contenía comenzó a debilitarse bajo el calor creciente, repentinamente la barrera de hielo colapsó. Una descomunal masa de agua dulce fue liberada, en un cataclismo que desembocó en el Atlántico Norte. Esta avalancha de agua fría y dulce equivalente a varios mares interiores combinados, alteró las corrientes oceánicas. El resultado fue una caída abrupta de las temperaturas en el hemisferio norte durante unos doscientos años. El clima se volvió seco y frío lo que afectó gravemente a las comunidades humanas que dependían de la agricultura. y la casa los efectos del enfriamiento fueron desastrosos para las primeras civilizaciones agrícolas. En Europa, Oriente Medio y el norte de África, los primeros agricultores se enfrentaron a un clima impredecible y menos fértil. Las cosechas se perdieron y las tierras que antes eran ricas se volvieron estériles.
La tragedia del lago Nyos en 1986. En una remota zona montañosa del noroeste de Camerún ocurrió un fenómeno natural tan inesperado como letal. El Nyos un tranquilo lago volcánico parecía inofensivo a simple vista, pero bajo su superficie, una amenaza mortal se estaba acumulando lentamente. Durante años, el dióxido de carbono de origen volcánico se había estado filtrando desde el subsuelo, disolviéndose en las aguas profundas. Con el tiempo, el lago se transformó en una trampa mortal, acumulando una gran cantidad de gas en su fondo. La tragedia comenzó en la noche del 21 de agosto. Un fenómeno aún desconocido, posiblemente un deslizamiento de tierra, o una erupción volcánica menor perturbó las aguas del lago. Se desencadenó un proceso llamado erupción límnica. Liberando de golpe el dióxido de carbono acumulado en las capas inferiores del lago. Una gigantesca nube de dióxido de carbono pesada e invisible emergió del lago y se desplazó rápidamente hacia las aldeas cercanas. El gas de mayor densidad que el aire descendió por el valle asfixiando a todo ser vivo. En su camino, en cuestión de minutos, la nube gaseosa llegó a las aldeas de Nyos, Kam y Cha. Al menos 1.700 personas murieron asfixiadas en sus camas, muchas de ellas sin darse cuenta de lo que estaba ocurriendo. Así mismo miles de animales sucumbieron.
El accidente de Chernobyl. El 26 de abril de 1980, la central nuclear de Chernobyl sufrió un desastre debido a errores humanos. Se pretendía realizar una prueba para verificar si en caso de un corte de energía las turbinas del reactor generarían suficiente electricidad. Antes de la evaluación los operadores redujeron la potencia del reactor a un nivel demasiado bajo, Desactivaron sistemas de seguridad clave, incluidos los que apagarían el reactor automáticamente ante problemas. A la una y 23 de la noche, el reactor explotó, liberando una nube de radiación que ascendió hacia el cielo. El estallido fue tan poderoso que el techo del reactor de mil toneladas fue arrancado con las llamas iluminando la noche. La radiación invisible y letal, comenzó a extenderse a gran velocidad. Los bomberos lucharon contra el fuego y la radiación, sin saber que se enfrentaban a una muerte segura. El desastre causó la pérdida inmediata de 31 vidas pero la radiación condenó a muchos más. Miles de personas desarrollaron enfermedades graves, en los años posteriores. En Priviat, miles de habitantes abandonaron sus hogares dejando atrás sus vidas, en un éxodo desesperado. Las calles quedaron desiertas, los edificios congelados en el tiempo, y la naturaleza comenzó a recuperar el terreno. Las consecuencias de Chernobyl fueron globales. La nube radiactiva se dispersó por Europa, llevando consigo el miedo.
El tsunami del Océano Índico. La mañana del 26 de diciembre de 2004 la tranquilidad del Océano Índico fue brutalmente interrumpida. Un terremoto de magnitud 9.1, uno de los de mayor intensidad registrados en la historia, sacudió el fondo marino, frente a la costa de Sumatra. El suelo oceánico se elevó repentinamente, desplazando una masiva cantidad de agua. Desencadenando un descomunal tsunami. En pocos minutos una serie de olas gigantescas comenzaron a propagarse a una velocidad asombrosa. Antes de que el tsunami golpeara las costas de Tailandia, Indonesia y otros países ocurrió un fenómeno desconcertante y aterrador. Las aguas del mar comenzaron a retirarse de manera abrupta. En minutos el océano que antes bañaba la orilla se apartó, dejando al descubierto el fondo marino. Las playas que momentos antes estaban cubiertas por agua ahora mostraban arena húmeda, rocas y criaturas marinas. Este fenómeno conocido como retroceso del mar, es una señal clara y peligrosa de un tsunami inminente. En Tailandia e Indonesia, muchas personas sin comprender el peligro, se acercaron curiosas al nuevo borde costero, fascinadas, por lo que estaba ocurriendo. Las olas invisibles en altamar ganaban fuerza y altura a medida que se acercaban a las costas, transformándose en muros de agua. El primer impacto fue en las costas de Sumatra donde llegaron olas de hasta 30 metros o 98 pies de altura. Ciudades enteras se inundaron y miles de personas fueron llevadas por la imparable fuerza del agua. El tsunami continuó su curso, golpeando las costas de Tailandia, India, ,y Sri Lanka, llegando hasta las costas de África oriental. Las escenas de destrucción eran inimaginables, hogares destrozados, árboles arrancados de raíz, y vehículos apilados. Más de 230.000 personas perdieron la vida y millones quedaron sin hogar.
El terremoto y tsunami de Lisboa. El primero de noviembre de 1755 Lisboa, la próspera capital de Portugal se preparaba para afrontar un desastre indescriptible. Era una mañana despejada, el sol brillaba sobre las estrechas calles de la ciudad y las campanas de las iglesias resonaban en el aire. de manera súbita un estremecedor temblor sacudió la ciudad. Los edificios comenzaron a balancearse y a desplomarse. Las elegantes fachadas barrocas se convirtieron en escombros y las calles se llenaron de polvo y caos. El terremoto de una magnitud estimada entre 8.5 y 9 solo duró unos minutos, pero su impacto fue devastador. Mientras la tierra seguía temblando, los supervivientes buscaron refugio en plazas y junto al río Tajo, creyendo que estarían seguros, sin embargo la amenaza aún no había terminado. Minutos después del terremoto, las aguas del Atlántico comenzaron a retirarse, dejando a los barcos encallados en el fondo del puerto. inesperadamente un enorme tsunami impactó la costa destruyendo todo a su paso. El agua se llevó casas y personas, penetrando profundamente en la ciudad. El terror continuó mientras los incendios comenzaban a propagarse, las llamas avivadas por el viento consumieron los edificios que habían resistido el terremoto y el tsunami. Durante días, Lisboa ardió y el humo envolvió el cielo, en una nube oscura. La ciudad que había sido un símbolo de riqueza quedó reducida a ruinas humeantes. El desastre no solo afectó a Lisboa, golpeó otras partes de la costa atlántica, alcanzando lugares tan lejanos como; Cádiz en España o las costas de Marruecos. Las olas cruzaron el océano, llegando incluso a las Antillas, en el Caribe. La magnitud de la catástrofe sacudió la conciencia de Europa, inspirando, debates filosóficos sobre la fragilidad de la existencia humana. Lisboa que antes brillaba como una joya del Atlántico quedó marcada para siempre por esta tragedia. Se estima que murieron entre 30.000 y 70.000 personas.
La super erupción del volcán Toba. Hace 74.000 años, en lo que hoy es la isla de Sumatra, Indonesia. Un evento cataclísmico estaba a punto de cambiar el curso de la historia humana. El volcán Toba que había permanecido en silencio, durante milenios, despertó con una explosión que resonó en todo el planeta. Liberó una inmensa cantidad de magma y sepultó una amplia extensión del sudeste asiático, bajo una espesa capa de ceniza volcánica. El cielo se oscureció con rapidez cubierto por una gigantesca nube de cenizas. El día se convirtió en noche y la temperatura global comenzó a descender. Fue una supererupción, un evento volcánico de una magnitud incomprensible. La cantidad de materiales expulsados por el Toba fue tal que provocó, un invierno volcánico que duró varios años. Las temperaturas globales cayeron, iniciando una edad de hielo temporal con consecuencias ruinosas para la flora y fauna de la época. En amplia zonas del planeta, las plantas murieron incapaces de sobrevivir a la falta de luz solar. Los animales que dependían de estas plantas y aquellos que no se adaptaron al nuevo clima también perecieron en grandes números. Además se cree que la supererupción del Toba, casi acabó con la humanidad. Se ha propuesto que la población humana quedó reducida a un pequeño grupo de supervivientes, posiblemente entre mí y diez mil individuos. Este cuello de botella genético, causó una notable disminución en la diversidad genética de la especie humana. eE lago Toba, una de las mayores atracciones turísticas de Indonesia, es lo que quedó de la caldera volcánica tras la erupción.
El tornado Daulatpur-Saturia. El 26 de abril de 1989, el cielo sobre las aldeas de Dauratpur y Saturia en Bangladesh, se oscureció de manera amenazante. El calor húmedo típico de la temporada monosómica había empezado a acumularse. Las corrientes de aire cálido y húmedo provenientes de la Bahía de Bengala, entraron en contacto con una masa de aire frío y seco, que descendía desde el norte. Esta mezcla de aire, junto con la baja presión atmosférica, creó las condiciones óptimas para la formación de una supercelda. El cielo se ensombreció y las nubes comenzaron a arremolinarse de manera violenta. En medio de esta tormenta se formó un vórtice descendiendo lentamente del cielo hasta tocar tierra. Lo que empezó como un remolino pequeño se convirtió en un tornado monstruoso. Los vientos superaron los 400 kilómetros o 248 millas por hora. Se movió directamente sobre las aldeas de Daulatpur y Saturia, cuyas viviendas eran en su mayoría de adobe, con techos de paja. En un suspiro fueron arrancadas de sus cimientos y lanzadas al aire, los árboles fueron desarraigados y arrojados. Mientras que los animales de granja y las personas fueron arrastrados incapaces de encontrar refugio. Las aldeas quedaron reducidas a escombros dejando un panorama de devastación. El ganado fundamental para la economía local fue prácticamente exterminado. Cerca de 1.300 personas perdieron la vida y miles resultaron heridas.
El Ciclón Bola. El 12 de noviembre de 1970, una tormenta tropical se formó en la bahía de Bengala, al sur de Asia. Las aguas cálidas del océano, alimentaron al sistema, transformandolo en un ciclón de una magnitud insólita. A medida que el Ciclón Bola se acercaba a la costa de Banglades sus vientos alcanzaron velocidades de hasta 185 kilómetros o 113 millas por hora. El mar agitado por la tormenta, comenzó a elevarse peligrosamente, creando una enorme marejada ciclónica. Cuando el Ciclón tocó tierra, el agua del océano se precipitó sobre las tierras bajas del delta del Ganges. Olas gigantescas, de hasta 10 metros o 33 pies de altura, barrieron las aldeas costeras. Casas de barro y paja se desmoronaron bajo la furia del agua y millones de personas quedaron expuestas a la tormenta. El Ciclón con su combinación letal de vientos huracanados e inundaciones, arrasó con más de 300.000 vidas en pocas horas. Las aldeas quedaron sepultadas bajo el agua y los campos de cultivo fueron destrozados, dejando a millones de personas sin sustento. Las consecuencias del Ciclón Bola fueron catastróficas, no sólo en términos de pérdida de vidas, sino también por su impacto político. La respuesta inadecuada del gobierno pakistaní a la crisis, desató una ola de descontento que culminó en la guerra de independencia de Bangladesh en 1971.
El impacto del S2 en la Tierra primordial. Hace unos 3000 millones de años. S2 un asteroide colosal de cerca 50 kilometros o 31 millas de diámetro, se aproximaba a la Tierra, desde las profundidades del Sistema Solar. Era considerablemente mayor que el asteroide que acabaría con los dinosaurios. millones de años después. El cielo se iluminó con un destello cegador cuando S2 entró en la atmósfera terrestre, viajando a una velocidad extrema. En un parpadeo, el asteroide se estrelló contra la superficie terrestre. Liberando una energía equivalente a unas 700 bombas atómicas de Hiroshima. El impacto creó un cráter descomunal, vaporizando todo, en el área circundante. La Tierra se estremeció violentamente y las ondas de choque recorrieron el planeta sacudiendo continentes recién formados. El océano cercano, golpeado con una fuerza indescriptible, se levantó en una ola gigantesca. Un megatsunami, con olas que alcanzaban alturas sin imaginables, barrió las costas arrasando todo a su paso. La devastación fue total, la atmósfera se llenó de polvo y escombros, bloqueando la luz solar, sumiendo la Tierra en una oscuridad prolongada. Este cataclismo alteró el curso de la evolución en la Tierra, causando una extinción masiva que reconfiguró el ecosistema primitivo. El clima se volvió inestable, las temperaturas descendieron bruscamente, y la vida luchó por sobrevivir, en un mundo transformado por el desastre.
El mega deslizamiento del monte Toc. El 9 de octubre de 1963, en el norte de Italia, la tragedia se desató en las montañas de los Alpes orientales. El monte Toc había mostrado señales de inestabilidad durante años. Grietas en las rocas y movimientos de tierra se habían registrado, desde que se construyó la presa de Vajónt, en el valle. Esta presa había creado un enorme embalse, cuyas aguas se elevaban peligrosamente cerca de las laderas del monte. A medida que el nivel del agua en el embalse aumentaba, también lo hacía la presión sobre las paredes del valle. El 9 de octubre después de un día de lluvias intensas, la situación alcanzó un punto crítico. Alrededor de las 10,39 de la noche. Una sección masiva de la ladera del monte Toc se desprendió y se precipitó hacia el embalse. El deslizamiento de tierra fue tan colosal, que desplazó una cantidad inmensa de agua, creando una ola gigantesca. La ola superó la cima de la presa de Vajónt, desplomándose hacia el valle con fuerza. El agua mezclada con lodo y escombros, se llevó por delante todo lo que encontró. Los pueblos de Longarone, Pirago, Villanova y otros pequeños asentamientos, fueron completamente destruidos. Las casas quedaron barridas, los árboles arrancados de raíz y las calles se convirtieron en ríos de destrucción. Cerca de 2.000 personas perdieron la vida,, muchas de ellas mientras dormían en sus casas.
El accidente nuclear de Fukushima. El 11 de marzo de 2011, un terremoto de magnitud 9 estremeció la costa noreste de Japón. Olas gigantescas, algunas de hasta 40 metros o 131 pies de altura, destruyeron aldeas y ciudades. Edificios, vehículos y barcos fueron arrastrados y las infraestructuras quedaron arruinadas en minutos. El tsunami se cobró la vida de cerca de 20.000 personas. Pero no se detuvo ahí. Existía un gran riesgo de que la planta nuclear de Fukushima Daichi resultara dañada. Las olas superaron las defensas de la planta, inundando los generadores de emergencia que mantenían refrigerados los reactores nucleares. Sin electricidad, ni sistemas de refrigeración. Los reactores comenzaron a sobrecalentarse y en cuestión de horas, el desastre nuclear era inminente. Las explosiones de hidrógeno en tres de los reactores, destrozaron los edificios que los contenían, liberando radiación al ambiente. Las autoridades evacuaron a miles de personas pero la radiación se propagó contaminando la tierra, el agua y el aire, en un área considerable. Aunque no hubo muertes inmediatas atribuídas directamente a la radiación. El desastre provocó graves impactos en la salud y el bienestar de los afectados. Localmente, la región de Fukushima se convirtió en un conjunto de ciudades fantasmas. Los agricultores perdieron sus tierras y la pesca quedó paralizada debido a la contaminación radiactiva.
La inundación del río Amarillo. En el verano de 1931, en el corazón de China, la naturaleza comenzó a desatar su furia de manera implacable. El río Amarillo llamado la pena de China por su historia de desastres, se encontraba cerca de causar una tragedia incalculable. Las lluvias torrenciales comenzaron a principios de julio, alimentadas por una serie de tifones. El agua se acumuló sin descanso, desbordando ríos y embalses. El dieciocho de agosto de 1931, el río Amarillo finalmente rompió sus orillas, liberando un torrente que barrió con todo en su camino. El agua se extendió por vastas áreas inundando ciudades y campos, cubriendo millones de hectáreas de tierra fértil. Los hogares fueron arrastrados,los cultivos inundados, millones de personas quedaron atrapadas en la inundación, sin refugio ni esperanza, mientras, las aguas avanzaban sin piedad. Se estima que entre uno y cuatro millones de personas perdieron la vida, ya sea por ahogamiento, enfermedades o la hambruna que siguió. Las tierras agrícolas quedaron arrasadas, lo que provocó una severa escasez de alimentos, sumiendo al país en una crisis humanitaria sin precedentes.
El gran terremoto de Shaanxi. En la madrugada del 23 de enero de 1.556, la provincia de Shaanxi fue golpeada por un terremoto de gran magnitud. Se convirtió en el terremoto con el mayor número de víctimas de la historia registrada. El suelo que había estado tranquilo durante siglos empezó a agitarse de forma brusca. El terremoto con una estimación de 8 en la escala de Richter, liberó toda su potencia. En un parpadeo, las construcciones se derrumbaron como castillos de naipes. Las viviendas tradicionales hechas de tierra se derrumbaron enterrando a sus ocupantes bajo montones de escombros. Una de las causas del desastre masivo fue la geografía de la región, muchas personas vivían en viviendas llamadas ¨Yaodongs¨, cuevas artificiales excavadas en las montañas. Cuando el terremoto golpeó las laderas enteras se derrumbaron, sepultando a las familias que vivían en estas cuevas. El terremoto no sólo afectó a las construcciones humanas, la tierra misma pareció volverse contra a sus habitantes. Se abrieron grandes grietas en el suelo, las montañas colapsaron y los ríos cambiaron de curso causando inundaciones. Se estima que cerca de 830.000 personas murieron, convirtiendo al terremoto de Shaanxi en el más mortal de la historia humana.
La erupción del Laki. El 8 de junio de 1783, en Islandia. Una grieta en la tierra comenzó a abrirse. Durante 8 meses el volcán expulsó ríos de lava y enormes columnas de gases tóxicos. El suelo temblaba constantemente, mientras el magma fluía sin cesar. Las explosiones lanzaban cenizas y gases al aire, sumiendo el área en una penumbra perpetua. La lava arrasó las aldeas y los gases venenosos envenenaron el aire y el agua. El 50% del ganado de Islandia murió con la consiguiente hambruna de la población. Una de cada cuatro personas murieron, pero las consecuencias de la erupción del Laki no se limitaron a Islandia. Los gases tóxicos especialmente, el dióxido de azufre se esparcieron por Europa ,formando una neblina que cubrió el continente durante el verano de 1783. Las temperaturas cayeron drásticamente, los cultivos se arruinaron y la hambruna se extendió provocando disturbios, agravando la crisis económica de la época. En Asia los monzones se debilitaron causando sequías, lo que afectó a la producción de alimentos.
El desastre de Bhopal. La noche del 2 de diciembre de 1984 en la ciudad de Bhopal, India. Una tragedia comenzó a gestarse en una planta de pesticidas. Un fallo en los sistemas de seguridad permitió que un gas altamente tóxico, el isocianato de metilo, comenzara a filtrarse sin control. A las 12,30 de la noche, una nube letal de gas se propagó por la ciudad alcanzando a los residentes que dormían. El gas se infiltró en hogares, calles y mercados afectando a medio millón de personas. Los efectos fueron inmediatos, miles de personas comenzaron a toser, sufrir de quemaduras en los ojos y asfixiarse en sus propios hogares. En cuestión de horas 3.000 personas murieron la mayoría de ellas mientras intentaban escapar del gas tóxico. En las semanas que siguieron la cifra de muertos aumentó superando las 15.000 víctimas. El agua, el aire y el suelo quedaron contaminados, lo que afectó a las generaciones futuras con problemas de salud crónicos o defectos congénitos.
Krakatoa: la tormenta de fuego. El 27 de agosto de 1883 a las 10 de la mañana, una serie de explosiones masivas sacudieron la isla de Krakatoa, en Indonesia. La principal erupción liberó una energía equivalente a 200 megatones de TNT. El sonido fue tan poderoso que se escuchó cerca de 5.000 kilómetros o 3.100 millas de distancia, llegando hasta Australia. Las ondas de choque causadas por la explosión, viajaron alrededor del mundo y se registraron hasta cinco días después. El ambiente quedó en penumbra durante días. El mar agitado por la tremenda fuerza generó tsunamis que se desplazaron a velocidades aterradoras. Las olas azotaron las costas de las islas cercanas, desmantelando aldeas enteras y dejando un rastro de devastación. Se estima que cerca de 36.000 personas murieron, muchas de ellas arrastradas por los tsunamis o sepultadas bajo las cenizas. La cantidad de ceniza volcánica arrojada a la atmósfera provocó un cambio climático global. Los inviernos se volvieron muy fríos y los veranos frescos durante varios años. La dispersión de cenizas en la atmósfera provocó impresionantes atardeceres y amaneceres rojizos en todo el mundo durante meses. Estos fenómenos fueron tan fascinantes, que inspiraron obras de arte, como las pinturas de atardeceres del pintor británico William Aschcroft.
El alud mortal de Yungay. El 31 de mayo de 1970, a las 3,23 de la tarde la tierra tembló con fuerza en la región de Áncash, en Perú. Un terremoto de magnitud 7.9 agitó los Andes, desprendió un vasto bloque de hielo y roca de su cumbre norte, desencadenando una avalancha. Mezclados con nieve y lodo se precipitaron montaña abajo como un río, sepultando el pequeño pueblo de Yungay. Las casas, los árboles y los habitantes fueron enterrados bajo un manto del lodo, hielo y escombros. De los aproximadamente 25.000 habitantes de Yungay solo unos 400 sobrevivieron muchos de ellos niños que habían sido llevados a un circo itinerante.
La explosión de Wanggongchang. El 30 de mayo de 1626, en la bulliciosa ciudad de Pekín, China. Un día común se transformó en una fatalidad. Cerca del mediodía, un estruendo ensordecedor resonó por toda la capital del imperio Ming. El almacén de municiones de Wanggongchang ubicado en el centro de la ciudad había explotado con una fuerza sobrecogedora. La explosión fue tan poderosa que destruyó todo, en gran parte de la ciudad. Edificios, templos y hogares fueron reducidos a escombros y el aire se llenó de polvo. Una nube en forma de hongo se elevó sobre Pekín. Fragmentos de piedra madera y metal cayeron del cielo, como si la ciudad estuviera bajo ataque. las calles se tornaron en un panorama de caos y muertes. Se estima que alrededor de 20.000 personas perdieron la vida en este fatídico momento. La causa de la explosión nunca fue completamente esclarecida, algunos sugirieron un accidente con la pólvora almacenada, mientras que otros creyeron que los enemigos del imperio habían saboteado el depósito.
Explosión de Halifax. El 6 de diciembre de 1917 en el puerto de Halifax, Canadám un día frío de invierno se convirtió en una pesadilla. A las 9 de la mañana dos barcos el carguero francés SS Montblanc y el vapor belga SS Imo colisionaron en el estrecho canal del puerto. El Mont Blanc cargado con explosivos de guerra comenzó a arder y la desdicha se desató. La explosión que siguió fue la más poderosa que el mundo había visto hasta ese momento, equivalente a tres kilotones de TNT. El estallido fue tan violento que el barco fue desintegrado y una onda expansiva se propagó por la ciudad. Las áreas circundantes fueron arrasadas. El puerto quedó destruido, el mar perturbado por la explosión retrocedió, antes de regresar en un maremoto, e inundando las zonas bajas de la ciudad. El caos reinaba, mientras los incendios se extendían por las calles, avivados por el combustible derramado. 2.000 personas murieron y otras 9.000 resultaron heridas
La super erupción del Yellowstone. Hace unos 640.000 años, el suelo bajo lo que hoy conocemos como Yellowstone, en Norteamérica, comenzó a hincharse. Una señal de que algo calamitoso estaba gestándose bajo la superficie. Una gran cámara de magma acumulaba presión hasta que la tierra no pudo retenerla. La explosión que siguió fue una de las de mayor potencia en la historia del planeta. Una super erupción desató una fuerza equivalente a miles de bombas atómicas. El cielo se ensombreció a la vez que una masa de ceniza y gases tóxicos se expandía. La ceniza volcánica se esparció por gran parte de América del Norte, cubriendo la tierra con una capa gris y estéril. Los efectos fueron globales el sol quedó oscurecido y la temperatura mundial cayó en un invierno volcánico que duró años. La vida animal y vegetal sufrió un golpe severo. El mamut americano, un gran herbívoro que vagaba por las praderas de América del Norte, se vio gravemente afectado. La repentina falta de vegetación redujo drásticamente sus suministro de alimentos, lo que llevó a una disminución de su población. El tigre dientes de sable fue otro de los grandes depredadores que se enfrentó a la extinción. Con la disminución de las poblaciones de presas, se encontró luchando por sobrevivir en un entorno crecientemente competitivo,.Así, la naturaleza y el hombre nos recuerdan su poder. En cada catástrofe ,la historia se escribe con dolor y resiliencia. En estos eventos cataclísmicos se revela la fragilidad y la fortaleza de nuestra existencia.