Saint- Remy, 1889
Nueva York, Museum of Modern Art
Vicent Van Gogh:
"Me interesan los cipreses. Quisiera hacer algo como con los cuadros de los girasoles, porque me asombra que no hayan sido aún hechos como yo los veo. El ciprés es bonito como madera y por sus proporciones; es como un obelisco egipcio. Y el verde es un tono muy especial. Es una de las noches más interesantes, que yo sepa, la más difícil de pintar".
Esta es una de las obras más personales. Los ritmos sinuosos de la materia pictórica en ese cielo exaltado y fantástico enlazan con el espíritu decorativo del modernismo, al tiempo que avanzan una libertad de ejecución sin precedente en la pintura de su tiempo.
Realizado en Saint-Remy en verano, cuando su salud empieza a mejorar, la fuerza de los característicos remolinos de pintura de estos años contrasta con la delicadeza de la entonación azul, en la que destacan la barba y el pelo.
Auvers, 1890
París, Musée d'Orsay
Auvers, al norte de París, había sido durante mucho tiempo destino de artistas: Picasso, Cezzane, Guillaumin...
Nuestro pintor comenta respecto a este cuadro:
"He hecho un gran cuadro con la iglesia del pueblo".
Quizá la obra más poderosa realizada en Auvers. El abside de la iglesia se despliega de manera especialmente confusa, como si fuera el desarrollo de un biombo. Los tejados anaranjados y violetas, las vidrieras y la policromía del campanario revelan un uso estrictamente expresivo del color.
Arles, 1888
Munich, Neue Pinakothek
Los girasoles son el tema de doce telas con el que Vicent piensa decorar el estudio que compartirá con Gauguín. Al pintarlos tiene ciertamente presente su significado simbólico, su referencia a la divinidad, al Sol y a la luz.
Arles, 1889
París, Museé d'Dorsay
Van Gogh escribe a su amigo Gauguin en octubre de 1888:
" He hecho un cuadro de mi dormitorio, que como sabes, tiene muebles de madera. El cuadro evoca el orden y la tranquilidad.
Van Gogh intenta representar la desenfadada alegría de una noche de verano. La luz del farol retenida por el toldo da el amarillo intenso a la terraza que contrasta con el azul de otra de sus célebres noches estrelladas. El verde del árbol de la derecha garantiza el contraste complementario en un avance insólito de los usos cromáticos consagrados por los fauves casi veinte años después.