Dadas las circunstancias actuales, este año vamos a combinar la tradición con la innovación. Puesto que no podemos manipular el Belén como en años anteriores, hemos decidido digitalizarlo para que todo el mundo pueda disfrutar de él de forma segura, amena e interactiva a través de un recorrido por nuestro museo de realidad virtual.
La temática de este año girará en torno a los Belenes Peruanos. Las figuras visten la indumentaria tradicional peruana, en la que destacan los chullos, sombreros de paño y ponchos, recreando paisajes típicos de sus zonas, representando la selva, la costa y la sierra.
Para digitalizar nuestro Belén vamos a utilizar la herramienta TIC Cospaces (que utiliza la tecnología de la Realidad Virtual) la cual se desarrollará desde el área de Religión Católica junto al área de "Tecnologías y Recursos Digitales para la mejora del Aprendizaje" de forma transversal favoreciendo así el trabajo en equipo y el uso racional de las tecnologías en la vida cotidiana, en este caso concreto, la fabricación de un Belén en familia.
Os animamos a participar a todas las familias del colegio. Como venimos haciendo en años anteriores, participaremos en distintos concursos de belenes, cuyos premios, en caso de resultar ganadores, serán donados a las distintas fundaciones/ONG con las que colaboramos: Dacer, Diversión y Cáritas. De esta forma, disfrutando en familia podremos hacer felices a los demás.
España llevó a toda la América septentrional, central y meridional, la tradición popular del belén; y allí arraiga con características propias: el paisaje invernal de España, típico de los tiempos navideños, se transforma, en la latitudes iberoamericanas, en un cálido panorama veraniego. La íntima tradición navideña vivida en el hogar y en el templo, se torna en el continente iberoamericano en una exteriorización, jocosa y llena de color, superando la simple celebración familiar para dar lugar a una fiesta colectiva, popular... y estival.
Posiblemente sea el peruano, el belén hispanoamericano con características más acentuadas. Enmarcado en una caja vertical, con dos puertas que se abren para su contemplación, a manera de armarito, presenta una polícroma y multitudinaria procesión de figuritas, que representan motivos habituales del pueblo peruano. Alojado en dos, tres o más estanterías, destaca, en un primer término, el Misterio y, en segundo, una variedad infinita de tipos y escenas, según la particular imaginación de cada artista: allí aparecen los campesinos, vestidos de ropas multicolores y cubiertos, en el caso de las mujeres, con sus típicos sombreros en forma de bombín; también están los tocadores de instrumentos tradicionales, los productos de la fértil campiña peruana y hasta la fauna autóctona, con la presencia serena y exótica de las llamas.
Los hay de todos los tamaños, desde verdaderas miniaturas a grandes muebles de fácil transporte. Las figuras están hechas de una pasta muy dura. Suelen ser muy toscas, aunque poseedoras, siempre, de una entrañable dulzura. Estos armaritos o retablitos están, en su exterior, profusamente decorados con adornos florales, de llamativo colorido. En ocasiones, el artesano, con similar configuración a la de los armaritos, introduce sus figuras en el interior de otros receptáculos: la caña de bambú, la calabaza...