Planteamiento del problema
El Salvador es un país lleno de cultura, la cual siempre ha sido parte de las grandes obras arquitectónicas del país durante las época precolombina, colonial y republicana, pero estos aspectos se han dejado de lado debido a la forma de vida de las personas de nuestra época, donde las obras arquitectónicas se vuelven inadecuadamente algo separado de nuestra historia, arte y tradición, efecto también causado por la influencia de los arquitectos y obras extranjeras contemporáneas.
Se sufre un actual desconocimiento de los aspectos claves del arte salvadoreño, ya que para ser conscientes del lado creativo de nuestro país se requiere indagar en internet o salir a visitar museos y bibliotecas, acciones que la actual población salvadoreña no muestra interés en realizar y los habitantes no salen de su casa o trabajo por falta de tiempo o disposición, lo dicho sucede mayormente en San Salvador; la ciudad capital y con mayor población, ésta es dónde más cultura se debería encontrar, pues es el núcleo del país, existen cientos de viviendas, residenciales y complejos, pero ninguno promueve el arte típico salvadoreño ni la cultura tradicional.
El problema de la mayoría de apartamentos en el país se debe a varias razones, ya sea la ubicación en zonas inseguras y la individualidad de todos los inquilinos del lugar, así mismo la poca implementación de nuestros aspectos culturales y la conservación de espacios naturales en los que se realicen múltiples actividades al aire libre.
Se evidencia también que la mayor parte de condominios son rentados para uso de inversionistas o turistas, mayormente se les da uso temporal y no fijo a través de aplicaciones como AIR B&B, esto limita la visión de una vivienda en altura, como un hogar fijo y estable.
Justificación
El proyecto “Residencias Llort” busca brindar experiencias únicas y memorables con la inclusión social y cohesión comunitaria, ya que sabemos que el desarrollo humano integral entre vecinos no solo fortalece los lazos sociales, sino también, genera un sentido de pertenencia y apoyo mutuo.
La creación de espacios comunes multifuncionales dentro de la comunidad de esta vivienda en altura puede reducir la delincuencia y la violencia al diseñar y proporcionar áreas recreativas y puntos de reuniones segura, también promueve el uso positivo al tiempo libre y un estilo de vida saludable, en contraste de el fomento de la vida comunitaria podría tener impacto positivo en el desarrollo económico local, por la colaboración de varios vecinos puede generar la creación de pequeñas empresas, fortaleciendo así la economía local.
También busca brindar, de primera instancia, suficiente comodidad al usuario para dar esa sensación de hogar y pueda utilizarse como vivienda fija y no temporal, como la mayoría del resto de condominios. Además de contar con diferentes servicios básicos aledaños a la vivienda, también está ubicada en zona segura para la población salvadoreña.
El diseño de espacios comunes en apartamentos puede optimizar recursos urbanos y promover el desarrollo sostenible al ser versátiles y accesibles para diversas actividades comunitarias.
Antecedentes
La arquitectura precolombina desempeña un papel fundamental en la cultura salvadoreña, representando una parte integral de la identidad y la historia del país. Entender y preservar este legado es clave para una arquitectura enraizada en lo local.
La evolución de la vivienda en altura se remonta a la prehistoria, donde las primeras estructuras eran cuevas y casas de paja y tierra. En el Oriente Próximo, las residencias se adaptaban a las posibilidades constructivas, utilizando materiales disponibles como barro y piedra. En la Edad Media, las viviendas en Europa se caracterizaron por ser pequeñas y hacinadas en las murallas de las ciudades, mientras que en Asia, como en Japón, se desarrollaron técnicas de construcción que permitieron la creación de viviendas en altura. En el siglo XX, el movimiento moderno de arquitectura, liderado por Le Corbusier, revolucionó el diseño de viviendas en altura, proponiendo la construcción de bloques de viviendas que integraban servicios y espacios comunes. La Unité d'Habitation de Le Corbusier, construida en Marsella entre 1947 y 1952, es un ejemplo emblemático de esta tendencia, donde se aglutinaron las funciones y usos necesarios para una comunidad en un único edificio.
La Unité d'Habitation
Bases teóricas
La Forma Urbana: En la planificación urbana, la forma y disposición de los edificios en altura desempeñan un papel crucial en la creación de espacios que fomenten la interacción social y la construcción de comunidades fuertes. La distribución de los edificios, la presencia de áreas verdes y espacios públicos, así como la accesibilidad peatonal, son elementos clave a considerar.
Cuando se diseñan edificios en altura de manera estratégica, se pueden crear entornos urbanos que favorezcan la interacción entre los residentes, promoviendo un sentido de pertenencia y colaboración. Por ejemplo, la incorporación de áreas comunes como parques, plazas o centros comunitarios puede facilitar encuentros casuales y actividades grupales que fortalezcan los lazos entre vecinos.
Teoría de la Imagen de la Ciudad: Utilizar los conceptos de Kevin Lynch sobre los elementos que conforman la imagen mental de la ciudad (sendas, bordes, barrios, nodos e hitos) para crear una identidad visual clara y legible en el conjunto residencial.
Al aplicar la Teoría de la Imagen de la Ciudad en el diseño de conjuntos residenciales, se busca crear un ambiente que no solo sea funcional y estéticamente agradable, sino que también fomente un sentido de pertenencia y comunidad entre los residentes. Al tener en cuenta la importancia de estos elementos, se puede lograr que el conjunto residencial tenga una identidad visual única y cohesiva, que contribuya a fortalecer la conexión emocional de las personas con su entorno urbano.
Flexibilidad Espacial: Diseñar viviendas y espacios comunes flexibles y adaptables que puedan evolucionar con las necesidades cambiantes de los residentes a lo largo del tiempo.
Esto significa crear espacios que puedan transformarse fácilmente según las necesidades de las personas que los habitan. Las viviendas y espacios comunes deben ser versátiles, permitiendo diferentes configuraciones y usos, de manera que puedan ajustarse a medida que las circunstancias cambien. La flexibilidad espacial brinda la posibilidad de optimizar el aprovechamiento de los recursos y garantizar que cada lugar se adapte a las distintas etapas de la vida de los residentes. Es una forma de asegurar que los entornos construidos evolucionen junto con las personas que los habitan, promoviendo la funcionalidad y la comodidad en todo momento.
Identidad Cultural: Utilizar la obra de Fernando Llort como referente para crear un entorno residencial que refleje y celebre la identidad cultural salvadoreña, fomentando el sentido de pertenencia y orgullo de los residentes.
Las coloridas y alegres creaciones de Fernando Llort, con sus icónicos diseños de armoniosas formas geométricas que representan la flora y fauna de El Salvador, servirán como inspiración para cada rincón de este entorno residencial único. Desde los murales en las calles hasta las fachadas de las casas, se plasmará la esencia de la rica cultura salvadoreña. Cada detalle, cada color, cada textura, estarán cuidadosamente seleccionados para honrar y preservar la identidad de este hermoso país. Los residentes, al sumergirse en este ambiente artístico, sentirán el vínculo con sus raíces y se llenarán de un profundo orgullo por su patrimonio cultural. ¡Bienvenidos a un hogar donde la creatividad y la identidad se fusionan para crear un espacio de autenticidad y conexión
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