Tensa y oscura, Shyamalan nos mete en la nueva entrega de la saga Unbreakable. Kevin (James McAvoy) sufre la enfermedad inestable de vivir bajo 23 personalidades diferentes. Pero una más está a punto de aparecer, que pondrá en peligro a todos. La unión de esta película con El protegido (2000) y Glass (2019) es una buena idea que, además del exitazo que ha supuesto, no le ha salido tan mal la jugada.