La esposa de Walt Kowalski (Clint Eastwood), veterano de la guerra de Corea, ha fallecido y él se queda sólo en su comunidad de vecinos rodeado por una extensa familia coreana inmigrante. Walt es un anciano muy cascarrabias, y le apasiona cuidar su precioso Gran Torino de 1972. Una banda asiática genera violencia y desconcierto por el vecindario, y Thao (Bee Vang) y su hermana Sue (Ahney Her) se ven envueltos en las trifulcas. Walt, que a pesar de su mal humor (consecuencia de sus tormentos familiares y por la guerra) es una persona muy cercana e íntima, ante la situación desfavorecida de la inocente familia coreana, decide actuar e intentar ayudarles en la medida de lo posible.

El veterano (y ya legendario) Clint Eastwood imprime en toda su obra cinematográfica más destacada -El jinete pálido (1985), Sin perdón (1992), Un mundo perfecto (1993), Los puentes de Madison (1995), Mystic River (2003), Million Dollar Baby (2004), Banderas de nuestros padres (2006), Cartas desde Iwo Jima (2006), Invictus (2009), El Francotirador (2014), Sully (2016)- un ambiente (y estilo muy personal) oscuro a la vez que humano y esperanzador. Esta cinta no es la excepción, ya que está llena de momentos de humor negro y otros de mucha calidez y generosidad. La agotadora insistencia del padre Janovich (Christopher Carley) para que Walt se confiese resulta clave para la reconciliación consigo mismo por una vida angustiosa, de la cual siente una sensación -y mezcla- de pesadumbre y arrepentimiento.

Clint Eastwood ha demostrado que el nivel de sus películas puede llegar a ser altísimo, y en este film se encuentran los resultados de un cine sobresaliente, con tal vez el mejor personaje (el más logrado al menos) que jamás haya interpretado.

Artu Segura