Los estudiantes de segundo grado conocieron más de la vida de San Agustín y vivenciaron el carisma agustino como verdaderos peruanos e hijos de Dios. El amor a Dios les ha permitido realizar acciones concretas en comunidad, compartiendo pequeños bienes (ladrillo ecológico para un comedor popular en Pamplona Alta SJM), la vida (juegos interactivos, dinámicas, show de títeres) y el espíritu (oración, rezo y alabanza).