Qué es

Excursión a Cazorla
Montañeros Santo Ángel es una Asociación Juvenil registrada, una entidad prestadora de servicios a la juventud que promueve actividades para los jóvenes desde los once años en adelante. Es un grupo de personas con un objetivo común: formar a nuestros jóvenes en valores tales como la solidaridad, la amistad, el compañerismo o el amor; valores que la vorágine de la sociedad hace que se cultiven hoy día con dificultad. Es un grupo de jóvenes se reúne para hablar de temas de los que no se habla fuera normalmente, compartir unos valores y unos ideales. Principalmente, los Montañeros siguen el modelo de los valores cristianos como base fundamental.

Quizás pocos saben que el grupo empezó siendo muy pequeño, que no había grupo de pequeños, y que formábamos parte de un grupo más grande, a nivel nacional: Montañeros de Santa María. Este es su origen: un grupo mariano; de aquí la tradición de la Salve y los Gritos. Después, el grupo se escindió del original de Montañeros de Santa María y se independizó como Montañeros Santo Ángel. La Hermana Aurina fue la persona que durante más de 25 años dedicó su vida a tirar del grupo, a formar personas. El grupo fue creciendo y cogiendo a más cursos y más monitores. Hoy somos más de 10 grupos, con unos 180 jóvenes y más de una veintena de monitores.

Si hay un texto que nos identifica, ese es "La Huella en la Arena":

Huellas en la arena
"Una noche tuve un sueño... soñé que estaba caminando por la playa con el Señor y, a través del cielo, pasaban escenas de mi vida. Por cada escena que pasaba, percibí que quedaban dos pares de pisadas en la arena: unas eran las mías y las otras del Señor. Cuando la última escena pasó delante nuestro, miré hacia atrás, hacia las pisadas en la arena y noté que muchas veces en el camino de mi vida quedaban sólo un par de pisadas en la arena. Noté también que eso sucedía en los momentos más difíciles de mi vida. Eso realmente me perturbó y pregunté entonces al Señor: "Señor, Tú me dijiste, cuando resolví seguirte, que andarías conmigo, a lo largo del camino, pero durante los peores momentos de mi vida, había en la arena sólo un par de pisadas. No comprendo porque Tú me dejaste en las horas en que yo más te necesitaba". Entonces, El, clavando en mi su mirada infinita me contestó: "Mi querido hijo. Yo te he amado y jamás te abandonaría en los momentos más difíciles. Cuando viste en la arena sólo un par de pisadas fue justamente allí donde te cargué en mis brazos".


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