ΟΙΔΑ ΤΑ ΕΠΗ ΤΟΥ ΟΜΗΡΟΥ
Leo & Diane Dillon 1950 (cubierta Iliada)
Vais a buscar nuevas metas, que con esfuerzo seguro que alcanzaréis. Y siempre podréis presumir porque "... una vez pude leer a Homero en su lengua".
Es decir, que sois gente especial, singulares, que no se dejan llevar por la corriente. Vamos, que pertenecéis a un grupo selecto, los que una vez leísteis en su lengua original la primera gran creación de la literatura occidental, los que os atrevisteis con las palabras de Homero. Por eso, recordaré siempre a Andrea la luchadora, a la sensible Inass, a Meriam de dulce sonrisa, a la silenciosa Amal, a Aya guerrera en muchas batallas, a Tassoun la de la última palabra, al inquieto Jordi, a Sofía de alegría rebosante, a la dulce Isabel, a Daniela bien hallada a su regreso, a la burlona Farah, a Miguel duro consigo mismo, a la dorada María, a Amina de profunda mirada, a Ana Belén de mil preguntas, a Paula que nunca calla, a Diego de túnica sorprendente, al caballeroso Jorge, a Asmaa incansable en el esfuerzo, a la chispeante Alma, a Laura entre las ciencias y las letras, a Tomás el seducido por el poeta y a Chayma de broma sin fin.
Neil Parker Ilíada
ὡς φάτο... y los guerreros se dieron la vuelta y se enfrentaron a los enemigos.
Valentía, desde luego, es lo que han demostrado los alumnos de griego que se han atrevido a leer a Homero en su lengua original, como "los troyanos domadores de caballos y los argivos de hermosas grebas" ante las puertas de Troya.
Por eso, como los héroes griegos, dejarán el recuerdo de su nombre mucho después de haber abandonado nuestra pequeña Ilión, el Ruiz de Alda.
Quedarán en nuestra memoria Patricia, de bella cintura, la Indómita Douaa, Wissal, de preciosas trenzas, Soumaia, de hermosas mejillas, Fatima Zahara, de ojos de novilla, la dorada Aroa, John, audaz luchador, Laura, de hermosa cabellera, Fatima, de ojos vivos, Nuria, valiente en el combate, Hala, ligera de pies, Pablo, amante de la risa, y Lucía la de níveos brazos.
Y así se enfrentarán, sin darse por vencidos, a las nuevas batallas que vendrán.
" Como el linaje de las hojas, así es también el de los hombres". (Il. VI 145)
Otra generación de homéridas batallando entre los versos enrevesados de Homero deja nuestra pequeña Troya, el Ruiz de Alda.
Frente a sus murallas han luchado estos dos años -y no han sido batallas fáciles, entre mascarillas, distancias y pantallas- Manal de profunda mirada, Ebelin que brilla en silencio, Ángel de corazón fuerte, la prudente Assia, Carla tocada por los clásicos, Amal luchadora inquebrantable, Aitana que mejora con su esfuerzo, Soraya la incansable, la dulce Meryem, María que no abandona el combate, Paula de palabras justas, Irene, que se unió a nuestra tropa más tarde, Pablo cercano en la lejanía, Jaime que lleva la sonrisa por armadura y la valerosa Natali.
Nos dejan para ganar la fama en otras guerras. Seguro que con victorias y derrotas los acompañará la gloria del éxito.