Parroquia San Miguel Arcángel de Moralzarzal
La iglesia parroquial está dedicada a San Miguel Arcángel, patrón del pueblo, aunque la patrona es Nuestra Señora del Rosario y San Miguel en realidad es el copatrón, y data de los siglos XV y XVI.
En la actualidad el párroco es Sr. D. Carlos García Malo de Molina.
Viendo la parte de la iglesia donde se encuentra el presbiterio, da la sensación de que primitivamente esa zona era la capilla que había en el pueblo, no existía la iglesia como la vemos actualmente, y hay mayores que tienen esa misma idea, quizás por transmisión oral de generación en generación y además piensan que la iglesia se amplió en el año que estaba grabado en el púlpito que había antiguamente y desaparecido hacia 1965.
Hace ya unos años (hacia el final de la década de 1950) se adosaron los salones parroquiales en el lado Sur.
En 1914 el Sr. cura párroco D. Remigio Muñoz y Coello, solicitó al Ayuntamiento un trozo de terreno público con el fin de hacer un patio delante del portal de la Iglesia.
Hacia el verano de 1951 sufrió graves daños como consecuencia de una tormenta muy fuerte que afectó de distinta manera a diversos edificios.
En la zona norte se encuentra un patio que antiguamente fue el cementerio del pueblo cuando se dejó de enterrar bajo losas en el interior del templo, pudiéndose leer aún en el dintel de la puerta el año de construcción, 1821.
En los laterales del templo se encuentran altares hechos en granito por distintos labrantes del pueblo, salvo el dedicado a la Virgen del Pilar que fue hecho en Cerceda por encargo.
En el lateral izquierdo hay cuatro altares y empezando por el que se encuentra más cercano al presbiterio, el primero está dedicado al Sagrado Corazón de Jesús, que anteriormente era de la Inmaculada Concepción, siendo encargado por las mujeres de la hermandad de "Hijas de María. segundo está dedicado a la Virgen de los Dolores, el tercero es de la Virgen del Carmen y el de más reciente incorporación está dedicado a la Virgen del Pilar.
El altar mayor está presidido por la imagen de la Virgen del Rosario, patrona del pueblo, que es sedente, es decir sentada en un trono, y con el Niño en su regazo, a su derecha se encuentra la imagen de San José, la talla más antigua que hay en la iglesia, que data del siglo XVII, librándose de ser destruida durante la guerra civil de 1936, y a su izquierda la imagen de San Isidro, que es un Santo al que se le venera y que nos da idea de que en el pueblo de Moral tuvo gran importancia la ganadería y la agricultura.
Es el año de 1630 el que está registrado por escrito en documentos del ayuntamiento como fecha más antigua en que consta es considerada la Virgen del Rosario como patrona del pueblo. Había un púlpito cercano a la entrada a la sacristía, situado junto al arco de separación del cuerpo de la iglesia y el presbiterio, zona donde se encuentra el altar mayor, hecho en piedra y que tenía como adorno unas bolas y las llaves en el centro del escudo del pueblo además de una fecha, que algunos mayores dicen recordar que era la de 1.751
A ambos lados del altar mayor y apoyados sobre sendos pedestales, se encuentran el Sagrario, hecho por los hermanos Segovia Aparicio y por Guillermo Balandín, y al otro lado se halla la imagen de San Miguel, patrono del pueblo, habiéndose sustituido en septiembre de 2001 la antigua talla por otra de mayor tamaño y con más colorido, colocada en el lugar donde antiguamente estaba el sagrario.
Cuando se reformó la iglesia para poner el altar de manera que no estuviera pegado al retablo y que el sacerdote diera la cara a los feligreses como consecuencia del Concilio Vaticano II, el cual comenzó en octubre de 1962 y se clausuró en diciembre de 1965, el Sagrario se retiró del centro del altar y se puso a la parte derecha, donde hoy día está la imagen de San Miguel Arcángel y cuando vino la nueva imagen del patrono del pueblo, se puso al otro lado del retablo, lugar donde está hoy día y en su lugar se quitó la imagen pequeña de San Miguel y se puso la nueva. La estatuilla que fue reemplazada por la nueva, se conserva en la sacristía y tiene una altura de 60 cm.
Entre los años 1824 y 1835 estuvo de sacristán Victoriano de San Andrés, que lo fue mientras estuvieron como curas párrocos en este pueblo, D. F. Pedro de Corral, D. Benito Madridano, D Juan de Mata Delgado y D. Pedro Hurtado de Mendoza, siendo este último el cura párroco de la iglesia de San Miguel Arcángel hasta 1835, año en el que vino de cura D. Eusebio Pillado, estando la plaza vacante en ese año de 1835 hasta que fue ocupada y ejerciendo las funciones propias del titular D. Policarpo Barcarcel, teniente de cura de Moral, siendo cura propio de Collado Villalba. Pero Victoriano de San Andrés aparece en junio de 1792 como testigo y sacristán en la celebración de una boda, mas está escrito Victoriano de San Andrés Pastrana y en noviembre de 1841 aparece también como sacristán junto a su hijo Miguel, así mismo sacristán. En otra boda celebrada en octubre de 1839 aparece mencionado junto a Juan Mazarías, los dos como sacristanes de la parroquia de San Miguel Arcángel de Moralzarzal y se muestra seguidamente parte del acta de la boda de Manuel Melitón Morales y de Da Petra del Cerro y en la que se puede leer : Don Andrés Burgués, habiendo precedido todos los requisitos requeridos para la validez, y legitimidad de este contrato sacramental, siendo testigos Juan Mazarías, natural de Manzanares, de estado soltero, y Victoriano de San Andrés Pastrana, natural de Villarrubia de Ocaña, de estado casado, y de oficio los dos, sacristanes de esta Iglesia. Y por ser verdad firmo la presente cuesta de Moralzarzal a tres de octubre de mil ochocientos treinta y nueve..., firmando el cura Ecónomo de entonces D. Diego González Cid.
En otras fechas se sacaban en procesión otras imágenes a las que se rendía culto, se puede ver a la gente en procesión llevando la imagen de la Virgen de Fátima en la calle de la Iglesia llegando a la plaza, y en ella, llevando las andas.
En la foto se ve, al término de la procesión del día 7 de octubre, jornada dedicada a la patrona del pueblo, cómo se entraba en el templo llevando la imagen de la Virgen del Rosario. Se aprecia al fondo a la derecha la celosía de madera que había donde estaba la sala bautismal (hoy día ocupada por la caldera de la calefacción) y en la parte superior la barandilla del coro.
En el pueblo ha habido épocas en las que se sacaban imágenes en procesión tanto de la Virgen como de diversos santos y variando a lo largo de los años, pues hubo épocas en las que se sacaba la imagen de San Antonio (siendo párroco D. Félix Herranz hasta que se fue en el verano de 1951) pero siempre ha habido procesiones con la imagen de la Virgen del Rosario, antiguamente la de pie y en los tiempos actuales la sentada en el trono. La antigua imagen fue quemada durante la guerra civil y la Sra. Evarista, como era conocida Evarista González Solís, persona pudiente del pueblo que vivía en la calle Roseles, compró una imagen hecha en madera y que recuerdan los mayores era muy bonita, estando D. Félix Herranz de párroco.
Más tarde, estando D. Pedro García Martín de párroco, se compró la que hay hoy día, que está sentada.
La procesión que se hacía el Domingo de Resurrección, antes y después de la guerra de 1936 y muchos la recuerdan cuando antes de 1951 estaba como cura párroco D. Félix Herranz Cecilia (de 1941 hasta 1951) y a partir de este año, D. Pedro García Martín, que estuvo hasta 1963. La procesión era conocida como "Procesión del Encuentro", y eran como dos procesiones que discurrían, la una con el Niño Jesús que lo portaban los hombres y niños e iba desde la iglesia hasta la plaza del pueblo por la calle de la Fuente y la otra que desde la parroquia iba por la calle de la Iglesia hasta la plaza y las mujeres y niñas llevaban a la Virgen, y en ésta las acompañaba el párroco. La Virgen iba tocada con un manto negro en señal de luto y cuando llegaban los dos cortejos a la plaza, se paraban y se hacían tres reverencias, además de bajar las andas haciendo a modo de saludo; se daban unas palmadas y después de avanzar unos pocos pasos para acercarse la una a la otra, se volvían a hacer nuevas reverencias, así hasta que se producía el encuentro de las dos imágenes, y entonces se retiraba el manto a la Virgen y se tiraban caramelos, marchando a continuación todos juntos hasta la iglesia. El acto era muy emotivo y muchas mujeres, adultas y jóvenes, no podían aguantar la emoción y rompían a llorar.
Para saber mucho mas visita www.conocermoralzarzal.es
Agradecimiento a Antonio Zarate por compartir con la parroquia esta información.
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