Con el signo penitencial de la “Ceniza” iniciamos la peregrinación anual de la Cuaresma, hacia la Pascua, viviendo en la fe y la " Esperanza”, como lo expresa el Papa Francisco en su mensaje para el tiempo litúrgico de este año 2025, que está “enriquecido por la gracia del AÑO JUBILAR”
El ayuno, la oración y la limosna, tal como lo presenta Jesús en su predicación son las condiciones y la expresión de nuestra conversión.
Vivir una Cuaresma con esperanza, significa sentir que, en Jesucristo somos testigos de su amor, afirmando que “ El Espíritu Santo nos impulsa a salir de nosotros mismos para ir hacia Dios y hacia los hermanos y nunca en encerrarnos en nosotros mismos”. Participemos con fe.