La gran flota británica fue avistada el 13 de marzo de 1741, lo que puso en vilo a la ciudad. Antes de disponerse a desembarcar, Vernon silencia las baterías de las fortalezas de
Chamba,
San Felipe y
Santiago. Luego se dispuso a cañonear la fortaleza de
San Luis de Bocachica día y noche durante dieciséis días. Bocachica estaba defendida por
Desnaux con 500 hombres que, finalmente, tuvieron que replegarse ante la superioridad ofensiva. Tras esta fortaleza solo quedaba la
Fortaleza de Bocagrande como entrada a la bahía. En la primera se destruyeron cuatro barcos para impedir la navegación del estrecho canal y, en la segunda, dos barcos, en contra de la opinión de Blas de Lezo de que no serviría para mucho tras lo visto en Bocachica, para impedir igualmente el acceso a la bahía. El bloqueo del canal de la
Bocagrande no sirvió para mucho, como había pensado el almirante de Lezo.