Los Bancos de Leche Materna son centros especializados que, además de concienciar a la sociedad sobre la importancia y el valor de la lactancia materna, recogen, analizan, procesan, hacen controles de calidad y distribuyen leche materna
En los últimos cinco años la cifra de Bancos de Leche Materna ha crecido de forma considerable en todo el mundo, en paralelo con la toma de consciencia de la importancia de la leche materna en bebés de alto riesgo, como los prematuros, para los que se trata no solo de un alimento, sino que se podría considerar una medicina.
Disponer de una extensa Red de Bancos de Leche Materna y gran número de donantes permite que todos los niños que lo necesiten puedan recibir leche de madre en ausencia de la misma, para su mejor desarrollo y como la mejor medicina.
En diferentes países existen Bancos de Leche Materna desde el primer tercio del siglo XX. A pesar de que su uso disminuyó durante los años 80, coincidiendo con la aparición del SIDA y el desarrollo de fórmulas lácteas para prematuros, este declive en el funcionamiento de los Bancos de Leche Materna fue solo transitorio y actualmente se encuentran extendidos por todo el mundo con una tendencia cada vez mayor hacia la creación de nuevos Bancos.
Pueden haber diferencias logísticas según se trate de un Banco independiente o integrado en un Hospital, e incluso entre Bancos de un mismo tipo, pero los rasgos generales son los mismos.
La leche materna procesada en el Banco de Leche Materna conserva, en gran medida, las propiedades nutritivas e inmunológicas que hacen de la leche humana un producto insustituible a la hora de hablar de la alimentación del niño prematuro.
Es un acto voluntario donde madres que producen leche extraen su exceso de leche para donarlos a un Banco de Leche Materna. Esta leche se procesa y analiza para asegurarse que es totalmente segura antes de dársela a otros bebés.
No todas las madres producen el mismo tipo de leche, hay incluso etapas en las que se puede diferenciar la producción de leche, entre estas:
Precalostro: Son las primeras horas en las que la madre puede producir leche, un poco más transparente y aguada.
Calostro: Del día 1 al 4, cuando la leche ya está un poco más desarrollada, ya se nota un poco más blanquecina y de color normal.
Leche de Transición: Del día 4 al 15, cuando la leche está casi lista de ser la indicada para el bebé y tener los beneficios necesarios, la leche ya aparenta ser leche.
Leche madura: Cuando la leche ya está completamente desarrollada y es la indicada para alimentar al bebé.
Generalmente, uno piensa que el acto de donar leche solo es cuando una mujer no puede producir leche, pero hay muchísimas más razones por las cuales se hace esta práctica, por ejemplo:
Los bebés prematuros o bajos de peso tienen sistemas digestivos inmaduros, esta facilita su recuperación, nutrición y desarrollo, a menudo actuando más como medicina que como alimento.
La leche materna reduce complicaciones graves, mejora el desarrollo neurológico y visual, y combate infecciones intestinales.
Para algunas madres donantes, especialmente tras una pérdida, la donación es una forma de transitar el duelo y dar sentido a la memoria de su hijo fallecido.
Para ser un donante de leche, generalmente se tienen que seguir previamente estos pasos:
El banco debe realizar una entrevista y una analítica a la persona donante de la leche, también un análisis de sangre, para poder descartar infecciones de VIH, hepatitis, o algo que pueda hacer que la leche no sea beneficiosa para el bebé.
Una vez aprobado el paso anterior y asegurándose que la portadora de la leche no padece nada, la madre debe extraer la propia leche en su hogar, siguiendo unas normas de higiene muy estrictamente (lavado de manos, esterilización de sacaleches, etc...).
Una vez extraída, la leche debe almacenarse en recipientes que proporciona el propio banco de leche, y se tienen que congelar inmediatamente después de almacenarlos.
Claramente, no todo el que produzca leche la puede donar, hay ciertas personas las cuales por mucho que quieran, no pueden, por ejemplo:
Aquellas que están tomando algún medicamento incompatible con la lactancia, como algunos suplementos médicos o pastillas.
Las que consumen alcohol, tabaco o drogas.
Las que tienen enfermedades infecciosas, como el VIH, hepatitis, etc...
Las que no cumplen con los requisitos de salud saludables y generales (no estar obesa, no comer solo comida chatarra, que no sean completamente sedentarias).