El sacristán de una pequeña parroquia, Otto Keller (O.E. Hasse), asesina una noche a uno de los vecinos más adinerados de la localidad, cercana a Quebec. A continuación, se confiesa con el párroco, el padre Logan (Montgomery Clift). Debido al hecho de que Otto llevase una sotana, y que Logan hubiera tenido una relación amorosa con Ruth (Anne Baxter), provoca que las sospechas de la investigación policial terminen culpando al joven sacerdote, que incapaz de delatar al verdadero asesino debido al secreto de confesión, sufre las penas.
Alfred Hitchcock -La soga (1948), El hombre que sabía demasiado (1953), La ventana indiscreta (1954), Vértigo (1958), Con la muerte en los talones (1959), Psicosis (1960), Los pájaros (1963), Marnie: la ladrona (1964)- , el maestro del suspense, reconoció que el resultado del filme no le gustó nada, pero vaya genialidad nos regaló al resto de admiradores de su cine. Ciertamente el clima de falsa responsabilidad e injusticias sociales intrigaban al director británico, y así lo demostró en otro filme destacado, Falso culpable (1953), en la que el entrañable personaje de Henry Fonda comparte similitudes con el de Montgomery Clift.
El suspense habitual en las cintas de Hitchcock esta vez traduce en el cargo de conciencia personal del sacerdote protagonista, una decisión persistente, invariable y ejemplar que consiste en la conservación de la fidelidad a sus principios morales. Por ello, un asunto tan interesante como es el secreto de confesión, que pocos han tratado con tanto respeto y dignidad, deriva en la asunción por parte del clérigo de todas las consecuencias de un delito ajeno.
Otro factor que enaltece la película es la integridad del sacerdote, que pese a conocer al verdadero autor del asesinato, se ve incapaz de incriminarlo por su deber de custodiar uno de los principales sacramentos. Es interesante el personaje de Ruth -una excelente Anne Baxter-, de la que el padre Logan habría estado enamorado antes de ser ordenado sacerdote, porque a pesar de que es consciente de que se trata de un amor platónico ahora que él es un hombre de Dios, ella busca demostrar la inocencia del párroco sin saber el secreto que éste está guardando. Las escenas de juicios suelen ser interesantes, y este filme no es la excepción.
Yo confieso es una de las películas más destacadas de Hitchcock, en la que apreciamos un dominio estético y técnico excelentes por su parte, y un derroche interpretativo igual de bueno. La banda sonora del maestro Dimitri Kiomkin es muy buena, y es especialmente sugerente que este sea otro de aquellos filmes precursores del suspense tal y como lo conocemos.
Título original: I Confess
Año de estreno: 1953
Director: Alfred Hitchcock
Reparto destacado: Montgomery Clift, Anne Baxter, Karl Malden, Brian Aherne, O.E. Hasse, Dolly Haas, Roger Dann, Judson Pratt
Banda sonora compuesta por: Dimitri Kiomkin
Nominada al Gran Premio del Festival de Cannes