En el proceso de construcción del conocimiento científico, la validez de una investigación no depende únicamente de las ideas expuestas, sino de la solidez de los cimientos en los que se apoya: sus fuentes. La calidad de un trabajo académico está directamente relacionada con la capacidad del investigador para identificar, seleccionar y utilizar documentos que posean respaldo institucional y científico.
Utilizar criterios de validación como el DOI, el arbitraje por pares (peer-review) o la vigencia temporal no es un simple formalismo ético; es un mecanismo de control de calidad que protege al investigador de noticias falsas, datos desactualizados o pseudociencia. Los siguientes elementos constituyen el estándar de oro para garantizar que cualquier referencia bibliográfica sea trazable, veraz y aceptada por la comunidad académica global.