¿Y quién lo sabe?. Aristóteles decía que para ser feliz, todo hombre necesita una mujer, un pedazo de tierra para cultivar y una mula para trabajar la tierra. Esto explica porqué los hombres somos tan infelices: casi no quedan mulas y la tierra la tiene toda la duquesa de Alba; menos mal que todavía tenemos a las mujeres que nos comprenden (je, je).
No, en serio, ahora la tierra es trabajada por unos pedazo de máquinas que hacen que unos pocos agricultores puedan alimentar a 7.000 millones de seres humanos. Esto en principio es bueno porque esa carga de trabajo que ahora no tenemos nos permite hacer otras cosas. Pero los seres humanos no somos hormiguitas que nos organicemos muy bien que digamos. La realidad es que la mayor parte de la producción de alimentos, y del resto de bienes está controlada por cada vez menos personas. Y con esto digo tanto que son menos en número como en lo que significa el término "persona", porque ¿se puede llamar así al grupo de consejeros que un día se reúnen en un despacho y diseñan un robo masivo al que llaman "acciones preferentes", dejando a muchos jubilados sin los ahorros de toda su vida de trabajo?
¿Qué clase de persona es capaz de decirnos que hay que trabajar más y ganar menos cuando ya se están produciendo alimentos y bienes de sobra? Sólo hay que recordar el tema de la leche o del vino, que subvencionaron el arranque de cepas. Trabajar más, claro, para tirar más. Y ganar menos, claro, para que tus amigos ganen más. Díaz Ferrán dijo lo mismo y ahora está en la cárcel. Pero es una excepción, porque el tema de la justicia merece capítulo aparte. Menos mal que ahora vamos a tener que pagar tasas y van a desatascar los juzgados: se van a eliminar todas las reclamaciones de los pobres, para que los jueces puedan dedicarse a las de los ricos.
Supongo que todos buscamos ser felices, pero se nos va la pinza y cuando queremos darnos cuenta estamos trabajando demasiado o demasiado preocupados por algo que tampoco nos lleva a ningún lado. Hay quien encuentra la felicidad en la religión; yo creo que si todos nos pareciéramos un poco a Jesucristo el mundo sería mucho mejor, pero lo primero que haría este hombre si volviera a pisar la tierra sería quitarse las sandalias y tirárselas a la cabeza al Papa de Roma.
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