El Cerro que Cantaba
En lo alto de los cerros de Chuyo, vivía un cerro muy grande llamado Apu. El Apu estaba hecho de piedra y tierra, pero tenía un secreto: ¡podía cantar! Cuando la gente del pueblito de abajo estaba feliz, el Apu cantaba feliz. Pero un día, los niños dejaron de jugar cerca de sus faldas. El Apu se sintió solo y su canto se volvió triste. Era como un gran suspiro. Una niña llamada Pacha se dio cuenta. Ella amaba al cerro. Pacha tomó una flor roja y la dejó al pie del Apu. Luego, le dijo con voz dulce: Apu, no estés triste. ¡Aquí estoy! El Apu sintió la bondad de Pacha. ¡Su corazón de piedra se alegró! Entonces, el Apu cantó su melodía más bonita y toda la gente la escuchó.