Para iniciar la reproducción, las mariposas macho y hembra pasan por un proceso de cortejo, que consiste en batir las alas y también buscarse a través del olfato detectando las feromonas sexuales. Luego de la fecundación la hembra pone huevecillos en una planta. Existen dos sexos, macho y hembra. Después del apareamiento que dura 24 horas de media la hembra pone entre 50 y 1.000 huevos. Cada especie de mariposa tiene una planta específica para poner los huevos y la hembra debe encontrarla ya que sólo de esa planta pueden alimentarse las orugas.
En su hábitat natural, una hembra puede poner de 300 a 400 huevos en unas cuantas semanas, mismos que se convierten en orugas o larvas, cuya alimentación depende exclusivamente de asclepias.