A veces, en el océano de la vida también nos sentimos solos. La duda viene y va, como recurrente compañera que nos desvela y nos agita el alma. Pero también, en medio de la zozobra hay una presencia que nos acompaña y que nos dice una y otra vez que no estamos solos. Que su luz siempre nos guarda.
¿Qué luz te acompaña?
PastoralSJ