(Luis Ugalde, sj y Líneas de Fuerza)
Durante los últimos cuatro viernes hemos reflexionado en las cualidades que quiere trabajar la educación ignaciana: personas conscientes, competentes y compasivas. Cerramos la serie con personas comprometidas. ¿Qué entendemos por ser comprometidos?
Con la vida y con la humanidad. Comprometidos con la solución de los problemas que aquejan a la humanidad de nuestro tiempo. Esto, junto con los rasgos anteriores, se contrapone al individualismo egoísta que sólo va a lo suyo, sin importarle los males de los demás. A la compasión el compromiso le añade actuación con visión de la realidad, la comprensión de las causas de los males, la construcción de instituciones y estructuras de valor.
Las personas comprometidas tiene creatividad de nuevas posibilidades partiendo con una visión crítica de las negaciones que mutilan la humanidad.
La acción comprometida de un niño acaba siendo una fuente de contagio para el resto de personas. ¿Eres capaz de reconocer cosas pequeñas se han hecho grandes?