Pero tú habla lo que está de acuerdo
con la sana doctrina.
Tito 2:1
Busquen la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor.
Hebreos 12:14
Haz tuya la vida eterna,
a la que fuiste llamado.
1 Timoteo 6:12
LA BIBLIA, como única fuente del conocimiento de Dios y el testimonio de Jesucristo.
DIOS, EL PADRE, quien amó de tal forma al mundo, que dio a su Hijo como único y suficiente rescate por nuestros pecados.
JESÚS, EL HIJO DE DIOS, quien obró nuestra Salvación por medio de su muerte, resucitando luego por el poder de Dios para abrirnos el camino hacia la Vida Eterna.
EL ESPÍRITU SANTO, como el poder activo de Dios que funciona en nosotros para mostrarnos la verdad, recordarnos nuestra identidad y corregirnos cuando pecamos.
EL PECADO, como la obra de las tinieblas, fruto del engaño, que opera y origina la condición de condena a muerte en el hombre.
EL BAUTISMO, como el paso de fe fundamental que nos da entrada al pueblo de Dios. Representa nuestra muerte a una vida pecaminosa y nuestro renacer hacia una vida dedicada a la justicia. Es nuestra declaración pública y visible del reconocimiento del sacrificio de Jesús en favor nuestro.
LA SALVACIÓN, producto del arrepentimiento por medio del reconocimiento de los pecados y que recibimos gracias al sacrificio de Jesús en la cruz.
LA VIDA ETERNA, como muestra máxima aspiración, que nos ayuda a conducirnos con perseverancia en la vida cristiana.
EL DÍA DE REPOSO, el séptimo día semanal, instaurado desde la creación. Es para nosotros el día que dedicamos a nuestra comunión como comunidad de fe y en el que nos reunimos especialmente para adorar juntos, como Iglesia redimida, a nuestro Dios.
LA CENA DEL SEÑOR, la conmemoración anual en la que recordamos y anunciamos la muerte de Jesús, nuestro Salvador. La reconocemos como la única celebración bíblica que aún debemos practicar hasta la segunda venida de nuestro Señor Jesucristo.