INTRODUCCION
Diversas exploraciones y descubrimientos arqueológicos nos demuestran que la zona estuvo poblada desde tiempos prehistóricos. Así lo justifican las investigaciones llevadas a cabo por D. Justo Jáuregui y posteriormente por D. José Miguel de Barandiarán con su equipo de expertos.
La historia de nuestros pueblos se pierde en la noche de los tiempos…. pero no es ajena a los acontecimientos históricos, que a pesar de carecer de soporte documentado, se han ido transmitiendo durante generaciones mediante leyendas y folklóricas tradiciones. En la historia del pueblo vasco en general y en la de nuestro valle en particular, apenas aparece ningún documento en el primer milenio de nuestra era.
Nos centraremos en la historia según la documentación que se ha generado a partir del siglo X.
HISTORIA:
Históricamente Aretxabaleta pertenecía a una mancomunidad natural formada por los siguientes lugares:
Arrasate, que en 1260 se declaró villa independiente, separándose del resto del valle con el nombre de Mondragón, por la Carta Puebla de Alfonso X el Sabio. El año 1353 se anexionaron a la villa de Mondragón los barrios de Guesalibar, Uribarri, Garagarza y Udala.
Salinas de Leniz que se separó del Valle el año 1331, constituyéndose en villa independiente.
Aretxabaleta y Eskoriatza y los 15 lugares restantes: (Bedoña, Aozaratza, Arkarazo, Areantza, Galartza, Goronaeta, Izurieta, Larrino, Apózaga, Bolívar-Ugazua, Guellano, Mázmela, Marín, Mendiola y Zarimuz) arrastraron el apelativo de VALLE DE LENIZ. Es difícil separar la historia de Eskoriatza y Aretxabaleta, unidas casi siempre en la fortuna y en la adversidad, enzarzadas en pleitos mutuos y rencillas por conquistar la primacía en el Valle. Estos diecisiete enclaves en régimen de igualdad, con su propio Concejo, Alcalde y normas conformaban el valle. Como entidad superior, aunque sin capacidad de inmiscuirse en los asuntos particulares de cada uno de los enclaves, existía un Concejo y un Alcalde de Hermandad, cargo al que podría acceder cualquier vecino que fuera vecino hidalgo.
En el año 1374, Enrique II de Castilla adopta una decisión que abrió la página de uno de los episodios más penosos de la historia del Valle de Léniz. Por obra y gracia del monarca castellano, el Valle al completo fue donado a Beltrán de Guevara, Conde de Oñate, pasando a depender a todos sus efectos de la jurisdicción que imponía el citado conde sobre el Señorío oñatiarra. Esta decisión no trajo más que desgracias para sus habitantes, que además de las constantes humillaciones y desmanes que sufrieron del poder señorial, se vieron obligados a participar en las luchas de banderías, como la de Urrexolagaray, que enfrentó a vecinos del valle con los de Oñate, o la operación de castigo que sufrieron en 1423.
Así se mantuvo el Valle hasta el año 1497, fecha en la que el valle de Leniz presentó pleito al rey contra el conde y su dominación solicitando la independencia y su unión a la Hermandad de Gipuzkoa.
El Valle obtuvo sentencia favorable y el rey de Castilla resolvió tajantemente la separación del señorío de Oñate y su reversión a la Corona. Después del Real Decreto de separación del año 1497, todavía el Conde mantuvo su dominio enzarzando al Valle y a las Hermandades de Gipuzkoa en constantes litigios por espacio de 59 años, desangrando las arcas municipales en pleitos y disturbios.
El año 1556, la Real Cancillería de Valladolid dictó sentencia definitiva sin apelación, contra el conde. Se libraba la Carta Real Ejecutoria y el Valle de Leniz volvía a su anterior estado de 1374 consiguiendo su independencia definitiva, pasando a ser el REAL VALLE DE LENIZ. Habían pasado 184 años de injusto e insoportable feudalismo. No era de extrañar que las poblaciones estuvieran deseosas de acogerse a la protección real y de liberarse de los señoríos abusivos y despóticos para transformarse en villas.
Carta Ejecutoria otorgada por Felipe II. El Valle de Leniz se separa del Señorío de Guevara
El Valle de Leniz se separa del Señorío de Guevara
Separación de Aretxabaleta y Eskoriatza
La nueva etapa inauguró la tormentosa relación entre Aretxabaleta y Eskoriatza, que ambicionaban su hegemonía sobre el conjunto del territorio. Los conflictos por convertirse en cabeza de partido o poseer privilegios tales como la cárcel, el cepo o la picota, no dejaron de sucederse, hasta que en 1630, tras muchos pleitos y disensiones, el rey Felipe IV tomó cartas en el asunto y procedió a la división de Aretxabaleta y Eskoriatza, anexionándose a cada uno de los municipios las anteiglesias de su vecindad.
A pesar de la disgregación, ambos municipios continuaron enfrentados por temas menores hasta el primer tercio del siglo XIX. El amojonamiento de los lindes, la titulación del pueblo, el asiento en las Juntas Provinciales y los Alardes fueron algunos motivos que tensaron en todo este tiempo las relaciones vecinales de ambos municipios. En 1828 las disputas llegaron a su fin con un acuerdo sobre los últimos asuntos en discordia.
DESCRIPCION GENERAL:
El nombre de Aretxabaleta proviene de los vocablos “aritz” o “aretz” que significa roble y de “zabal” que puede significar ancho, planicie, lugar despejado o abierto… por tanto, Aretxabaleta podríamos traducir como LUGAR DE ROBLES FRONDOSOS o LUGAR ESPACIOSO CUBIERTO DE ROBLES. Situado en el suroeste de Gipuzkoa y surcado por el río Deba. Los prados y campos de cultivo ascienden por las laderas de las pequeñas colinas. Las iglesias rurales y ermitas ocupan posiciones estratégicas en los altozanos. Dominando el valle, se yerguen los montes Murugain y Asensio Mendi por un lado y Kurtzebarri, las peñas de Urkulu y Aitzorrotz por el otro.
VIAS DE COMUNICACIÓN:
Según referencias históricas el Puerto de Arlabán y el Valle de Leniz debieron ser paso obligado en la antigüedad, desde la llanada alavesa a la costa y a la frontera francesa. Parece ser que la antigua vía militar romana de Astorga a Burdeos tenía un ramal de acceso al mar por toda la cuenca del río Deba, que en sus diez últimos kilómetros era navegable. Más tarde esta calzada se transformó en ruta comercial por donde pasaba al mar toda la mercancía de Castilla, especialmente la lana.
Las edificaciones que configuraron el pueblo se fueron construyendo a lo largo y en las dos márgenes del Camino Real.
Esta vía fue también frecuentada por los peregrinos jacobitas en su visita a Santiago de Compostela. Esta ruta Gipuzkoana estaba jalonada por una cadena de ermitas, parroquias, hospitales y hospederías. El Santuario de la Virgen de Dorleta era uno de los puntos de referencia de los peregrinos.
GEOGRAFIA ECONOMICA:
La agricultura, la ganadería y los productos forestales fueron durante siglos la fuente principal de riqueza del Valle. Los espesos montes de robles, hayas, nogales, castaños, alisos, etc. daban madera para la construcción, leña y carbón para la ferrerías y fruto abundante para alimento del hombre y de los animales.
Los castañares han desaparecido casi totalmente, víctimas de una destructora enfermedad, y los hayedos y robledales han sido sustituídos por extensos pinares.
La agricultura tradicional alternaba el cultivo del maiz y la alubia con el del trigo y el nabo, pero actualmente la mayor parte de los terrenos se han destinado a praderío.
Tanto la agricultura como la ganadería fueron dejando paso a la actividad industrial. La industria tiene una tradición multisecular en el valle, sobre todo la derivada del hierro, material utilizado en las ferrerías, siendo los siglos XVI y XVII los más prósperos de la antigüedad. Los productos principales fueron las armas, las herramientas y aperos de labranza, los clavos, rejas y balconajes artísticos, etc.
A lo largo de los años nuestra economía se ha visto esquilmada por las frecuentes guerras y litigios impuestos por los señores feudales, sufriendo los estragos debidos a las continuas incursiones y acometidas de los belicosos bandos de Oñaz y Gamboa, sin olvidarnos de la invasión francesa (1810 -1813) y las dos guerras carlistas.
Pero en la segunda mitad del siglo XIX se puede afirmar que hubo una época de paz y prosperidad en el Valle, creándose varios balnearios e iniciándose una floreciente industria derivada del hierro: cerrajería, fundición, laminación, abrasivos, etc., transformándose posteriormente en una potencia industrial.
Balnearios:
Hay que destacar la gran importancia que tuvieron en su época los balnearios, por la riqueza de sus manantiales minero medicinales y aprovechando las propiedades terapéuticas del agua, se erigieron dos casas de baño.
En primer lugar se levantó la Casa de Baños de Ibarra o Baños Viejos (1842-43). Sus aguas sulfurado-sulfhidricas y nitrogenadas fueron empleadas con buenos resultados especialmente para las enfermedades de la piel.
La construcción era suntuosa, y en su época fue grande la afluencia de madrileños y títulos nobiliarios que frecuentaban los baños y se reunían en sus paseos, juegos y tertulias, dando lugar a la denominación de “Puerta Sol” a dichos lugares. También era conocido con el apelativo de “Madrid Chiquito”. (Hoy en día recibe el nombre de “Puerta Sol” la zona cercana en donde estuvo enclavado el balneario).
Posteriormente, la oferta balnearia fue ampliada con la construcción de la Casa de Baños de Otalora (1866 - 67). El manantial de aguas “sulfuro-clorudado-sódicas frías” brotaba en lo que era jardín de Otalora a una temperatura constante de 13 grados centígrados. Se cerró en 1896 y posteriormente fue habilitado como convento por las madres Agustinas hasta su demolición en tiempos más recientes.
Casa de Baños de Ibarra o Baños Viejos
Casa de Baños de Ibarra
Monumentos:
Iglesia Parroquial: La primitiva iglesia parroquial bajo la advocación de San Miguel, se hallaba en Bedarreta, sita en los aledaños del actual cementerio. Perteneció a la citada iglesia la vistosa portada abierta en arco apuntado con arquivoltas, que se remata con columnas y capiteles de estilo románico y sirve de entrada al actual camposanto. Este es el único recuerdo de la antigua construcción, que según tradición, se trataba de uno de los templos más antiguos de la región dedicados al culto cristiano.
En el siglo XVI se comienza a construir la Iglesia Parroquial de Nuestra Sra. de la Asunción y a mediados del siglo XVII se termina, si bien la torre se edificó un siglo más tarde, así como el pórtico. Tiene una sola nave, cubierta con bóvedas de medio cañón y el ábside se cubre con una bóveda esférica. Su cubierta constituída por arcos o fajones, cuyo empuje se halla contrarrestado por sendos contrafuertes que aparecen en la fachada. Encima posee una cubierta a dos aguas. Su torre obedece a un trazado neoclásico, siguiendo las trazas de Francisco de Echanove y Martín de Carrera. La sillería se trajo del convento de San Francisco de Mondragón.
Recientemente se han realizado en el interior del templo ciertos acondicionamientos de buen gusto. El cristo de Bedarreta, magníficamente restaurado y la Virgen de Salluente, llamada de Estíbaliz, ocupan con sobriedad el puesto que les corresponde en el altar mayor.
Palacio de Otalora: Es una casa señorial en buen estado de conservación, junto a la Iglesia Parroquial. Edificio construído en 1764, como lo atestigua la inscripción de la fachada.
Escudo angulado del palacio de Arratabe
Palacio de Arratabe: Este edificio construído en 1726 está situado al otro costado de la iglesia parroquial. Se aprovecharon los materiales de otra edificación que allí mismo existía y de un palacio de Eskoriatza. Destaca el llamativo escudo angulado, en cuatro cuarteles que campea en la escuadra principal de la fachada. De este linaje fue Andrés de Arratabe, que en el siglo XVII ocupó el cargo de Rector de la Universidad de Oñate. Actualmente este palacio está rehabilitado y es la sede del Ayuntamiento.
La antigua Casa Consistorial: El Real Valle de Leniz, compuesto primitivamente por 17 núcleos de población, todos con los mismos derechos y prerrogativas, no tenía un edificio concreto para residencia de las autoridades municipales y guarda de los atributos de la justicia. La iglesia y el pórtico de cada lugar servían para las reuniones públicas a toque de campana.
A raíz de la separación de Aretxabaleta y Eskoriatza (ambos rivalizaron en levantar su Casa Consistorial, llevando la iniciativa Aretxabaleta) se construyó el antiguo Ayuntamiento en la calle principal. Se trata de un edificio noble de piedra de sillería cuyo mérito principal reside en el monumental escudo que adorna la fachada, con el águila bicéfala y las armas de Aretxabaleta, Gipuzkoa, Castilla y León.
Antigua Casa Consistorial
Crucero:
Existe un hermoso crucero que históricamente ha estado situado cerca de la ermita de Santutxo y recientemente se ha trasladado a las cercanías del caserío Errotetxe y acceso al cementerio.
Por su situación, en el viejo camino que unía la meseta con la costa y que todavía se mantiene en forma de carretera general, contribuye a marcar el carácter viario del enclave
MITOS Y LEYENDAS:
La transmisión oral de las antiguas leyendas, ritos y personajes míticos de las generaciones pasadas y que sin duda tienen reminiscencias paganas, despiertan interés incluso hoy en día. Algunos personajes que dan vida a las leyendas:
Bajo los nombres de Tartaro, Tartalo, Antxo y aún como un gentil corriente, se presenta en el folklore vasco el conocido cíclope con un solo ojo en la frente y también bajo la apariencia de pastor.
El Basajaun o señor del bosque da lugar a muchas leyendas.
Las lamias o lamiñas, nunca se describen como seres malignos. La parte superior es humana y la inferior termina en patas de gallina, de pato, cola de pez, pata de cabra, etc. Son innumerables las leyendas que se les atribuyen.
Sorgin o sorgiña, es un genio que en tiempos recientes ha pasado a ser la bruja en su acepción actual. Originariamente como “akerbeltz,” son genios que habitan en el interior de la tierra.
Mari es el genio central de la mitología euskaldun, siempre ligada a la caverna, sima o montaña donde reside. En nuestro entorno cobra especial importancia “Anbotoko Damie” o “Anbotoko Señorie”. Se le atribuye el poder de desplazamiento por los aires, muchas veces sentada sobre una escoba o en forma de ráfagas de viento.