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Nereo Pérez Francisco, investigador de la tradición textilera de Zapotitlán de Méndez, Puebla.
Es Licenciado en Lengua y Cultura, recibido en la Universidad Intercultural de Puebla. Pertenece a la cultura Nahua-Totonaca y su pasión es tejer.
Tejer es un momento de purificación, tanto, que incluso es importante qué personas están alrededor cuando se hace dicha labor. Tejer implica respeto a quien lo hace y a quien porta las prendas, así como hacia las prendas per se, y existen diversos mitos que giran en torno a ello.
Tejer es como hacer el amor, así como entre humanos. El resultado de este acto es la vida de un bebé; el resultado de la pasión que hay entre el tejedor y el telar, es un hermoso trozo de tela: un rebozo o una fajilla.
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Tejedor de raíces
Como todo niño curioso, desde los nueve años Nereo tuvo la inquietud de saber cómo funcionaban y cómo se hacían las cosas que lo rodeaban, en este caso las fajillas que le vendían a su abuela. La diferencia de este pequeño es que siguió su curiosidad hasta las últimas consecuencias, lo cual luego se convirtió en un sueño y, después, en una pasión.
¿Dificultades? Siempre las habrá. Un hombre tejedor no es bien visto en una comunidad donde el machismo aún está muy arraigado, no sólo en los hombres, sino también en las mujeres, pero para quién está, no en el camino adecuado, sino en el que de verdad desea, eso no importa.
No importa ser el único habitante tejedor de la comunidad, no importa lidiar con lo que hable la gente, no importa, incluso, tener que romper los prejuicios de las mujeres y enseñarlas a tejer, porque la tradición se ha perdido incluso en ellas desde generaciones atrás.
Como en cualquier lugar, las cosas no son las mismas que años atrás: ha llegado la globalización incluso a los pueblos más pequeños, las diversas religiones han modificado la ideología de los habitantes, la moda de los mestizos ha influido en su vestimenta, la gente piensa distinto y la rebeldía de los jóvenes se ha hecho presente, sin embargo, el proceso de recuperación de la elaboración de prendas hechas en telar de cintura, está más vivo que nuca con los quince alumnos que ahora tiene Nereo en su taller: “No es cierto eso de que las mujeres indígenas se vistan todas iguales, ellas también tienen su moda”, afirma, sintiéndose orgulloso de saber que gracias a su labor se están recuperando prácticas tan importantes como la textil dentro de su comunidad.
Información extraída de "http://aunamnoticias.blogspot.com.ar/2014/06/nereo-perez-tejedor-de-raices.html"
Más información: http://casatalaveraexpos.blogspot.com.ar/2015/03/conferencias-y-clausura-del-festival.html