Un año muy variado y caracterizado por una amplia gama de filmes de gran calidad. Además de los 10 mejores títulos que considero, he incluido unas menciones especiales para algunas que han adquirido mucha relevancia durante el año y que merecen también ser nombradas.
Martin Scorsese hace un retrato sin precedentes de la mafia norteamericana a lo largo de 50 años de historia estadounidense. Se trata de la mejor película del año, en la que el despliegue y derroche técnico, artístico e interpretativo está al servicio de una historia con una profundidad y realismo humano impresionante. El Irlandés es el crepúsculo de un género cinematográfico del cual Scorsese fue máximo representante, y que tras Uno de los nuestros (1990) y Casino (1995), cierra el ciclo con sabor a despedida de una carrera extraordinaria. Una obra maestra que cuenta con algunas leyendas vivas del cine: Robert De Niro, Al Pacino, Joe Pesci o Harvey Keitel.
Noah Baumbach ha logrado hacerse un hueco en los mejores asientos del Hollywood actual con Historia de un matrimonio. Ésta maravillosa película trata el proceso de separación de un matrimonio -Charlie, director de teatro, y Nicole, actriz-, la cual posee numerosos elementos autobiográficos del director y guionista humanista. Es una película fundamental dentro del género del divorcio -está influenciada por filmes de argumentos similares, como Kramer contra Kramer (1979)- y posee un tono desgarrador y trágico, a la vez de esperanzador y cómico. Producida por Netflix, éste doloroso drama familiar contado desde el realismo más personal, e interpretado por dos actores en su mejor momento -Adam Driver y Scarlett Johansson están enormes- es una de las mejores películas de 2019.
La historia es bien conocida por amantes del cine y la literatura, pero lo que ha conseguido Greta Gerwig, directora de Lady Bird (2017), con ésta nueva versión es realmente impresionante. El trabajo de la directora-guionista del filme es increíble, así como original, libre y fiel a partes iguales con la novela de Louisa May Alcott. Con el reparto de élite -Saoirse Ronan, Emma Watson, Florence Pugh, Laura Dern o Meryl Streep, entre otros- que Gerwig ha reunido, logra una de las mejores películas del año, y una de las mejores adaptaciones cinematográficas rodadas.
El sueño americano en clave automovilística. James Mangold, director de El tren de las 3:10 (2007) o Logan (2017), dirige la verdadera historia sobre cómo Carrol Shelby y Ken Miles logran construir contra todo pronóstico un vólido Ford capaz de derrotar a la imbatida Ferrari en el mítico circuito de Le Mans. Grandísima película que combina unas escenas de carreras espectaculares con un relato familiar y empresarial de gran calado. Christian Bale y Matt Damon son de los mejores actores hoy en día, y comparten una inmensa química en pantalla.
La historia de dos sádicos hermanos en el viejo oeste desde la perspectiva del director francés Jacques Audiard. Se trata de una reconfiguración crepuscular maravillosa del western, y a su vez mantiene el tono clásico de los mejores filmes del género de los maestros John Ford o Howard Hawks. Ademas, cuenta con un dúo actoral envidiable: Joaquin Phoenix -en uno de sus mejores años- y John C. Reilly, el verdadero promotor interesado para que el guión adaptado saliera a la luz, además de Jake Gyllenhaal y Riz Ahmed.
Ya conocemos a Clint Eastwood, un maestro donde los haya. La última década se ha decantado por dirigir largometrajes verídicos, pero siempre desde su punto de vista tan profundo y humano. En ésta ocasión, se adentra en el atentado ocurrido durante los Juegos Olímpicos de Atlanta '96, en el cual el simpático guardia de seguridad Richard Jewell tuvo la mala suerte de verse implicado. Una maravillosa historia de falso culpable que hace una delicia de los amantes del cine de Eastwood, porque es de sus mejores películas recientes.
La adaptación del mítico personaje de DC Cómics, escrita y dirigida por Todd Phillips, conocido director de la trilogía de Resacón en Las Vegas (2009-2011-2013). No obstante, sorprende que haya adaptado las historias del cómic Batman: La broma asesina, y que haya triunfado en el Festival de Venecia con una película oscura, tremendamente dura, dolorosa, violenta e intimista, que posee un gran trasfondo social. Joaquin Phoenix lo es todo en éste film, y la música de la islandesa Hildur Guðnadóttir es de las mejores bandas sonoras que recuerdo.
Tras la ola de biopics sin sentido estrenados en muy pocos años, llega una película con sello de autor e intimista dirigida por Dexter Fletcher sobre Elton John. Se trata de la consagración de una de las promesas de Hollywood: Taron Egerton, un actor que sufre, canta y llora tal y como Elton tuvo que vivirlo en su momento. Un film realmente arriesgado, con una historia dolorosa, una música legendaria al servicio del guión y que se convierte en el último gran músical que hayamos visto.
Sam Mendes se estrena en el cine bélico con una película bastante buena ambientada en la Primera Guerra Mundial. La historia es sencilla: dos soldados que en pocas hora tienen que recorrer gran parte de la Francia invadida para llevar un mensaje urgente para impedir una masacre en el propio bando aliado. Un falso plano secuencia compone éste thriller, que está muy bien dirigida por Mendes, con una fotografía del maestro Roger Deakins y banda sonora de Thomas Newman impresionantes, y que consigue situarse entre las mejores películas bélicas recientes.
Bong Joon Ho ha conseguido dar la sorpresa éste año llevándose los mejores premios, entre ellos la Palma de Oro en Cannes, y arrollando en los Óscar (Mejor película, director, guión original y película extranjera). Una deslumbradora historia llena de crítica social y con un sello original de locura, violencia y realismo. No obstante, creo que a pesar de tratarse de una excelente película y que está muy bien rodada, ha sido enormemente sobrevalorada.
Con la invasión nazi en Austria durante la Segunda Guerra Mundial como eje histórico, ésta película cuenta la historia de Franz Jägerstätter, un simple granjero que se negó a servir en las fuerzas del eje. No es la primera película sobre objetores de conciencia, pero ninguna tiene la naturalidad y profundidad de ésta. Las cartas que Franz escribía a su esposa desde la cárcel antes del martirio han servido al prestigioso director Terrence Malick para hacer un film sobresaliente pero inferior a sus obras maestras más importantes, como El árbol de la vida (2011), El nuevo mundo (2005) o La delgada línea roja (1998).
Ópera prima del animador español Sergio Pablos, que ha logrado codearse con los grandes estudios de la animación internacional. La película, producida por Netflix, ha conseguido el BAFTA a Mejor película de animación y 7 Premios Annie, además de la nominación en la misma categoría de los Oscar. Cuenta la historia de amistad de Jesper, un joven cartero mimado y perezoso, y Klaus, un solitario leñador, que cambian las vidas de niños y familias de un tétrico pueblo. Sergio Pablos ha conseguido llenar de magia y misterio la leyenda de Santa Claus con una película divertida y profunda que trata la familia, el perdón y la amistad, prueba de que en España también se hace muy buen cine.
Quentin Tarantino lo ha vuelto a hacer, pero su trabajo es mucho mejor que sus últimos filmes. El director americano ha hecho un magnífico retrato y homenaje al mundo del cine y la televisión de los años 60. Con la original historia de amistad entre el afamado actor Rick Dalton y su doble Cliff Booth, Tarantino juega entre realidad y ficción -con el asesinato de Sharon Tate como final del largometraje- y ha logrado escribir una de las películas más tiernas y humanas que ha hecho, en la que prescinde del recurrente uso desmesurado de la violencia y lo limita a momentos puntuales. La ambientación y repertorio musical son sublimes, algo habitual en sus películas, y Leonardo DiCaprio y Brad Pitt son dos actores geniales que combinan muy bien su protagonismo.
Mismo equipo de directores, guionistas y elenco de artistas detrás de las voces y canciones que hubo en Frozen: El reino de hielo (2013), la primera entrega de ésta saga producida por Disney. Pero Chris Buck y Jennifer Lee han demostrado que el resultado puede ser incluso mejor que el original y que una secuela -por muy extraño y poco frecuente que sea- puede ser mejor que su predecesora. En Frozen II, el grupo de amigos se une de nuevo para descubrir misterios relacionados con el pasado de Arendelle y los poderes mágicos de Elsa. Una aventura repleta de nuevas canciones dignas del Óscar y con los mismos mensajes de la primera: la familia, la amistad, el amor, el perdón, la concordia y la paz son el telón de fondo de una película muy sólida.
Rian Johnson ya apuntaba maneras con los guiones de Looper (2012) y Los Últimos Jedi (2017), pero lo que ha conseguido con ésta maravillosa tragicomedia de detectives es de otro planeta, lo que le ha servido para ser nominado a Mejor guión original en los Óscar. Benoit Blanc es contratado para resolver un caso relacionado con la familia del famoso escritor de novelas Harlan Thrombey y su misteriosa muerte en la noche de su 85º cumpleaños. Un guió sólido, con el que logra sorprender al espectador en todo momento y que guarda semejanzas con las mejores novelas de Agatha Christie. Unas situaciones cómicas que envuelven mucha crítica social, y que son adornadas con un reparto de lujo, para lograr la mejor película de Rian Johnson hasta la fecha.
James Gray nos lleva al cine de ciencia-ficción más puro, hasta Neptuno con una profunda historia que remite al mejor cine espacial de los últimos años. Un estupendo y siempre versátil Brad Pitt se mete en la piel de un veterano astronauta que debe poner rumbo a una arriesgada misión de la NASA para impedir el colapso del Sistema Solar provocado por su padre, encarnado por Tommy Lee Jones. La cinta promete muchísimo y, aunque en su acto final no termina de convencerme, la película es puro entretenimiento con un gran sello de cine de autor. Al tratarse de el viaje interior del personaje de Brad Pitt, el ritmo y escenas de acción absorventes no son lo más indicado para las profundas reflexiones que debe abordar. Ad Astra no alcanza la maestría de aquellos (Nolan, Chazelle, Cuarón, Villeneuve o Scott) que dirigieron recientemente películas de ciencia ficción, pero sin duda es buen cine muy recomendable.
La última película de la aclamada saga Toy Story (1995-1999-2010-2019), creada por Disney y Pixar, ha vuelto a generar buenas críticas. Al igual que como ocurriera con Sergio Pablos y Klaus, ésta cuarta entrega es la ópera prima de un joven Josh Cooley. Una nueva aventura de los juguetes más famosos de la historia con nuevos y viejos personajes que logra lo mejor que se puede sacar de una saga estirada como un chicle a más no poder. Una película que muy probablemente sea la última y que ha conseguido el Óscar a Mejor película de animación éste año.
Desarrollada por Dreamworks, ésta es la tercera y última película de la saga Cómo entrenar a tu dragón (2010-2014-2019) que logra poner punto y final a una historia épica y entrañable. Dean Deblois ha escrito y dirigido las tres películas y es consciente de lo que tenía entre manos: una aventura de amistad, amor y maduración que poco tienen que envidiar las producciones de Pixar. Aunque éste tercer film no está a la altura de las anteriores -la primera y la segunda son impresionantes-, en gran parte porque el villano (y su doblaje) no es gran cosa, es una digno desenlace para una historia cautivadora y original por sí mismas.