El cuento nos narra la historia de Simón, un niño que desde bien pequeño llora por todo. Por tantas cosas llora Simón que llega a desesperar un poco a los que viven a su alrededor, por eso todos acaban diciéndole siempre: "¡Simón eres un llorón!".
Pero llega un día en que Simón, ya algo más mayor, se cansa de que todos lo llamen "llorón" y toma una decisión algo drástica: ya no llorará más delante de la gente.
Así que cada vez que se le escapa una lágrima, corre a recogerla y ponerla dentro de un bote que luego esconde debajo de su cama.