Todo Poder y Gloria fueron dados a nuestro Señor Jesucristo por su Padre en los cielos, entre.gándole todas las cosas y poniéndolas bajo su señorío y autoridad. Así mismo, le hizo cabeza de la Iglesia por la eternidad, sometiendo a Él todo reino, potestad y todo nombre que se nombra, no tan sólo en este tiempo sino también en el tiempo venidero.
Cristo es quien da vida a la Iglesia y provee todo lo necesario para cumplir su misión en el mundo y servir a Dios. Así mismo, está presente en la Iglesia por el espíritu de su Palabra y sólo a Él le corresponde gobernar, enseñar, llamar y usar la Iglesia, según su voluntad, ejerciendo su autoridad mediante el ministerio de la mujer y el hombre para establecer y extender su reino en la tierra.
Reconocemos las Escrituras (la Santa Biblia) como la Palabra inspirada por Dios para enseñar, redargüir y corregir. Es el fundamento de lo que creemos, pues revela la voluntad de Cristo para ser obedecida. Por esto, el servicio y la adoración a Dios, así como el gobierno de la Iglesia, deben ser ordenados bajo la dirección del Espíritu Santo.
En esto creemos: