El 16 de septiembre de 1955 se concretó el movimiento militar que puso fin al gobierno peronista. El general Eduardo Lonardi dirigía la operaciones desde Córdoba. En los días siguientes, el puerto de Mar del Plata fue sometido a un bombardeo naval y los rebeldes amenazaron con hacer lo mismo con el puerto de Buenos Aires si el gobierno no se rendía.
Finalmente, el día 23 Perón se refugió en la embajada de Paraguay y desde allí abandonó el país en un barco de esa bandera.
Ese mismo día, el general Lonardi fue designado presidente provisional y el almirante Isaac Rojas lo acompañó como vicepresidente.
El golpe militar que derrocó al gobierno peronista contó con el apoyo de la mayoría de los miembros de las Fuerzas Armadas, la burguesía agraria y la industrial, gran parte de los sectores medios, los partidos políticos de la oposición y la Iglesia católica. Todos estos sectores de la sociedad argentina coincidían en caracterizar al régimen peronista como una dictadura totalitaria. Por esta razón se sintieron identificados con el nombre de "Revolución Libertadora" que los militares golpistas dieron a la intervención que quebró el régimen democrático. Los jefes militares que encabezaron el golpe se presentaron ante la sociedad como los verdaderos representantes de la democracia y la libertad.
Tomado de “La Argentina del siglo XX” Alonso y otros, Aique, Bs. As. 1997.