Shurima fue alguna vez un poderoso imperio que abarcó hasta el sur del vasto continente. Tras una era de expansión y prosperidad, el último emperador fue traicionado por su amigo más cercano, y el imperio fue reducido a un montón de ruinas. Ahora Shurima no es más que un yermo desértico e inmisericorde en el que solo los más fuertes sobreviven, y su gente se mantiene cerca de los pocos oasis que aún existen y de las tierras fértiles alrededor de la costa.