Este año, el Nivel Secundario del Colegio Santa Catalina en la Sierra participó por primera vez en la Feria de Educación, Artes, Ciencias y Tecnología del Distrito de Tandil, con un proyecto de investigación titulado “Héroes anónimos caminan entre nosotros: donación voluntaria de sangre, un acto que salva vidas”.
Esta participación representa mucho más que la presentación de un trabajo, constituye un hito institucional: nuestros estudiantes comienzan a transitar, de manera concreta, el camino de la investigación científica, formulando preguntas, buscando respuestas, analizando información, elaborando hipótesis y comunicando sus conclusiones a la comunidad.
La elección de esta propuesta no fue casual. Nuestro Nivel Secundario tiene una orientación en Ciencias Naturales y, como diferencial de nuestro proyecto educativo, ofrece una especialización en Biotecnología. Esta propuesta busca acercar a los estudiantes a un campo del conocimiento que ocupa un lugar cada vez más relevante en el mundo actual y que tendrá un impacto decisivo en la construcción del futuro.
La ciencia no se aprende solamente en los libros ni se reduce a la adquisición de conceptos. Aprender ciencias implica preguntarse por el mundo, observar, investigar, experimentar, analizar evidencias, formular hipótesis, equivocarse, revisar ideas y construir nuevos conocimientos. En este sentido, la Feria de Ciencias constituye una oportunidad privilegiada para que nuestros alumnos puedan vivenciar la ciencia como una práctica viva y dinámica.
El proyecto “Héroes anónimos caminan entre nosotros” nació a partir de una experiencia concreta de nuestra comunidad: la campaña de donación voluntaria de sangre realizada en el colegio en colaboración con el Banco de Sangre del Hospital Municipal “Dr. Ramón Santamarina”.
A partir de esa experiencia, los estudiantes se preguntaron: ¿cómo puede una campaña de concientización realizada por alumnos promover la donación voluntaria de sangre dentro de la comunidad educativa?
La pregunta los llevó a investigar qué es la sangre, cuáles son sus componentes y funciones, cómo se clasifican los grupos sanguíneos, cómo se realiza una donación, qué sucede con la sangre una vez extraída y, fundamentalmente, por qué la donación voluntaria constituye una acción indispensable para el cuidado de la vida. De esta manera, el conocimiento científico se convirtió en una herramienta para comprender una problemática real y para intervenir positivamente en la comunidad.
Participar por primera vez en una Feria de Ciencias significa también comenzar a construir una nueva identidad para nuestro Nivel Secundario.
Queremos que nuestros estudiantes sean jóvenes capaces de formular preguntas, buscar información confiable, pensar críticamente, trabajar colaborativamente y comunicar aquello que descubren. Pero también queremos que comprendan que el conocimiento adquiere un sentido profundo cuando puede ponerse al servicio de los demás.
La experiencia de la Feria permitió integrar saberes de distintas áreas y poner en juego habilidades que exceden ampliamente los contenidos curriculares: organizar información, seleccionar fuentes, diseñar materiales de comunicación, defender una idea, escuchar preguntas, argumentar y explicar un proceso científico de manera clara.
En definitiva, permitió comprender que hacer ciencia también es aprender a mirar la realidad con curiosidad y con compromiso.
Esta primera participación adquiere un significado aún mayor dentro del proyecto educativo de nuestro colegio porque se encuentra estrechamente vinculada con nuestra especialización en Biotecnología.
La biotecnología es uno de los campos científicos y tecnológicos con mayor proyección en la actualidad. Se encuentra presente en áreas tan diversas como la salud, la producción de alimentos, la agricultura, el cuidado del ambiente, la industria, la investigación y el desarrollo de nuevos materiales y procesos.
En un mundo atravesado por desafíos como el cambio climático, la seguridad alimentaria, las enfermedades, el crecimiento de la población y la necesidad de producir de manera más sostenible, los conocimientos vinculados con la biología, la genética, la microbiología y la tecnología adquieren una importancia creciente.
Por eso, acercar a nuestros estudiantes a la biotecnología desde la escuela secundaria significa ofrecerles herramientas para comprender el presente y prepararse para profesiones, investigaciones y desafíos que todavía están en proceso de construcción.
Nuestra propuesta busca despertar vocaciones científicas y tecnológicas, pero también formar ciudadanos capaces de comprender los avances científicos, analizar sus implicancias y participar responsablemente en las decisiones que definirán nuestro futuro.
“Héroes anónimos caminan entre nosotros” expresa, en definitiva, una idea que atraviesa nuestro proyecto educativo: el conocimiento no está separado de los valores. Investigar sobre la sangre permitió a nuestros estudiantes acercarse a contenidos científicos, pero también descubrir que detrás de cada donación hay una persona que decide ofrecer parte de sí misma para ayudar a otra. Así, ciencia, solidaridad y compromiso social se encontraron en un mismo proyecto.
Esta primera participación del Nivel Secundario en la Feria de Ciencias es, entonces, el comienzo de un camino que queremos seguir recorriendo: un camino en el que nuestros alumnos puedan aprender ciencia haciendo ciencia, investigar problemáticas reales, acercarse a la tecnología y a la innovación, y descubrir que el conocimiento puede ser una poderosa herramienta para transformar la realidad.
Porque formar para el futuro no significa solamente preparar a nuestros estudiantes para los trabajos que hoy conocemos. Significa, sobre todo, darles las herramientas para imaginar, comprender y construir el mundo que todavía no existe. Y ese futuro comienza hoy, en nuestras aulas, en nuestros laboratorios y en cada pregunta que un estudiante se anima a formular.
El pasado 6 de agosto, el Hogar San José y la Residencia Santa María fueron escenario de una experiencia de formación muy especial, en el marco de una propuesta impulsada por la Fundación Grupo Montalto. Durante la jornada recibimos a un equipo de profesionales de reconocimiento internacional, que nos invitó a detenernos, salir por un momento de nuestras miradas habituales y acercarnos al envejecimiento desde otro lugar: ponernos en el lugar del otro para comprender mejor sus experiencias y, a partir de allí, cuidar mejor.
La propuesta estuvo coordinada por Stephan Biel, enfermero y gerontólogo de Alemania, quien junto a su equipo desarrolló una experiencia vivencial utilizando diferentes herramientas de simulación, entre ellas el Traje MAX, el Camino Interactivo y otros recursos especialmente diseñados para experimentar algunas de las limitaciones físicas, sensoriales y cognitivas que pueden acompañar el proceso de envejecimiento. Y allí estuvo, quizás, lo más valioso de la experiencia: no se trató solamente de aprender sobre el envejecimiento, sino de poder vivenciarlo.
Experimentar determinadas dificultades para desplazarse, percibir, escuchar, observar o realizar actividades cotidianas nos permitió acercarnos, aunque sea por un momento, a experiencias que muchas personas mayores pueden atravesar diariamente.
Porque cuidar no es solamente hacer bien una tarea. Cuidar implica comprender a quién tenemos delante, reconocer sus tiempos, sus capacidades, sus dificultades, sus preferencias y su manera particular de transitar esta etapa de la vida. Por eso entendemos que la capacitación permanente de nuestros equipos es una responsabilidad institucional y una herramienta fundamental para mejorar la calidad del cuidado.
Desde Hospedar trabajamos para que la atención esté centrada en la persona y no únicamente en su condición de salud o en su nivel de dependencia. Y para que ese modelo no quede solamente expresado en documentos o discursos, necesitamos equipos preparados, sensibilizados y comprometidos con una mirada gerontológica actual.
Pero este desafío no corresponde solamente a quienes trabajamos profesionalmente con personas mayores. La forma en que una sociedad mira, comprende y trata a las personas mayores es una construcción colectiva. Por eso, experiencias como la que vivimos el 6 de agosto tienen un valor que trasciende las paredes de nuestras instituciones.
Nos permiten formar mejores profesionales, pero también construir una sociedad más empática y consciente respecto del envejecimiento. Agradecemos especialmente a la Fundación Grupo Montalto por acercarnos esta propuesta y a todo el equipo que hizo posible esta jornada de aprendizaje y sensibilización.
Nos quedamos con una idea que resume el sentido de esta experiencia: ponerse en el lugar del otro no es solamente un ejercicio de empatía. Es una manera de aprender a cuidar mejor.
Así fue la edición del Concert del Nivel Primario de segundo ciclo. "Charlie and the Chocolate Factory", un proyecto que reunió a alumnos, docentes, familias e instituciones de nuestra comunidad alrededor del arte, la música y el aprendizaje.
Este año vivimos un momento muy especial con la primera función abierta para escuelas e instituciones educativas, donde recibimos con entusiasmo a Holy Mary School of English , Escuela Nº 67 y Colegio de la Sierra. Gracias por aceptar nuestra invitación y compartir con nosotros esta experiencia que celebra el encuentro entre comunidades educativas.
Queremos agradecer también a cada familia por acompañar este proyecto con compromiso, entusiasmo y confianza. Su apoyo fue fundamental para que nuestros alumnos vivieran una experiencia tan enriquecedora.
En Santo Domingo en la Sierra entendemos que el Concert es mucho más que una puesta en escena. Es un proyecto institucional que integra el aprendizaje del idioma inglés con la música, el teatro, la expresión corporal y el trabajo en equipo, brindando a cada alumno la oportunidad de desarrollar su creatividad, fortalecer su confianza y descubrir nuevos talentos.
Durante la última semana, un grupo de 90 misioneros estuvimos visitando la ciudad de Azul. Por la mañana se realizaron visitas a las familias de los barrios para llevar la palabra y el amor de Jesús, a la tarde hubo juegos con los chicos del barrio, en donde hubo una merienda y también la misa en las capillas Santa Rosa, San Lorenzo y Medalla Milagrosa.
Una vez de vuelta en Tandil, hubo una reflexión de que hay experiencias que uno cree que va a vivir para dar, y que sin darse cuenta, recibe mucho más de lo que alguna vez imaginó. La misión de invierno de este año, en Azul, invitó a caminar dos barrios, a golpear puertas, a compartir mates, charlas, abrazos y silencios. Pero, sobre todo, a encontrarnos con personas: con historias, con dolores, con alegrías y con una enorme capacidad de seguir adelante aun cuando la vida se hace difícil.
En esos días, el grupo entendió que muchas veces no hacen falta grandes gestos para hacer la diferencia: a veces alcanza con estar, con escuchar de verdad, con regalar un rato de nuestro tiempo y con mirar al otro con los ojos de Jesús. Porque hay encuentros que duran apenas unos minutos, pero dejan huellas que permanecen para siempre.
El desafío más grande empieza cuando la misión termina. Cuando volvemos a casa y la rutina sigue igual. Ahí entendemos que la misión no era solamente caminar esos barrios, sino aprender a caminar también los nuestros con la misma mirada. Porque no hace falta irse lejos para ser misioneros. La misión también está en nuestra familia, en nuestros amigos, en el trabajo, en la facultad y en cada persona que la vida pone en nuestro camino.
Queremos agradecer muy especialmente a todos aquellos que hicieron posible esta misión. A los adultos que nos acompañaron, a nuestras familias, a toda la comunidad de Vida en Gracia y, muy especialmente, a los Padres Marcos y Walter, quienes con su compromiso, dedicación y entrega, fueron reflejo vivo de Jesús y le dieron un toque único y especial a cada día de Misión.
Educar:
Colegio Santo Domingo en la Sierra: Día del Niño.
Colegio Santa Catalina en la Sierra: festejos Día del Niño. Nivel Inicial del 24 al 28 de agosto; y Nivel Primario 14 de agosto.