El principal interés de este capítulo es explicar la evidencia empírica que muestra que en países en vías de desarrollo la inequidad en la distribución del ingreso es muy elevado y aún así muchos de los gobiernos de estas economías ejercen un nivel bajo del gasto público y en particular se observa un bajo esfuerzo de estos gobiernos en redistribuir el ingreso. Esto se traduce en una persistente y significativa inequidad en la distribución del ingreso de algunos de los países en vías de desarrollo. Para explicar este fenómeno en este capítulo demostramos el equilibrio en dos escenarios de interés teórico. El primer escenario caracteriza un equilibrio político económico en el que los votantes deciden la opción del voto tan sólo en función de las políticas redistributivas de los diferentes partidos. En este escenario, existe una alta correlación entre la distribución del ingreso laboral y las políticas de redistribución del gobierno. Como resultado de ello, el proceso político coadyuva a disminuir, a través de la acción colectiva del gobierno, la inicial inequidad en la distribución del ingreso.
En el segundo escenario, estudiamos un modelo de competencia electoral en el que la decisión del voto de los individuos es fuertemente influenciada por preferencias políticas y por las plataformas fiscales de los partidos. En este caso, existen condiciones en las que el resultado es una baja redistribución del ingreso a partir de las políticas fiscales del gobierno por lo que la inequidad en la distribución del ingreso será elevada y persistente. Como resultado de ello, el proceso político de una economía con una democracia representativa no coadyuvará a disminuir, a través de la acción colectiva del gobierno, la inicial inequidad en la distribución del ingreso. Esto explica porque que la inequidad en la distribución del ingreso es elevada y persistente en algunos países en vías de desarrollo.